lunes, 15 de diciembre de 2014

Tipos de enamoramiento

- ¿Qué es lo que crees que ha cambiado está vez?
- Yo.
- ¿Tú? ¿En qué sentido?
- Lo que hago. No soy la misma persona. Creo que ahora veo las cosas de una manera diferente, con otra perspectiva... y creo que mi forma de relacionarme es ahora más acertada.
- ¿Por qué lo dices?
- Tengo una teoría sobre esto de enamorarse. Es una teoría muy personal, nada profesional, no sé si me explico.
- Por favor, comparte... Las teorías son el paso previo a formular teoremas.
- Yo creo que uno se puede enamorar desde dos ópticas diferentes, y en función de cada una de ellas tiene un tipo consecuencias u otras. Yo me he dado cuenta porque ahora he cambiado de perspectiva, antes me enamoraba de una manera y creo que ahora me he enamorado de la otra. Antes me enamoraba porque yo descubría a una persona y siempre me sentía responsable de la relación y de la persona.
- ¿Qué quieres decir?
- Creo que como era yo quien tenía la sensación de ser quien descubría alguien con quien llenar algo que me faltaba me centraba mucho en conseguir que esa persona siguiese siendo lo que yo creía que era para que pudiese llenar ese agujero mío. Todo ese esfuerzo lo hacía yo solo, sin que nadie me lo pidiese, y claro, nadie me lo agradecía... y eso me frustraba a la larga porque, ¿Cómo no se da cuenta de lo mucho que me sacrifico? A la larga esa frustración acababa minando la relación.
- ¿Y ahora?
- Ahora creo que me han descubierto a mi. Y eso tiene implicaciones que yo no sospechaba.
- ¿Por ejemplo?
- Siento que no tengo que hacer nada para ella, sólo con ser yo mismo todo fluye.
- ¿Te has pasado al otro polo?
- Sí y no.
- ¿Cómo?
- He cambiado de polo, eso es cierto, pero no me he polarizado, no sé si me explico.
- ...
- Es como aquella frase que me dijiste, "la virtud es un punto medio entre dos vicios opuestos". Pues dándole vueltas mientras disfrutaba de mi nueva relación pensé en lo injusto que sentí yo cuando tiraba solo del carro, así que estoy utilizando la información de haber estado polarizado en las dos ocasiones para situarme lo más cerca del centro que puedo para beneficio de los dos.
- Si lo sabe aprovechar...
- Por supuesto.

domingo, 7 de diciembre de 2014

¿En el País de las Maravillas?

- ¿Por qué crees que te encuentras así?
- Siempre me he sentido orgullosa de saber lo que deseaba en la vida y haber luchado siempre por conseguirlo, pero ahora me siento pérdida. Por primera vez en mi vida tengo la sensación que las circunstancias me superan, que no controlo... Justo ahora...
- ¿Por qué ahora? ¿Qué tiene de significativo este momento sobre el resto de tu vida?
- Toda una vida de lucha para conseguir lo que deseaba, y justo ahora que empezaba a notar que me podía relajar, que podía disfrutar después de todos estos años de lucha, alguien toma una decisión que no esperaba y me veo abocada a una nueva tanda de incertidumbre vital. Parece una broma cruel, y no lo consigo entender.
- Tal vez ese haya podido ser el problema, que has estado más preocupada de vivir la vida que de disfrutarla.
- Ahora podría estar disfrutándola, pero no me deja. Está decisión que ha tomado ha roto todo lo que habíamos construido y me empuja a una espiral de cambios que me supera.
- ¿Qué crees que habrá al final de todos estos cambios, Alicia?
- ¿Alicia? Yo no me llamo así... ¿Por qué me has llamado Alicia?
- Por las similitudes. ¿Has leído el libro?
- No, vi la película de Walt Disney...
- ¿Qué es lo que le ocurre a Alicia?
- A ver, según recuerdo se cae por un agujero y aparece en el País de las Maravillas...
- ¿Cómo es que se cae por un agujero?
- Creo que iba persiguiendo un conejo...
- ¿Para qué deseaba Alicia el conejo?
- No lo sé... Eso no lo recuerdo... Pero supongo que porque le llamó la atención, quiero decir, por curiosidad...
- Según lo que dices Alicia acaba en el País de las Maravillas después de iniciar una búsqueda de algo, pero buscando eso encontró otra cosa.
- Sí. ¿Qué tiene eso que ver conmigo?
- Bueno, tal vez te hayas pasado la vida esforzándote en conseguir algo que creías necesario pero sólo era un cebo para llegar donde tenías que llegar.
-¿Dónde tengo que llegar?
- Aquí y ahora.
- ¿Y qué tiene eso de bueno?
- Supongo que a pesar de que, como tú dices, sean las circunstancias las que controlen tu vida, aún tienes la posibilidad de tomar buenas decisiones.
- ¿Qué decisiones puedo tomar? Yo no tengo más que la sensación de estar reaccionando continuamente.
- Mira, Alicia cayó por un agujero, eso no lo escogió, y fue a parar al País de las Maravillas. Su llegada allí no fue una decisión propia, fue una cadena de acontecimientos, pero tuvo que decidir si deseaba explorar ese país o no. Después de explorarlo descubrió que era "de las maravillas", pero supongo que al principio debió ser desconcertante y hasta intimidador. Por tanto, ¿Qué deseas hacer?
- ¿No sé qué me apetece hacer?
- Bueno, cuando uno no sabe lo que le apetece, puede probar muchas opciones hasta que lo descubra. Explora el país en el que has caído veremos si es de la maravillas o no. Según dices siempre has sido una luchadora, ¿no?
- Sí.
- ¿Y te vas a dejar derrotar por la decisión que tome otra persona? ¿Es esa tu naturaleza?
- ¿Sabes...? Siempre me ha gustado el nombre de Alicia...

domingo, 23 de noviembre de 2014

Conquistar la Reina

Una vez que la crisis se hubo desatado puede parecer fácil interpretar todas las señales que había dejado diseminadas a lo largo de su vida, pero no es fácil. El problema es que estas señales eran, en apariencia, insignificantes, sólo se podían interpretar de la manera decuada si se sabía lo que se buscaba y, en el caso de nuestro invitado de hoy, nadie podía hacerlo porque él era un maestro en el arte de fingir.
Desde muy pequeño se dio cuenta que era diferente a los demás. Él era, ¿cómo decirlo? un ser más vacío que el resto. Necesitaba más material con el que rellenarse, más cariño, admiración, respeto... y descubrió que todo era más fácil de obtener si se comportaba de manera sociable. No le resultó nunca muy dificil fingir, se trata de manipular las expectativas de los demás, llegar a unos mínimos y a partir de ese punto dejar que ellos le creasen la fama.
Cuando llegó el momento de tener novia descrubrió que no era dificil, sólo se trataba de darle el trato especial que ella deseaba, y eso es fácil porque los libros y las películas te proporcionan todo el material que desees de manera ilimitada. Sólo tuvo que limitarse a fluir con su mascara, realizando pequeños sacrificios que ella consideraba importantísimos. Todo parecía ir genial, él no se sentía vacío y el precio que tenía que pagar no le resultaba tan caro...
El momento de máxima satisfacción llegó con el nacimiento de sus hijos. No tenía más que proporcionarles unos mínimos y ellos devolvían un amor incondicional que jamás pensó que llegase a existir.
Pero había un pero. Y era importante. La crisis se veía venir. Los hijos crecían y cada vez necesitaban menos de él. Por suerte el matrimonio funcionaba solo, su pareja se sintió tan colmada de atenciones al principio que cada nuevo detalle que le proporcionaba hacía que ella se colgase de nuevo por él.
Mientras tanto, él seguía fingiendo.
Se llegó a convencer que eso del amor era un invento de los poetas para vender libros.
Y entonces, justo en el momento en que su matrimonio fluía y sus hijos cada vez retroalimentaban menos su ego, se hizo evidente para él la crisis, no era suficiente. Volvía a sentir el vacío...
Volvió a volvarse en su pareja, no deseaba dependizar a sus hijos, la trató como una reina, pero no le resultó suficiente. No se podía sustituir lo que le hacían sentir sus hijos por lo que le intentaba hacer sentir su mujer. Digo intentaba porque aunque ella no lo sabía, él nunca sintió nada provocado por ella que no fuese la satisfacción de ver que todo funcionaba...
Por lo tanto probó con los amigos, se estresó por tener demasiados frentes abiertos y su pareja lo malinterpretó, se sintió que se estaba aprovechando de él, de manera que se esforzó más... y se entró en él.
La estructura que durante tanto tiempo había funcionado de manera milimétrica chirriaba y crujía cada día de manera más ostentosa. Cada vez se sentía más inestable y a duras penas podía mantener la máscara ante los demás, cada día todo le resultaba más cansado, más desesperanzador... y justo en ese momento, cuando creía que todo se iba a venir abajo, apareció ella. Y le provocó algo diferente a lo que había sentido hasta ahora.
No podía resistirse, ¿cómo hacerlo? ¡Imposible! Pero el precio a pagar era muy elevado, mucho, toda la estructura se vendría abajo, todo el trabajo de muchos años.
Al final tuvo que decidir entre vivir una mentira que había construido o una esperanza que no estaba seguro de disfrutar.Y pagó el precio de derruir toda su antigua vida. Los cadaveres emocionales que dejó a su paso no le importaron. ¿Quién piensa en los peones caídos cuando puede conquistar a la reina?