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sábado, 29 de septiembre de 2018

El grupo (by Ricard Pallarès)

“No le importaba el sentido lógico de aquello, por fin había encontrado esa motivación que, aunque no fuese real, valía la pena. Eligió y se dejó guiar por una sensación que aún no había experimentado. Su mente pertenecía a algo mayor, su corazón obedecía y su alma se marchitó tratando de dar sentido a un espejismo.
Y entonces, dejó de ser quien era. Arrastrado por una energía colectiva alimentada por algo inquebrantable, la unión.
El precio era alto, pero había encontrado un poder sin límite que le daría la felicidad. Un lugar donde no existe el color gris, una tierra donde no sentirse solo…”

Photo by Bin Thiều on Unsplash

En una ocasión estaba paseando por el centro de mi ciudad cuando, de repente, me llamó la atención una tienda bastante grande. En la puerta, había una cola de gente muy alegre por lo que estaba pasando dentro. Una de las personas que había comprado el nuevo gadget tecnológico salía entre aplausos de los trabajadores de la tienda.

Me quedé perplejo. Aquel hombre, poco más que no podía evitar emocionarse y su mirada lo decía todo, ya no era “nadie” sino el “primero de muchos”. Había una sinergia enorme y se notaba que todo el mundo quería y deseaba lo mismo. Vivir esa experiencia, estar a la última… Pertenecer al grupo.

Muchas marcas llevan tiempo entendiéndolo muy bien y saben lo que la gente de esa cola quiere. Saben cómo recompensar la fidelidad con algo mucho más poderoso que su producto, sentir que formas parte de un ente que va más allá de ti mismo. Tú ya no eres importante, la marca lo es.

Dicen que somos seres gregarios, que el sentimiento de grupo nos proporciona una sensación cálida y envolvente. No en vano, uno de nuestros mayores miedos es el de la soledad. Por ello y, gracias a los grupos, podemos formar parte de un objetivo común donde compartimos, aprendemos y evolucionamos. Básicamente y, como decían en La Bola de Cristal: “Solo no puedes, con amigos sí”

No vamos a negar que es bonito disfrutar de algo nuevo y, que nos aplaudan claro, pero ¿Hasta qué punto perdemos nuestra identidad?

Lo peor es que el deseo de sentirse parte de algo más grande no se reduce al marketing de algunas marcas, sino que puede extrapolarse a la política, la religión y, en definitiva, a prácticamente todo en nuestra vida.

Entonces, siendo muy probable que ya pertenezcamos a uno o varios grupos, lo que nos debería preocupar no es el grupo en sí, sino la falta de matices. La necesidad de encajar socialmente nos lleva, en no pocas ocasiones, al encasillamiento y la triste costumbre de que cada día nos cuestionemos menos cosas.

Nos dicen qué producto comprar, o qué ideología seguir, pero no nos enseñan a pensar. Es comprensible, ya que potenciar nuestra identidad individual es largo y, a veces, tedioso además de tener un precio. Nadie puede etiquetarte al 100% en su grupo y, por tanto, pasas a ser un proscrito. 

Reconozco que hay veces en las que, rodeado de gente, me he sentido solo. Pero me resisto a creer que no podamos escoger lo mejor de cada ideología, cultura o sistema y romper con los tópicos más rancios siendo críticos con ellos para tratar de mejorarlos.


Porque al final del día, sin nuestro pensamiento abstracto o nuestra infravalorada capacidad de elección, no seremos nada más que una masa uniforme siempre en favor del viento dominante.

martes, 25 de julio de 2017

Pensamiento Lateral

Hay días que empiezan bien, y hay días que empiezan con un mail en el que alguien que te gusta como piensa y como escribe te informa que se ha tomado la molestia de hacer dos entradas para tu blog, ¡dos!

Ricard Pallarés, aka Sr Monstro, ha ido enriqueciendo este blog con sus agudos comentarios en algunas entradas, y ahora sube de nivel.

La segunda la reservaremos para más adelante. Hoy comparto esta referida al pensamiento lateral, esa capacidad que algunos no han oído hablar y que por tanto, no apreciarán ni mucho menos entenderán de qué va ni lo importante que es:

"Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo" - Albert Einstein

Siempre me ha sorprendido la capacidad para transformar la realidad que tenemos cuando somos niños. A mis 8 años, jugaba con mis amigos en un edificio en obras al que, curiosamente, sólo le faltaban las puertas. Esto nos permitió poder entrar en todos los pisos y convertir algo inacabado en nuestro castillo personal.

Al igual que algunos físicos teóricos tienen su manera de demostrar una ecuación que se sale de lo normal, la mente de un niño se nutre de las ideas más ingeniosas, incluso absurdas, pero con un enfoque totalmente creativo. Es la belleza del pensamiento lateral que, consigue llegar a soluciones útiles y adaptarse de formas imaginativas, dejando la lógica a un lado.



Y aunque, en general, nuestro entorno no nos enseña a pensar creativamente, aún existen personas que utilizan este método de forma innata, reinventando su rutina diaria de formas muy peculiares. Como una niña que resuelve un problema matemático sin usar las fórmulas del libro, la persona que tuvo la idea de que un caramelo se pudiese coger con un palo, o el que, en una ilustración ve una boa que se ha tragado un elefante y no un sombrero...

Hay algo de "magia" en todos ellos porque su proceso de pensamiento es totalmente improvisado y atípico, y es precisamente ese detalle lo que los hace brillar sobre los demás.

Tal vez con tantas responsabilidades y cargas emocionales, hayamos olvidado esta preciosa cualidad infantil. Tener imaginación y ser valiente para aplicarla. Porque, el pensamiento lateral no tiene límites ni se puede encasillar, y eso hace que por muy absurda que nos pueda parecer una idea, siempre podrá transformarse en algo bello.

martes, 4 de abril de 2017

Consideraciones sobre el tabaco

El tabaco es una droga legal que casi siempre aparece en los primeros peldaños de la "escalera de las drogas", como el alcohol es una droga inicíatica. Los motivos por los que una persona comienza a fumar son muy diversos, algunos son de integración al grupo, otros son familiares, en muchos casos de construcción de la identidad en base a oponerse a una idea familiar que se considera como ajena. Rosa Roger, autora del texto que podéis leer a continuación, incide en los primeros, sobre los segundos hablaremos en alguna entrada futura.

Las imágenes que acompañan al texto son de Ester Sánchez Ràfols, de PipiripipStudio.

www.pipiripipstudio.com
"No dejes que sea demasiado tarde para que la dicha sea buena"

"Todos mis amigos lo hacen y siempre me ofrecen, además, 
así se siga más y, al fin y al cabo de algo hay que morir, ¿no?"

De lo que uno no es consciente durante los años de juventud, es que la vida tiene un principio y un fin. Cuando uno es joven la acción es intensa y el pensamiento inmediato, sin más: la fiesta del sábado, el chico o la chica con la que salir esa mañana, lo que se dirá en la reunión de empresa de esa tarde. No se dedica tiempo a reflexionar sobre la importancia de vivir una vida de calidad. Y menos a pensar que, a veces, el fin aparece cuando uno menos se lo espera. En primavera todo se encuentra en flor.

Las motivaciones por las que una persona comienza a fumar no son siempre conscientes o explícitas. Es muy probable que alguien que prueba el tabaco por primera vez no le guste y aunque, en las primeras caladas la adicción química no se haya consolidado, ya podemos comenzar a hablar de cierta necesidad psicológica. Quien empieza a fumar percibe enseguida ciertos beneficios sociales en el hábito, y al cabo de unos meses, la creencia de que fumar un cigarrillo produce beneficios psicológicos se hace patente, sobre todo por una supuesta reducción del estrés...

www.pipiripipstudio.com
Al cabo de los años ese alguien, y su círculo inmediato, puede que comiencen a vislumbrar una cierta nocividad en la adicción tabáquica, justificado por el inicio de adquisición de conciencia de los severos efectos en la salud propia y ajena, además del alto costo financiero que supone el tabaco.

La mayoría de los fumadores experimentan el síndrome de abstinencia nicotínico tras la interrupción o reducción del consumo. Depresión, irritabilidad, ansiedad, desasosiego, insomnio y dificultades en la concentración son algunos de los síntomas. De hecho el síndrome de abstinencia causado por factores químicos desaparece mucho antes que las ganas de fumar que tenemos psicológicamente. Es más, al cabo de un corto tiempo de la retirada del consumo aparece un aumento del apetito y del peso. La nicotina es una droga que produce cierta anorexia, y una vez abandonada el cuerpo reduce su ritmo metabólico.

"Es que si dejo de fumar será terrible. No lo podré soportar 
porque no sé qué haré sin fumar y me voy a morir"

Cabe decir que no todos los fumadores superan la primera etapa de dejarlo. Llega un momento en que aparece la ansiedad causada por la discrepancia entre la razón y la emoción. El deseo de dejar de fumar y la dificultad de conseguirlo. Lo que debería observarse como algo ventajoso para nuestra salud pasa a percibirse como algo nocivo. ¿Si es tan bueno para mi salud porque me siento mal, peor? ¿Por qué expectoro tanto ahora si cuando fumaba no lo hacía? Porque tu cuerpo está limpiando la porquería acumulada durante mucho tiempo... Y limpiar tiene un coste, pero no todos tienen la tolerancia de pagarlo.

www.pipiripipstudio.com
Las presiones sociales para dejar de fumar, como la prohibición de fumar en lugares públicos, las campañas de educación sanitaria o el aumento de los impuestos sobre el tabaco ya no son suficientes y están dejando de funcionar. ¿Por qué? Porque a todo nos acostumbramos.

Es aquí cuando la intervención psicológica es necesaria para terminar con la adicción al tabaco. Esto puede combinarse con la utilización de parches o chicles que actúan sobre la fase aguda. No olvidemos que en los últimos años han aparecido nuevos medicamentos como el Champix o Sintabac que han facilitado mucho las cosas a quienes desean dar este paso.

La adicción al tabaco llega muy pronto, cuando se lleva poco tiempo consumiendo, y viene muy mediatizada por agresivas campañas de marketing de las tabacaleras con el objetivo de vender su producto. Es justo entonces que los consumidores tengan acceso a la información sobre el tabaco para poder decidir mejor.

lunes, 16 de mayo de 2016

El autofoco perceptual (by César Martín)

Es un placer compartir reflexiones de otras personas, especialmente cuando estas reflexiones han surgido en los comentarios de alguna entrada de este blog.

Gracias César, los que vamos a disfrutar de tu entrada, te saludamos!!!

El autofoco (autofocus en inglés) es un automatismo muy generalizado en cámaras fotográficas, pudiéndose habilitar o deshabilitar a merced del usuario en determinados modelos. Este sistema permite que el usuario no tenga que preocuparse de enfocar. Dicho de otro modo, toma parte del control de la percepción de aquello que vemos.
¿Qué puede pasar si aquello en lo que creemos no es tan veraz como aparentemente parece serlo?
Malos enfoques producirán malas percepciones. Si tenemos malas percepciones estas pueden influenciar las realidades.



Me refiero a creencias y percepciones, y dar siempre por hecho algo que creemos.
El "autofocus" es un mecanismo que se guía por lo primero que encuentra, siendo poco preciso en determinadas situaciones, obstáculos lejanos o cercanos, geometrías confusas, falta de luz, etc; distorsionando en determinados casos la percepción de las cosas que vemos. Un ejemplo típico sería cuando nuestro protagonista está situado en medio de dos planos, el autofoco se puede desplazar demasiado al fondo del plano o bien enfocar demasiado el primer plano, obteniendo como resultado un protagonista borroso.
Estamos tan acostumbrados a este modo, que no nos cuestionamos en enfocar las cosas en modo manual, tenemos la creencia, que este mecanismo siempre nos transmite lo veraz, lo damos por hecho, y nos despreocupamos en situaciones que debe ser imprescindible enfocar las cosas manualmente. No obstante, existen situaciones en el que es totalmente imprescindible, cuando tenemos prisa por ejemplo, pero no por eso debemos confiar en él, en todas las situaciones.
La percepción de las cosas varía si no hacemos un enfoque ideal de aquello que observamos.
Un enfoque manual nos permite romper esa barrera y poner en duda ese mecanismo automático, permitiéndonos explorar enfoques precisos desde cualquier punto de vista de la escena, aquel punto que nuestra propia voluntad elija resaltar y enfatizar.
Igual que las cámara fotográficas, metafóricamente tenemos un autofocus mental y otro manual. Diversas maneras de ver realidades en función de como percibimos la información, y de como la procesamos y sentimos.
En un modo autofocus es más fácil que las realidades nos coincidan con las realidades de los demás, si los demás también están en modo autofocus. Ambas fotografías presentarán enfoques y desenfoques en las mismas áreas de la escena, habiendo enfocado todas en la misma dirección y habiendo incidido la luz en el mismo punto del foco.
En cambio en modo manual las cosas pueden cambiar, aún habiendo enfocando también en la misma dirección, aquí la luz habrá incidido en un punto diferente del foco, aquel en el que nuestra voluntad se haya encaprichado. Quizás descubramos cosas nuevas. Este seguirá siendo también una realidad, nuestra propia manera de ver o enfocar las cosas.
Creo que es muy importante no?
Me refiero a poner en duda las cosas, experimentar, pensar, probar si lo que nos están contando, lo que nos están vendiendo, lo que estamos viendo y creyendo es cierto o no, o si ambas son ciertas pero con diferentes matices. Y no dar como cierto siempre las cosas que creemos con el autofocus.

Es una cuestión de enfoque.

Si deseáis leer la entrada que generó esta reflexión, podéis hacerlo aquí.

sábado, 20 de diciembre de 2008

El barco de Teseo (Ester Jordana)

Ester Jordana ha tenido a bien dedicar unos minutos a estrujarse las circunvoluciones cerebrales y plasmarlo por escrito. Luego me la ha enviado por correo electrónico. Ya van dos excelentes colaboraciones para este blog. ¿Para cuándo un blog propio, Ester?

El barco de Teseo
Teseo tenía un barco. Un día se le estropeó una de las velas y decidió cambiarla por una nueva. Luego se le estropeó un mástil y luego el otro. Los cambio. También tuvo que cambiar el timón. Un amigo le preguntó si se podía quedar con todas las piezas que él tiraba y le dijo que sí. A medida que pasaba el tiempo Teseo iba cambiando cada vez más piezas de su barco, y con ellas su amigo se iba construyendo un barco para él, hasta que llegó el día en que Teseo cambió la última pieza de su barco y su amigo la colocó en el suyo. Así que la paradoja es, ¿Cuál es el barco de Teseo? ¿Es el barco que tiene actualmente Teseo o el que su amigo ha reconstruido pieza a pieza?

Este paradoja ha ilustrado el problema de la identidad personal. ¿Qué es eso que llamo "yo" si, cuando me paro a pensar, tanto aquello de lo que estoy hecho materialmente (cuerpo), como aquello que siento, pienso, creo,... se ha ido modificando a lo largo de los años? Si puedo decir con sentido que no soy ya la misma persona que hace unos años, ¿cómo puedo decir también con sentido que soy la misma persona?
Si tratamos de resolver la paradoja veremos que no es tan sencillo como parece. Pero, si en vez de entender esta historia como una paradoja (que hay que resolver), la entendemos como una metáfora (que hay que interpretar), ganaremos mucho más.

Las personas somos como este barco de Teseo que se va modificando a lo largo del tiempo. Un día, la experiencia transforma nuestra visión de las cosas, otro día una experiencia nos obliga a replantearnos creencias que creíamos firmes, una situación nos hace reflexionar sobre nuestros valores y repensarlos... así que la vida es algo que nunca se deja atrapar, algo en constante movimiento, en constante cambio, como lo somos nosotros en relación a ella. La vida nos cambia como nosotros la cambiamos a ella.
Visto así parece como que la paradoja cruza de lado. ¿Por qué tendemos a ver nuestra identidad y nuestra vida como algo estático, repetitivo y monótono?

Cuántas veces nos hemos sorprendido a nosotros mismos pensando "¡Vaya, hace años no hubiese pensado (dicho, relacionado, sentido, etc) esto!"
Y entonces nos damos cuenta, como dijo Neruda "Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos". Porque, tomándonos en serio al poeta, si eso es así para mi, también es así para el otro. Así que en esos momentos en que creemos saberlo todo sobre nosotros mismos y sobre los demás enunciamos el terrible "es que yo (tú, él, ella) soy así". Quizás es que hayamos olvidado atender a lo que difiere en vez de atender a lo que se repite. Por qué, ¡cuántas cosas me habré perdido de mi misma/o y de los demás pensando que siempre son los mismos!

Y es que, no somos esencias, somos devenires...

sábado, 1 de marzo de 2008

Colaboración Esther Jordana

Tengo el placer y el orgullo de contar con la colaboración, para la entrada de hoy, de Esther Jordana, amiga con la que comparto trabajo en el Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC).

La sociedad terapéutica

Querría aprovechar el post anterior para proseguir con esta línea de reflexión y proponer a los lectores de este blog una perspectiva distinta sobre cómo consideramos nuestro malestar. Porque está claro que la “sociedad del bienestar” parece generar malestar más que otra cosa… Todos estamos familiarizados ya con expresiones como “estoy deprimido, estresado o tengo ansiedad” y forman parte de nuestro vocabulario cotidiano. Pero pocas veces la reflexión a este malestar se sitúa en un punto de vista político. Y quizás haya una reflexión que hacer sobre esto. Político, no en sentido de política de partidos, sino político en sentido que tiene que ver con algo social. Político en el sentido de un “nosotros” versus a un “yo”, porque en nuestras vidas precarias parece que todo nuestro tiempo está al servicio del “capital” (trabajos precarios, hipotecas de una vida entera, el tiempo libre basado en el consumo…). Y muchas veces desplazar este malestar hacia lo individual, hacia un “no es normal, ve a que te vea un especialista (psi)” acaba responsabilizándonos de curarnos, o “autocurarnos” en el caso de la “autoayuda” de una vida que no queremos vivir de ese modo.
Cuando decimos “estrés” nos hacemos cargo de algo que debemos solucionar individualmente y el problema se desplaza, por ejemplo, de nuestras condiciones de trabajo: ¿no será que habría que contratar más personas, que no podemos asumir tantas tareas, que hacemos demasiadas horas extras… y que en vez de centrarnos en las causas “tratamos” las consecuencias? ¿No hay un desplazamiento en que el malestar se convierte en algo que debe ser abordado desde y por el individuo que se ve solo ante ese malestar? Quizás sería constructivo pensar qué nos está pasando. Porque en este capitalismo desaforado construido sobre el individualismo, cada vez más, esos individuos se sienten aislados y solos en una sociedad-red que les obliga a estar permanentemente conectados. Os esbozo, sólo de modo superficial, el modo de abordar el problema. No se trata de cuestionar ninguna disciplina, más bien tomar una mirada de conjunto y preguntarse ¿que nos pasa que parece que necesitamos terapia de modo generalizado? Podéis profundizar un poco en ello desde aquí http://trobadesespaienblanc08.blogspot.com/
Como veréis, se trata de organizar un espacio donde pensar todo esto. Todo el mundo está invitado a venir y participar. No hay conferenciantes ni ponentes. Se trata de un espacio compartido donde pensar colectivamente los temas que veréis propuestos y que giran en torno a esto. Así que a aquellos lectores del blog que les interese participar en esta experiencia, nos encontramos el último jueves de cada mes a las 20h en el Original (Barcelona)

sábado, 22 de diciembre de 2007

Colaboración Eva Aguilar.

Una buena amiga, Eva Aguilar, me ha pasado este cuento. Da bastante qué pensar, porque hay gente que sólo ve en los demás aquello que lleva consigo. Lo proyecta en los otros y se queja, pero su incompetencia emocional le impide verse. Es aquella famosa frase de la biblia "ve la brizna de paja en el ojo ajeno pero no es capaz de ver la viga en el propio".

Eva, que es una gran conocedora de estos temas, lo resume muy bien con una frase que le he escuchado cientos de veces: "Ten cuidado con apuntar a alguien con el dedo, pues resulta que de tu propia mano tres dedos te apuntan a ti".
Después sólo nos queda el derecho al berrinche y a la pataleta.


Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada del pueblo.
Un día, un joven se le acercó y le preguntó:

-Yo nunca he venido por estos lugares, ¿cómo son los habitantes de esta ciudad?
El anciano le respondió con otra pregunta:
¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de la que vienes?

- Egoístas y malvados, por eso me he sentido contento de haber salido de allí.
- Así son los habitantes de esta ciudad - le respondió el anciano.

Un poco después, otro joven se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta:

- Voy llegando a este lugar, ¿cómo son los habitantes de esta ciudad?
El anciano, de nuevo, le contestó con la misma pregunta:

- ¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de dónde vienes?
- Eran buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores. Tenía tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos...
- También los habitantes de esta ciudad son así - respondió el anciano.

Un hombre que había llevado a sus animales a tomar agua al pozo y que había escuchado la conversación, en cuanto el joven se alejó, le dijo al anciano:
- ¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta hecha por dos personas?

- Mira -le respondió-, cada uno lleva el universo en su corazón, quien no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio aquel que tenía amigos en su ciudad, encontrará también aquí amigos leales y fieles. Porque las personas son lo que encuentran en sí mismas y encuentran siempre lo que esperan encontrar.

martes, 27 de noviembre de 2007

Colaboración Gemma Tió

Tengo el placer de presentaros la colaboración cinematográfica de Gemma Tió, psicoterapeuta y amiga, con la que os podéis poner en contacto para cualquier comentario a través de su correo:

gemmatiocalopa@hotmail.com

y visitar su pagina web: http://www.psicolegs-bcn.com/

Muchas gracias Gemma!!

“El Efecto Mariposa”
““El simple aleteo de una mariposa puede desencadenar un huracán en el otro extremo del mundo” (Teoría del Caos)
Es una película que me pareció interesante porque aplica esta teoría a la vida de los personajes, se pueden hacer varias interpretaciones pero personalmente creo que es útil para recomendarla a aquellas personas que te expresan un sentimiento de culpa y te dicen la típica frase de:”Si hubiese actuado de esa forma mi vida sería diferente”.
Pretende demostrar que un simple hecho o incluso una actitud, una frase o hasta un sentimiento que en ese momento no le das mucha importancia puede desencadenar situaciones que ni nos podemos llegar a imaginar y que por lo tanto, aunque seamos responsables de “nuestro destino” no siempre somos conscientes de las consecuencias de nuestros actos.
El protagonista (Asthon Kutcher) tiene la capacidad de volver al pasado para cambiar cosas de su presente. Por más que intenta hacer las cosas diferentes o evitar errores que cree que cometió, cuando vuelve al presente su situación personal, la de su familia o amigos cada vez está peor. Al final se da cuenta que la única cosa que puede cambiar su vida es algo que hizo cuando era pequeño y que naturalmente ni se imaginaba que pudiera afectarle más adelante.
Creo que es además una película entretenida y que plantea de forma original el conocido”efecto mariposa”

Para los que deseen más información sobre el efecto mariposa, la pueden encontrar en la siguiente dirección:

http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_mariposa

viernes, 2 de noviembre de 2007

Colaboración - Sandra Aguilar

Estoy pidiendo a muchas personas que hagan colaboraciones con cuentos, historias, parábolas, frases, películas, lo que sea, que les haya impresionado o dado para un momento de reflexión. Aprovecho para hacer extensible esta invitación a cualquier persona que lea este blog.

La aportación de hoy la hace una excelente amiga y mejor profesional del ámbito de la salud, Sandra Aguilar, trabajadora social que está acostumbrada a bregar en muchos frentes y muchas trincheras, intentando innovar siempre y provocar cambios dentro de instituciones que son poco tolerantes a ello. Su empeño y sus ganas despiertan admiración entre los que la conocemos.

Hace tiempo con las otras Trabajadoras Sociales de las ABS nos planteamos crear un espacio de intercambio comunitario. Decidimos aprovechar un soporte que tenemos en la entrada de las consultas ( normalmente para informar cambios de consultas a los paciente) para compartir con nuestros pacientes, compañeros y toda persona que pasase por delante de nuestras consultas, cuentos, relatos...
La cosa tuvo tanto éxito que la gente se empezó a animar y el fenómeno que en principio pensábamos que iba a ser unidireccional, se convirtió en un intercambio mutuo.
Sin duda uno de los que tuvo más éxito fue este texto de Jorge Bucay

BÚSCATE UN AMANTE


Muchas personas tienen un amante y muchas otras quisieran tenerlo.
Y también están las que no lo tienen, porque no quieren y las que lo tenían y lo perdieron o decidieron perderlo.
Misteriosamente son generalmente estos dos últimos grupos los que más van a las consultas para decir que están tristes o que tienen distintos síntomas: insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.
Cuentan que sus vidas trascurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre.
En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes de contar esto ya han visitado otras consultas en las que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: DEPRESIÓN y la infaltable receta del antidepresivo de turno.
Yo después de escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan... ES UN AMANTE.
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.
Están los que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Hacen un decoroso silencio, miran el reloj esperando el final de la consulta y se retiran para siempre.
También están los que escandalizados se despiden en ese mismo momento y muchas veces tampoco vuelven nunca más.
A los que deciden quedarse les doy la siguiente definición: Un Amante es: “Cualquier cosa que nos apasione”.
Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que a veces, no nos deja dormir.
Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
Un amante puede ser nuestra pareja, si nos animamos a encontrarlo allí.
En otros casos es otro alguien que no es nuestra pareja.
También podemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby que nos monopoliza cada instante “suelto”...
En fin, es “alguien” o “algo” que nos perturba la conciencia al punto de dibujarnos una sonrisa al solo pensarlo apartándonos aunque sea un momento del triste destino de sobrevivir.
Sobrevivir es durar y en el fondo está gobernado por el miedo a vivir de verdad. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol, de la lluvia y de las emociones fuertes.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Por favor no te empeñes en sobrevivir, búscate un amante.
Sé tú mismo el amante de alguien y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante...
Lo trágico no es morir. Lo trágico, es no animarse a vivir.
La psicología después de estudiar mucho descubrió algo trascendental: Para vivir feliz, activo o satisfecho, hay que tener un motivo. A ese motivo lo llamo hoy un amante...
Hay que ponerse de novio con la vida y hay que amarla con la pasión de los que auténticamente están enamorados.
Búscate pues HOY... un amante.
Jorge Bucay

domingo, 7 de octubre de 2007

Aportación de Mayte Leal


Inauguro la sección de colaboraciones con Mayte Leal, psicoterapeuta, a quien he pedido que realice una aportación en este blog a modo de cuento. Mil gracias Mayte por tu tiempo. Os dejo su dirección de correo electrónico por si deseáis comentarle alguna cosa directamente a ella.

Este cuento me ayudó a entender las resistencias que cada cual ponemos en juego ante una adversidad. Es fácil pensando en estos 3 elementos, “sacar una radiografía” de cómo nos conducimos cada uno ante una situación difícil: cuales son los fantasmas que nos asaltan y cómo impregnan nuestros pensamientos, emociones y acciones. Reconocer estas resistencias es un primer paso para dominarlas (que no combatirlas).
Mayte Leal Romero (mayteleal@gmail.com)


Una hija se quejaba a su padre acerca de la vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía qué hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas rompió a hervir. En una introdujo una zanahoria, en otra un huevo y en la última granos de café. Las dejó hervir sin mediar palabra. La hija esperó impacientemente. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en el plato. Finalmente, coló el café y lo vertió en una taza. Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿qué ves?”
-”Zanahorias, huevos y café” fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Le pidió que tomara el huevo y lo rompiera. Ella observó que estaba duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.
La hija preguntó: “¿Qué significa esto, padre?”
Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: el agua hirviendo. Pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al cazo fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto blanda, fácil de deshacer.
El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, se había endurecido.
Los granos de café, sin embargo, habían cambiado al agua. “¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando las dificultades te asaltan ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria aparentemente fuerte pero que cuando la adversidad te toca, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres como el huevo, posees un espíritu fluido, pero después de un obstáculo te vuelves duro y rígido? ¿O eres como un grano de café? El café no se resiste al agua, se mimetiza con ella, la abraza, y cuando llega al punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor.
Entonces, hija mía, ¿cual de los tres eres?