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domingo, 26 de agosto de 2018

It's not my duck, it's not my bottle (Dietland)

Hay dos tipos de personas: quienes tienden a responsabilizarse de lo que no les toca y quienes tienden a no responsabilizarse de lo que les toca.

Para ambos es muy útil este fragmento de la serie Dietland (2018) en la que una de las protagonistas explica el cuento del pato en la botella como ejemplo de qué ha de responsabilizarse y de qué no:



Es indescriptible la sensación de felicidad que se sentimos cuando descubrimos que somos libres de una carga que nos hemos impuesto. Atrévete a sentirla.





lunes, 23 de octubre de 2017

La somatización del sufrimiento (Chuck McGill)

Cada uno de nosotros tenemos, en base a nuestra identidad y experiencias, una manera específica de disfrutar y otra de expresar el sufrimiento, que se deriva de la incapacidad de aprender del dolor. Por eso, cada cual se deprime como puede, pero siempre desde lo más alto de nuestras expectativas.

Las expectativas son la parte más alta de una torre que vamos construyendo con los años, y que según en que la basemos, será más estable o no. Es muy importante tener alas, pero conviene tener unas buenas raices. Es importante soñar, pero sin olvidar cuidar aquello que nos da estabilidad.


Chuck McGill tiene, lo que algunos psicólogos llaman, una personalidad burocrática. Es un hombre hecho a sí mismo. El hermano mayor de dos hermanos que, basándose en su inteligencia y su excelente memoria, consiguió superar todas las circunstancias hasta llegar al éxito profesional en aquello que le más le gusta: las leyes. Acabó siendo el orgullo de sus padres y la admiración pasiva de su hermano pequeño.

Él creyó que todo lo bueno de su vida basculaba sobre el éxito profesional. Ahí es es que más sabe. Las leyes, las normas, los códigos, los protocolos, le dan seguridad. Sabe cómo entenderlo y sabe cómo utilizarlos. Y no duda en castigar a quien no los respete. Siempre según su opinión.


Cuando conocemos a Chuck nos lo encontramos en una situación de crisis personal. Tiene "Sensibilidad electromagnética", o algo así. No puede estar cerca de corriente eléctrica ni ondas producidas por móviles. Vive recluido en su casa. A oscuras. Sólo viene a verle su hermano, para traerle comida y productos básicos. Sólo después de haber seguido un protocolo estricto que Chuck le ha marcado.


¿Su pareja? Parece haberle dejado. ¿Cómo puede ser que alguien se divorcie de una persona tan éxitosa? No nos lo explican pero, da la sensación que la crisis de pareja es anterior a la enfermedad. Pero no me hagáis caso, seguramente no existe relación alguna entre ambos acontecimientos... Ya sabéis, deformación profesional... Porque, ¿y si su pareja era la base sobre la que ha sustentado su éxito profesional? ¿Y si no se dio cuenta hasta que la perdió? 

Pensemos por un momento que esto sea así, por favor... ¿Qué opciones tendría alguien tan narciso como Chuck? O mejor dicho, ¿cuál es la opción más probable, aunque sea por más habitual? Obviamente la más habitual es la huida hacia adelante, que te permite no pensar en las consecuencias de lo que hiciste marcándote nuevos retos, pero te impide aprender de los errores y te devuelve a ellos una vez se acaba la huida, cuando no te obliga a cometerlos de nuevo.

Hasta que eso pase transcurren tres fascinantes temporadas. Chuck repetirá el error. Y cuando se vea enfrentado a él no reaccionará como quien desea aprender. Tal vez caer dos veces desde lo más alto de tu imaginación sea demasiado. O tal vez perder dos bases distintas sin darse cuenta.

No puedo dejar de preguntarme cómo se sentiría Chuck si, con el ego que tiene, supiese que sólo es conocidos por todos por ser hermano de Saul Goodman. Ese a quien él tanto repudia...

jueves, 2 de febrero de 2017

El Cardenal Voeillo

En toda empresa, institución o grupo que se organiza de una forma jerárquica y rígida en la que el poder se sustenta en los peldaños más altos de la escala y la presión en los peldaños más bajos, existe un personaje como el Cardenal Voeillo.

Voeillo representa el poder en la sombra de los cargos intermedios, el continuismo garantizado por la burocracia (en la santa sede, de la mano de Dios) y aquel que se hace (y se cree) imprescindible para que las cosas sigan funcionando como hasta ahora.

Lo consigue mediante una estrategia de tela de araña en la que controla todos los hilos, visibles e invisibles, y maneja la voluntad de todos a su antojo. Generalmente tiene más poder que sus superiores porque ha acumulado más tiempo que nadie en el cargo, ya sea porque es un Peter o un Peter evitado (no quiere ascender para no sentirse abiertamente responsable de lo que ocurre).

The young Pope consigue reflejar todas estas características de manera magistral en este personaje, cuya interpretación a cargo de Silvio Orlando. Demuestra saber sin decir nada. Demuestra poder con una breve opinión. Todos le temen. Basa su respeto en el poder. Y es el personaje más interesante de esta serie.

Viéndole no puedes evitar reconocer a aquellos a los que representa y te has cruzado en la vida. Porque, cuando has trabajado en empresas psicóticas, aprendes que el poder no lo ostenta el jefe, lo suele controlar el que está de bajo suyo...


domingo, 28 de agosto de 2016

Richie Finestra

Hay personas que saben lo que desean, saben cómo conseguirlo, saben a quién tienen que explotar y que a todo pueden sacrificar... y todo eso cayendo bien a la mayoría de gente que no está en su círculo íntimo. Así es Richie Finestra. Nunca tiene suficiente porque siempre cree que lo podría haber hecho mejor. Pero no por él, la culpa es de las circunstancias.


Al igual Jimmy McNulty es incapaz de extraer factor común y darse cuenta de que lo que explica todos sus problemas en la vida no es la imposibilidad de los demás de seguirle, si no la imposibilidad que tiene él por hacer algo realmente diferente: ilusionarse. Porque es la falta de ilusión lo que explica su abulia cuando está sobrio.

Como podréis ver, Finestra no tiene ilusiones. Eso es para los demás, para los cualquiera. Él tiene obsesiones. Y así trata todo lo que hay en su vida, familia, amigos, pareja, trabajo... Y como no sabe diferenciar, o no puede, las mezcla, las complica, porque ahí es donde mejor se maneja, en la confusión más absoluta que difumina la confusión en la que se ha convertido su vida.

Las obsesiones, cuanto más grandes, más adicciones crean. Y las de Richie Finestra son a lo grande. A lo muy grande. Y como además sabe de lo que habla, manipula a los demás y los arrastra en su frenesí desquiciado hacia una catarsis en la que los que caigan por el camino no importan.

Pero no os preocupéis, porque él sabe lo que hace... o al menos eso siempre ha creído. Al menos a nosotros no nos podrá sacrificar... o eso creemos.


Podéis ver toda su historia en Vinyl, de HBO. No os preocupéis, no os he hecho ningún espoiler. Ni siquiera con el video.




lunes, 30 de marzo de 2015

Lo que te pierdes por el Efecto Túnel

El efecto túnel puede ser muy útil en determinados momentos de nuestra vida, siempre puntuales, porque ayudan a focalizar nuestra atención y canalizar la energía de manera eficiente para conseguir aquello que nos proponemos/necesitamos, pero como estrategia recurrente siempre conlleva la perdida de oportunidades y un efecto bucle perverso que no permite que salgamos del sufrimiento. Si os parece podemos ver un par de ejemplos:

1.- Permitidme que os presente a Roberto. Él es una persona tranquila, que evita los conflictos encerrándose en su pequeña ferretería para evitar las decepciones que inundan el mundo, pero claro, quien desea evitar decepciones no está capacitado para percibir ni disfrutar de las ilusiones:

Un Cuento Chino (Sebastian Borensztein, 2011)


El enfado es como un torrente de energía que hemos de canalizar repentinamente. Si además tenemos en cuenta que no hemos recibido información de cómo hacerlo, el resultado suele ser este, focalizamos nuestra rabia hacia fuera, hacia un punto determinado y anulamos el resto de nuestro campo de visión, perdiéndonos todo lo que hay en él, tanto peligroso como bueno.

Si como público parcial que somos pudiésemos llamar la atención de Roberto, le diríamos que no pierda el tiempo con un estúpido que le envía tornillos de menos, porque ganar esa batalla no le va a producir ninguna ventaja significativa, que se gire, que esa mujer ha venido a verle a él, que algo desea, que se arriesgue... pero no lo hace y no parece que desee hacerlo, porque el efecto túnel le impide ver más allá de su propio miedo, y así se condena a seguir sufriendo porque no aprende nunca nada nuevo ni logra victorias significativas, pero sobre todo, pierde importantes ocasiones en su vida.

2.- Permitidme que ahora os presente a Franklyn, él se define a sí mismo como un neurótico, vamos, una persona que está más centrada en los procesos internos de su mente y de su cuerpo que en su relación con el exterior, o en otras palabras, está muerto de miedo. Un detalle importante es que está haciendo psicoterapia, y su terapeuta es Hannibal Lecter (y Franklyn no sabe lo que puede llegar a hacer su terapeuta):

Hannibal (NBC, 2013 - )

Podemos ver que Franklyn tiene otra manera de canalizar la atención, la canaliza hacia adentro. Él es consciente de sus propias limitaciones y sólo se abre un poco al exterior para darse cuenta de lo mal que lo hace todo, de la mala suerte que tiene o de inepto que es. Pero si le pudiésemos decir que el león sí que está en la habitación y que él es afortunado porque ha tentado al mismo y ha sobrevivido, ¿no se sentiría afortunado? ¿No vería la vida con menos miedo? ¿No creería que posee alguna capacidad si ha podido sobrevivir a un encuentro al que muchos no hacen?

Pero claro, no le podemos avisar, y de alguna manera sabemos que si sigue tentando la suerte sin saberlo es posible que no tenga demasiado tiempo para seguir sufriendo su vida...

miércoles, 18 de marzo de 2015

Happy Valley, o ¿Qué hacemos con la responsabilidad?

Todas tenemos más o menos claro que el proceso de toma de decisiones deriva siempre en toda una serie de consecuencias, algunas agradables de asumir y otras no, y estas consecuencias siempre acaban comportando una nueva decisión sobre ellas, en un proceso que se alarga hasta el infinito de nuestras vidas.

¿Qué hacemos con las consecuencias? Podríamos decir que hay dos tipos de personas: aquellas que asumen su responsabilidad y aquellas que no. 

Happy Valley es una serie de TV (muy recomendable) que narra la historia de dos hombres, uno de ellos se muestra orgulloso de las decisiones que toma y de lo consecuente que es, el otro sobrevive conflictivamente por consecuencias de decisiones que considera que no son suyas, son heredadas (aunque nosotros sabemos que la principal decisión de su vida ha sido siempre no decidir). 

La conversación inicial que podéis ver a continuación nos muestra a ambos en la casilla de salida de un proceso de cambio, como si la relación que mantienen sufriese una crisis de desarrollo. (Nota del psicólogo: Las crisis de desarrollo son aquellas que se dan de manera natural en las relaciones entre personas porque el proceso de desarrollo necesita un cambio).



El superviviente pide, implora,suplica y no obtiene.

El orgulloso escucha, observa, alecciona y no concede.

A partir de este encuentro se desarrollan los acontecimientos, acontecimientos que tienen raíces profundas, porque toda historia comienza antes del comienzo que nos explican, siempre hay un precedente, un detalle que puede parecer minúsculo o insignificante, pero que puede desencadenar cambios profundos a largo plazo en la vida de los protagonistas.

¿Qué hará el superviviente? Tomar decisiones. Pero con miedo, excusándose a si mismo de que no le quedaba más remedio de hacer lo que hace. Y el miedo le torturará, porque tiene miedo a las consecuencias, no disfruta de conseguir lo que desea.

En cambio el orgulloso vive preso de unos acontecimientos que eclipsan su vida y tendrá que tomar decisiones en modo superviviente.

En el encuentro final entre ellos dos descubrimos que el que era inicialmente superviviente ahora es orgulloso (porque no le queda más remedio, aunque eso no resta fuerza ni valor a su cambio) y alecciona, mientras que el que era inicialmente orgulloso se considera a sí mismo, y con orgullo, un superviviente, pero no obtendrá lo que espera.

Entre estos dos momentos disfrutemos y aprendamos porque se trata de una serie llena de personajes incapaces de asumir y aprender de las consecuencias que se derivan de sus decisiones...



domingo, 18 de enero de 2015

Depender de las circunstancias

- Tal vez mi problema sea, como tú dices, el miedo pero, ¿qué hago para superarlo?
- Debes tener en cuenta que el miedo es una emoción y las emociones te marcan el camino para conseguir lo que necesitas o deseas en cada momento. Hay ocasiones en las que el miedo se deriva de enfrentarte a una situación que consideras potencialmente peligrosa, y entonces tienes que decidir si quieres enfrentarte o quieres huir.
- Ya...
- Te propongo un ejemplo, ¿has visto Fargo, la serie de TV? ¿No? Perfecto, así podrás ver una escena que tengo cortada para momentos como este, a ver qué te parece...

- Joder...
-¿Qué?
- Hombre, entiendo que mi caso no es tan extremo...
- Yo prefiero que lo enfoques como una caricatura, como una exageración que deforma la realidad y que te permite ver mejor algunos detalles. ¿Qué te ha parecido la reacción de la victima?
- Lamentable. Se deja humillar, no demuestra un mínimo de coraje para salvar su orgullo...
- ¿Dirías que depende de las circunstancias?
- Totalmente, deja que el otro decida qué va a suceder, delega... Y no le va bien, ¿cómo le va a ir bien?
- Tal vez piense que es mejor asumir las consecuencias ajenas que asumir las propias...
- Pero es ridículo...
- ¿Por qué?
- No sé, es un perdedor, es alguien que no se atreve...
- Y eso que no has visto el resto del capítulo...
- ¿Puede ser peor?
- Claro que sí. Lo peor no es el dolor, es el sufrimiento. La diferencia es que el sufrimiento se deriva de la incapacidad de aprender del dolor...
- ¿Quieres decir que esta actitud la repetiría en otras situaciones?
- Claro que sí. Hay quien delega partes de su vida y hay quien delega vidas enteras.
- ¿Para qué?
- Para poder lamentarse de su mala suerte, supongo. Si te parece podemos ver otro corte que tengo de lo que sucede a continuación y que resume perfectamente lo que estamos hablando.


- ¿Qué te ha parecido?
- ¡Hace exactamente lo mismo!
- ¿Y eso es....?
- Delega la responsabilidad en el otro...¡Le ha pedido que lo mate! Pero sin decirlo,de una manera muy pasivo agresiva.
- ¿Quién crees que gestionará las consecuencias?
- Hombre, en caso de que no pase nada, el pollo este seguirá gestionando su mierda de vida, pero si el Sam Hess este acaba muerto, quien debería gestionar las consecuencias es el asesino...
- ¿Por qué?
- Porque que te pidan algo no significa que lo tengas que hacer...
- Las consecuencias las gestiona quien decide y también quien se beneficia. En este caso, Mr Nygaard se beneficiaría, y como ha delegado la gestión de sus circunstancias en base a un posible beneficio, tendría que lidiar con lo que ocurra.
- Pero...
- Lo que parece que no has visto es que hay un pequeño cambio.
- ¿Cuál?
- En esta ocasión él se da cuenta que las circunstancias han cambiado, que él ha delegado conscientemente...
- ¿Y qué ocurre?
- Mírate la serie de TV, es muy buena, y hace pensar.

sábado, 15 de marzo de 2014

Destino: Carcosa

Esta es la historia de dos hombres y un destino: Carcosa.
Lo que cada uno de ellos encuentre al llegar allí, dependerá de lo que realmente esté buscando. Y para eso, deben tener muy claro lo que buscan, o de lo contrario, podrían ser (in)gratamente sorprendidos.

Rust Cohle es un hombre que se conoce bien, muy bien, sabe de qué está hecho y nadie podrá convencerle de lo contrario. Es una persona segura, atrayente y atractivo, tal vez demasiado. Nadie puede apartarle de sus férreas convicciones, y mucho menos sorprenderle. Participa de una verdad que la mediocridad que le rodea ignora, por eso se siente ajeno a las relaciones sociales, y aún más a las meramente laborales. Él es su propia seguridad, y nadie puede acercarse para arrebatársela.

Martin Hart es un hombre que no se conoce en absoluto. O al menos, eso es lo que nos quieren hacer creer. A medida que vayamos avanzando en su historia, iremos descubriendo que es posible que se conozca mejor de lo que parece, pero se teme, tiene miedo de lo que puede hacer, de lo que podría llegar a hacer si dejara salir sus miedos. Por eso necesita las leyes, las normas, los protocolos, todo lo que le sirva para saber que se mueve dentro de unos márgenes de confianza aceptables. Pero tal vez acabe descubriendo que esos márgenes no son suficientes cuando su mundo perfecto se acabe cayendo por su falta de compromiso.

Todos queremos ser, de alguna manera, como Rust, seguros, controladores, eficientes, sentirnos confiables, por encima de todo y que nada nos sorprenda o nos decepcione como para dejarnos caer en un agujero, porque ningún agujero puede ser peor que aquél del que venimos y al que hemos sobrevivido.

Pero en realidad todos nos parecemos más a Martin. ¿Por qué? Porqué no hay personas seguras, sólo existen diferentes grados de inseguridad tolerable. Lo que nos diferencia a unos de otros es que algunos toleramos más incertidumbre que otros.
Tal vez en este viaje a Carcosa que vamos a emprender podamos descubrir mucho sobre ellos, y sobre nosotros mismos, desde luego. ¿Por qué? Porqué cuando miras en el interior del abismo, acabas descubriendo que el abismo te mira a ti... Y, entonces, ya no puedes ignorarlo. Mora en ti.



lunes, 20 de enero de 2014

La vida soñada

Podríamos decir que todos tenemos dos vidas, la "vida vivida" y la "vida soñada", y en función de la relación que establezcamos entre ellas tendremos diferentes posibilidades de satisfacción. Hay quienes las tienen en paralelo, no se tocan, quienes buscan que se junten en un punto más o menos cercano y quienes desean que se alejen y ni siquiera sean referente. Pero eso no es relativamente importante... al menos para esta entrada.
Todos (y todas) queremos vivir una viva vivida satisfactoria, llena de ilusiones y de aprendizajes, en la que los miedos sólo sirvan como motor para enfrentarnos a nuestros límites, pero somos conscientes de que no es el caso de la mayoría de nosotros, no, en general tendemos a vivir una vida vivida pobre en ilusiones y mucho menos en aprendizajes, con una alarmante capacidad de repetir errores sufrientes, pero sobre todo, tendemos a tener muchos miedos paralizantes que nos justifican el hecho de que estemos quietos, inactivos, pasivos...


La vida soñada suele ser siempre, o al menos en la mayoría de casos, espléndida, rebosante de idealizaciones y de situaciones mágicas. ¿Por qué no nos sirve de acicate la vida soñada para conseguir establecerla en la vida vivida? ¿Por pereza? No, por miedo. Miedo a no saber, miedo a no gestionar lo que pueda venir, miedo a la incertidumbre. Y entonces utilizamos toda nuestra capacidad de razonamiento para elaborar mil y una excusas (nunca confundir con motivos)
Por tanto tenemos que hay un grupo de valientes que deciden enfrentarse a la realidad y que se empeñan en imponer sus sueños, inconformistas les suelen llamar, y tenemos a otro grupo que prefiere que el miedo gestione sus vidas y que no se mueva nada, ovejas les llaman algunos... Pero, ¿no hay un tercer grupo?
¡Y tanto! Y no es un grupo pequeño, es un grupo enorme, es el grupo de los outsiders, el grupo de los que ya ni se justifican, se limitan a ir por libre, pero en sus sueños. Prefieren refugiarse en su vida soñada que tener el valor a cambiar su vida. Se sienten esclavos de la realidad y prefieren ser esclavos de sus sueños en lugar de intentar que beneficien a los demás. Algunos están en coma, otros son adictos, dependientes, aletargados... lo que sea, pero no deciden.
Si deseáis saber de qué tipo de persona es Sam Tyler, os animo a que le sigáis en su aventura onírica por el Manchester de los 70. Tal vez todos podamos sacar una lección clara de su actitud ante la vida vida vivida y la vida soñada en Life on Mars...


martes, 19 de noviembre de 2013

La ciega en el país de las tuertas

Cuando Piper Chapman se enfrenta a una crisis pasa por las mismas fases que cualquiera de nosotros. Primero se preocupa, analiza las opciones, pero ella lo hace siempre desde el sufrimiento, el miedo y la angustia, y eso se nota. Cuando descubre que la realidad es peor de lo que ella considera que puede tolerar, ¿pide ayuda? No, la exige. Pero la exige con mohines, con suplicas, lloriqueando y posicionándose como una pobre víctima. Una víctima desvalida pero egoísta.
Como no hay crisis que cien años dure, entre las lágrimas comienza a detectar las pequeñas grietas de esta realidad por las que puede colarse para sobrevivir, y en el mejor de los casos, para sacar provecho. La diferencia entre ella y la gran mayoría de nosotros es que después de superar el miedo le sobreviene un estado de euforia que le hace creer que ella es superior al entorno, a todo lo que sucede allí, y llega a creer que puede hacer que todo sea mejor para todo el mundo, porque ella sabe más y sabe mejor, porque ella cree ser la tuerta en el país de las ciegas.





Pero toda realidad crítica que es nueva para nosotros puede ser (y seguro que lo es) conocida para otras. Y estas otras seguro que ya han propuesto sus reglas, sus protocolos o lo que sea que hayan hecho para gestionar la incertidumbre a la que se enfrentaron (y superaron). Y seguro que no están en la misma posición de víctima que nuestra amiga Piper, seguro que la mayoría son supervivientes... ¿Y desde cuando una persona superviviente desea ser tratada como una víctima? ¿Cómo reacciona cuando eso ocurre? ¿Qué precio pagará Piper para descubrir que es ella la ciega en el país de las tuertas?
Os animo a descubrirlo, abrid vuestra mente a "Orange is the new black"


martes, 21 de mayo de 2013

Jimmy McNulty y la percepción del problema

"No es que no vea la solución,
es que no ve el problema" G. K. chesterton

Por favor, mirad este video de la serie "The Wire" (HBO):



El protagonista es Jimmy McNulty, una persona que considera que ha desaprovechado su vida, que no encuentra la manera de encarrirarla de nuevo y que va topando contra la estructura jerárquica y rígida de la policia de Baltimore donde trabaja y contra las convenciones de una vida social que no sabe gestionar.
A lo largo de las dos primeras temporadas vemos como destroza todo lo que toca, sin mala intención, pensando que el problema está fuera, sin analizar que si no formas parte de la solución formas parte del problema.
Un ejemplo claro de esto que le sucede se refleja excepcionalmente en esta secuencia, el cree que ha tomado mal la curva, por exceso de velocidad, por falta de pericia, por lo que sea, pero nunca por el hecho de que el vaya borracho como una cuba. Sólo cuando tienes en cuenta todas tus responsabilidades puedes cuestionarte las de los demás.
Este es Jimmy. Una persona con gran potencial para vivir la vida que desea pero con una tendencia autodestructiva que alimenta con alcohol. Le veremos cambiar a lo largo de las cinco temporadas que dura esta magistral serie de TV, lo que no os diré es si le veréis redimirse...


martes, 9 de octubre de 2012

Análisis de una recaída

       "Adicción es todo aquello que te acorta la vida mientras te la hace parecer mejor de lo que realmente es"
"Formas parte de la solución, formas parte del problema o formas parte del paisaje. Tú decides"

Adicciones hay de muchos tipos, según el prejuicio con el que las estudiemos, pero todas tienen el mismo objetivo, hacernos creer que la vida es mejor de lo que realmente sabemos que es. Nos dan un pequeño oasis de tranquilidad en medio del sufrimiento que queremos evitar. Pero todos sabemos que quien vive en un oasis tiene una percepción muy limitada del mundo y de sus propias posibilidades.
Cuando decidimos poner fin a una adicción que nos está haciendo verdadero daño existe el peligro de que haya recaídas. Este peligro asusta, pero tiene asociadas algunas posibilidades. Estaremos de acuerdo en que las recaídas son peligrosas en sí mismas, pero es mucho más peligroso el análisis que hagamos de ella, ya que no verlas como una parte importante del proceso debido a la información que nos aporta sobre nosotros mismos y de cómo podemos mejorar el proceso, dificulta nuestra salida del agujero de la adicción. 
Pongamos un ejemplo y para ello nada mejor que nuestra amiga Samantha (de Sexo en Nueva York):
Las recaídas son un proceso elaborado mucho antes de su consumación. Por lo general, antes tiene que haber un estado de decepción después del subidón de haber conseguido superar las primeras fases de la dependencia. En este fragmento podemos ver como Samantha comienza a notar las "carencias" de su nueva pareja, aquello que no le gusta.

 Ella no lo sabe, pero en este momento está ante una gran oportunidad, puesto que las relaciones de pareja sanas nacen de la decepción de comprobar que la persona amada no se corresponde con la fantasía que habíamos creído. Pero de momento Samantha está frustrada, y la falta de experiencia en gestión de frustraciones le llevará a hacer lo que siempre ha hecho. En este caso, volver a contactar con Richard.

Decía Oscar Wilde que la mejor manera de evitar una tentación es caer en ella, pero si además podemos contrastarla tentación con lo que nos frustra, la tentación se hace más evidente y más deseable. En este caso se puede concluir que Samantha prefiere lo malo conocido a lo malo (o no tan bueno) por conocer. Lo que ella no sabe es que si su pareja no puede competir con Richard  no es por incompetencia de este, es porque él no quiere jugar. Como buen adicto rehabilitado conoce sus límites y permite que Samantha explore los suyos.

La consumación de la recaída es muy dolorosa, por lo general es un momento de mucha soledad emocional, en la que el adicto descubre de forma muy íntima que aquello que antes le hacía parecer la vida mejor de lo que realmente era, ahora ya no funciona, y además, la sensación de haber perdido algo potencialmente bueno es desolador. 

Y sí, es cierto que en muchos casos no se disfruta de la recaída, generalmente porque descubre lo que ha perdido. Esa consciencia genera dolor, y el dolor emocional no suele ser compatible con el placer. La mayor tragedia de cualquier recaída es que no se pueda hacer ningún aprendizaje de ella. En este caso, se puede hacer ese aprendizaje porque la pareja lo permite, no la culpa, la apoya, pero Samantha decide aprovechar la oportunidad a través de la humildad consigue canalizar la culpa y la vergüenza.

¿Podríamos decir que Richard ha desaparecido para siempre de la vida de Samantha? No, pero sí que podemos decir que es un poco más difícil que vuelva a ocurrir, y que además, ha aprendido algo de sí misma y de lo que quiere ser.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Al Swearengen y Trixie (la seguridad y la dependencia)



Las relaciones humanas tienden a generar dependencia emocional en función de la gestión de la seguridad. Cuando una de las partes da seguridad a la otra lo más probable es que se genere una situación de dependencia, ya sabemos que hay mucha gente que piensa que más vale lo malo conocido...

Esto puede darse por amor o por conveniencia, y dentro de esta última categoría se da la relación de Al y Trixie. Ella es puta. Él es su chulo. Ella trabaja para él. Él genera las mejores condiciones posibles para que ella pueda rendir en su trabajo. 

No olvidemos que él es quien piensa, quien diseña las estrategias, ella hace el trabajo sucio. Claro que cuando no hace bien su trabajo sucio, ella sufre las consecuencias de las iras de Al. A nosotros nos repugna ver como la agrede, pero cada noche ella vuelve a la cama de Al. ¿Le llamaríamos a esto amor? No, porque sólo es dependencia, o sumisión, resignación.
A los que observamos esta relación nos invade la impotencia. Desearíamos irrumpir en la escena, arrancar a Trixie del Gem Saloon y llevarla a una casa de acogida. Pero no podemos, de ahí nos viene la impotencia.
Sólo podemos observar, y observaremos como paulatinamente Trixie se va separando de Al en la medida que va ganando seguridad personal, autoestima y capacidad para ser asertiva. Pero ella no puede renunciar a su identidad, ella se sabe puta, y lo manifiesta continuamente, y cada vez que un acontecimiento sacuda la colonia de Deadwood, ella irá corriendo al Gem Saloon, donde está Al, para ver qué hace él al respecto, para ver cómo está, como si un imán la atrajese. Ella lo vive con naturalidad, nosotros seguimos experimentando impotencia.
En un determinado momento uno de los personajes, el representante de la normalidad, le pregunta con marcada impotencia por el hecho de que vuelva siempre con Al, ella que ha ganado seguridad personal le contesta que cuando las personas "normales" tienen un problema o una situación de incertidumbre, buscan a sus referentes que suelen ser su familia de origen. Ella no tiene familia de origen a la que acudir. Sólo puede acudir a Al. Y lo hace, sin vergüenza. Es algo intrínseco a ella, propio de su identidad personal, algo que vive con normalidad y no desea cambiar. Es SU FAMILIA.
Y nosotros, que somos espectadores y observadores analíticos de lo que nos muestran en la serie, recordaremos todo lo que se nos ha explicado de cómo son, y han sido, algunas familias con sus hijos en la serie, todos los malos tratos, agresiones y violaciones que se han cometido en el nombre del amor, y lo más duro es que la entendemos. Entendemos a Trixie. 
Es mejor que ella se aleje paulatinamente, en la medida que vaya ganando esa seguridad que antes le proporcionaba Al...

lunes, 25 de junio de 2012

Las decisiones y sus circunstancias


                                                       Las decisiones se toman en función de las 
circunstancias. Si éstas cambian, tenemos
el deber moral de revisar esas decisiones

- No parece que lo estés llevando muy bien…
- Creía que si la perdonaba se resolvería todo, pero la verdad es que no hago más que continuar dándole vueltas…
- ¿Te es útil?
- Ni de coña. Es un martirio. No llevo nada bien esto de los celos. ¿Por qué lo tuvo que hacer?
- ¿Se lo has preguntado?
- Sí. Dice que no lo sabe, que fue el momento, que fue superior a ella…
- ¿Y te es útil esa respuesta?
- No. Pero no obtendré otra, creo…
- ¿Y te conformas?
- ¡Qué remedio! Creo que lo peor es vivir con dudas.
- ¿Quieres vivir así?
- He de ser consciente con la decisión que he tomado.
- Creo que te puedo poner un video lo comentamos y vemos si te ayuda a valorar otros puntos de vista. Es de la serie de TV Sexo en Nueva York. Te pongo un poco en antecedentes: Samantha está casi segura que su novio, que le ha sido infiel en varias ocasiones, le va a volver a serlo en breve, y toma una decisión.

- Ya. Aquí parece muy sencillo…
- Sí, una película siempre tiene que exagerar algunos aspectos para hacerlos más visibles…, pero, lo importante es si quieres seguir manteniendo una decisión que no puedes mantener sólo por el hecho de haberla tomado antes de las circunstancias que te llevaron  tomarla cambiasen.
- Ya. Sí. Las circunstancias han cambiado. ¿Pero eso me legitima para cambiar mi decisión?
- Si tu estabilidad emocional está en juego, sí. Son las circunstancias las que legitiman nuestra decisión, no al revés. No tienes el deber de cambiar tu decisión, pero si tienes el deber moral de platearte si no es conveniente cambiarla…


lunes, 16 de enero de 2012

Black Mirror

Partimos de la premisa que la TV tiene dos posibilidades: puede estar encendida o apagada. Eso lo decidimos nosotros.
Cuando la TV está apagada es como un espejo negro que nos devuelve reflejos oscuros, con muy pocos matices, pero cuando está encendida tiene la capacidad de devolvernos reflejos aún más oscuros, ya que lo que refleja es nuestra alma. Pero hemos de recordar que somos nosotros los que la encedemos, y debemos cuestionarnos para qué la encedemos y que queremos ver en ella.
Las posibilidades de análisis son infinitas, aunque esta miniserie británica se centra en tres, y nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre cómo nos relacionamos a través de este espejo oscuro, entre nosotros y con el medio en el que vivimos, sobre como hemos conseguido confundir los medios con los fines, sobre como hemos conseguido perder el norte y ser felices de haberlo perdido.
Al acabar de ver los tres episodios descubrimos que no importa qué poisibilidades se hayan explorado, ya que se nos permite descubrirque nosotros nos miramos la TV, es ella la que nos observa a nosotros. Y puede ser que nos devuelva los reflejos más oscuros de nosotros mismos. Lo que hagamos, o no hagamos, con esos reflejos, es cosa nuestra. Tendremos que asumir las consecuencias...

lunes, 2 de enero de 2012

The booth at the end

Circula un rumor, para aquellos que lo deseen saber, que hay una cafetería en la que si tienes un deseo, el que sea, un hombre que hay allí, lo puede hacer realidad.
No importa la naturaleza de lo que desees, puede ser superficial (ser más guapa), muy superficial (que una supermodelo se enamore de ti), familiar (recuperar a tu hijo o salvarlo de una enfermedad incurable) o incluso divino (volver a escuchar la voz de Dios).
Lo que realmente importa no es lo que deees, es lo que estés dispuesto a hacer para conseguirlo. Nada es gratis, siempre hay algo que hacer a cambio. Y el tipo sólo tiene que mirar en su libreta para indicarte que tarea has de realizar. No hay trampa, si no cumples con lo pactado no conigues lo que deseas. Si cumples sí. Punto.
Ahora ya lo sabes, si tienes un deseo que crees que va a marcar una diferencia real en tu vida lo único que has de hacer es dirigirte a él. Como puedes ver no tiene nombre, y sólo necesitas saber que siempre está en esa cafeteria, con su libreta de tareas a punto.
Lo puedes encontrar siempre sentado en el reservado que hay al final...

 

lunes, 26 de septiembre de 2011

Madre coraje - Madre idiotizante (Justified)

Desde siempre he sabido que mis hijos serían mi prioridad y serían el objetivo de todos mis esfuerzos, de todos mis sacrificios, de toda mi atención.
Cuando me quedé sola me juré que no permitiría que les pasara nada. Yo siempre estaría allí para ellos, para protegerlos de lo que sea. Yo siempre he querido ser su ángel de la guarda, siempre vigilando por su bienestar sin importar cómo estuviese yo.
No os diré que ha sido fácil. No lo ha sido, ya que hubo momentos terriblemente duros, pero ya sabéis que cuidar y sacar adelante tres hijos sola es un oficio 24x7. No hay descanso posible.
Ellos no tienen nada que reprocharme. Es imposible. Llegué a estar ahí antes de que ellos llegasen a darse cuenta que me necesitaban, anticipándome siempre a los acontecimientos, de manera que siempre han podido disfrutar de su burbuja de comodidad.
Pero ahora, viéndolo con perspectiva y a la luz de los resultados, me doy cuenta de que hubo algún momento en que no estuve a su lado: cuando tuvieron que aprender a vivir sus vidas aceptando sus errores y sacando sus propias conclusiones.
Ahí no estuve. Pero no estuve porque no se dió la situación. Y seguramente la situación se dió porque ellos no tuvieron nunca sufiente espacio mental para poder llegar a hacerlo. Yo estaba ahí. ¡Yo aprendí por ellos!
Y ellos estaban muy cómodos en esa situación. La incómoda era yo, y me necesitaban. Se lo daba todo muy masticadito.
Siempre me sentí orgullosa de creer que era una "madre coraje", pero a día de hoy sólo me pregunto si nabré acabado siendo una "madre idiotizante".

martes, 18 de enero de 2011

In treatment (En terapia)

En ocasiones me he sorprendido a mi mismo deseando que mis sesiones de terapia fuesen escritas por los guionistas de la serie En terapia (In treatment, HBO) de manera que los diálogos tuvieran siempre una lógica intrínseca, los silencios fuesen siempre significativos y las reacciones emocionales siempre fuesen interpretables. Me he sorprendido a mi mismo deseando que mis intervenciones terapéuticas siguiesen un guión definido, una idea vectorial que guie mis intenciones a una finalidad clara y sencilla, sin perderme en diferentes posibilidades ni quedarme en blanco. Tener casi siempre respuesta (¡y preguntas!) oportunas para todo, que mi comportamiento sea coherente y fácilmente interpretable por un público inexistente.

Obviamente deseo también un sabio director que guie mi interpretación hacia la excelencia, que me marque los puntos clave y los elementos destacables de la confusa realidad, que me dé la seguridad y el apoyo que me falta en los momentos críticos de las sesiones, justo en aquellos en que la persona que acude a realizar terapia conmigo descarga sus emociones y espera que yo sea todo lo seguro y estable como para poder ayudarle a gestionarlas de manera eficiente.

No tengo ese guionista, ni ese director, ni siquiera tengo un escenógrafo que diseñe un espacio de terapia apropiado a mi forma de ser y a mi estilo terapéutico. Tampoco tengo la posibilidad de realizar ninguna toma errónea, este es un detalle importante, puesto que añade un plus de ansiedad mi trabajo. Me puedo equivocar y eso puede ser malo, puede no ser bueno para la persona con la que estoy trabajando.

A pesar de no tener nada de todo esto, y muchas otras cosas que no se me ocurren por no ser experto en el tema, disfruto de a visión de esta serie. Y se la recomiendo ver a mi alumnos de practicum, para que puedan analizar y practicar, pero sobre todo para discutir después teniendo un punto inicio común. Discutir sobre una serie de TV nos permite abstraernos del miedo a equivocarnos, nos permite centrarnos en nosotros mismos sin darnos cuenta, pero sobre todo nos permite expresar puntos de vista propios sin tanto miedo a la valoración externa y por tanto nos facilita más oportunidades de aprendizaje.

Por todo ello doy gracias a Dios (o lo que sea) por la existencia de una serie de TV como esta.

lunes, 25 de octubre de 2010

The Sopranos


"Una de las narrativas más interesantes se da hoy en series de tele como Los Soprano, porque adoptan muchos de los tempos largos de las novelas, con lo que adquieren su intensidad". Francisco Casavella

Uno le da mil vueltas a por qué le atrapa una serie de TV, qué hace que quiera saber más de la historia de un sociópata que no le debería representar ninguna clase de admiración y encuentra la frase de Casavella y lo entiende, porque siempre adoró leer y Los Soprano es literatura.

Pero hay muchos detalles que no se pueden obviar, como las relaciones familiares, las dinámicas de grupo, las estrategias para mantener el liderato, cómo gestionar el miedo de los demás, qué hacer ante un conflicto inminente y qué prioridades hay que atender, cómo utilizar las inseguridades de los que más quieres para que puedan llegar a hacer lo que tú quieres que hagan pensando que lo hacen porque quieren. Y sobrevivir ganando en cada movimiento.

Y la terapia. No puedo olvidarme de esa terapia que se inicia por ansiedad y que desde el comienzo vemos que sólo puede acabar en desastre, ya que la admiración del terapeuta hacia Tony dificulta cualquier posibilidad de cambio, ya dificil en el caso de un sociópata.

Tal vez lo que engancha de Los Soprano es que en el fondo en algún momento díficil de nuestras vidas quisiéramos ser Tony Soprano.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Alcoholismo

En las últimas semanas he estado revisando un par de series de TV, Los Soprano y El ala oeste de la Casa Blanca. Son buenas series de TV por muchos motivos, pero sobre todo porque sus guiones reflejan muchos aspectos cotidianos que de forma insidiosa acaba por fastidiarle la vida a uno, aunque en el fondo esa persona siempre crea que tiene el control sobre lo que le ocurre.

Casualmente uno de los temas reflejados es el del alcoholismo, y en cada una de las series un personaje es alcohólico en rehabilitación.

En Los Soprano, Christopher Moltisanti ha de bregar entre su abstinencia y la incapacidad mental y emocional de los que le rodean. Estos no entienden que él no pueda beber ni una sola copa, que cuando lo hace pierde el control, deja de ser él y sufre unas consecuencias que no desea cuando está sobrio. El desprecio de los demás se manifiesta sobre todo en su supuesta "falta de cojones" por no conseguir controlar el consumo, en su "falta de hombría" en saber decir basta. La falta de argumentos ante este planteamiento tan primitivo y primario, pero sobre todo, ante la imposibilidad de evidenciar la falta de control de todos los demás, igualmente adictos y "faltos de cojones", provoca que caiga en una espiral de desesperanza que expresa por una ira igualmente binaria.

En El ala oeste de la Casa Blanca, el jefe de gabinete, Leo McGarry, es un alcohólico en rehabilitación, que tiene todo el apoyo del personal con el que trabaja, incluso tiene gente que le intenta sobreproteger. Las respuestas que él da para demostrar que puede salir adelante sin esta sobreprotección son antológicas. Cuando todos están preocupados por que pueda recaer ya que es el aniversario de su divorcio, contesta "Soy alcohólico, me gusta el alcohol, no necesito ninguna excusa para beber". Con ello zanja la cuestión y todos lo entienden. El beber haría que tuviese dos problemas, el recuerdo doloroso del divorcio, y el alcohol, y sólo podemos enfrentarnos eficientemente a las cosas de una en una.
En otro episodio sufre una investigación del congreso, y cuando habla de beber whisky dice: "Yo soy alcohólico, no puedo entender cómo es posible que nadie se conforme con una copa, yo necesito acabarme la botella, y luego todas las botellas que haya. No me conformo con un trago, necesito saciarme".

Hay un proverbio japonés que sintetiza perfectamente todo lo enterior:

"Con la primera copa, el hombre bebe el vino, con la segunda copa, el vino bebe el vino, con la tercera copa, el vino al hombre"

Pero la cultura popular de la gente que atendía cuando trabajaba en el CAS lo resume más fácil:

"Yo no puedo beber una cerveza porque me se calienta la boca..."