Hay dos tipos de personas: Las que intentan dar sentido al mundo que les rodea y a los inputs de información que les llega, y los que no. Cada vez tengo más claro que las campañas de publicidad están dirigidad a los que no.
¿Quién en su sano juicio puede aceptar como valor humano la dependencia emocional? En estos tiempos en que estamos dedicando enormes cantidades de recursos económicos en que las adolescentes aprendan a distinguir entre una relación de pareja sana y una de dependencia emocional llega movistar (con minúsculas, por supuesto) y lanza esta campaña en la que propone como valor humano la dependencia emocional.
Y para demostrar que van en serio lanzan diversos tipos de anuncios, entre amigos, de pareja, con adolescentes, etc.
Me preocupa que nadie haya dicho nada sobre estos anuncios, sobre todo las asociaciones de feministas y grupos civiles pro igualdad social que en otros casos montan un gran escándalo por mucho menos. Supongo que hay factor que les ha interferido de manera significativa en su análisis simplista de la realidad: El factor pasivo-agresivo del anuncio. Cualquiera que pertenezca al primer grupo de personas al que hacía referencia al comienzo sabe que tanta promesa no se podrá cumplir y que el precio a pagar es demasiado caro. Luego llegará la exigencia: ¡con todo lo que yo me he sacrificado por ti!
Lo peor de todo es que el otro día estaba en un bar, la tv estaba puesta y emitieron este anuncio, una chica dijo a su amiga: ¿Por qué no hay chicos así en la realidad? ¡Yo quiero uno así!
Aquí os dejo uno de los ejemplos de la propuesta de movistar para nuestra salud emocional.
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domingo, 18 de septiembre de 2011
jueves, 29 de noviembre de 2007
Turrones "El Almendro"
Ya es NAVIDAD. Época de reuniones familiares y de regalos. Se supone que es época de paz y de amor, que la felicidad debe correr a raudales por las casas y que todos hemos de olvidar nuestras penas. Y digo se supone cuando en realidad es más bien una obligación, y claro, el que no lo consigue se puede hundir.
Pero algo está cambiando, son pequeños detalles, aparentemente insignificantes, pero de una enorme relevancia a largo plazo. El primero se produjo hace dos años, "prescindieron" del calvo de la lotería, eso sí, no de la ñoñería de anuncio que inculca felicidad y justicia del azar. Este año han "jubilado" a las burbujas de Freixenet. En diversos medios de comunicación, afortunadamente, se ha abierto un debate muy interesante sobre el consumo de las bombillas que iluminan nuestras calles para desatar la fiebre consumista (en navidad estamos de vacaciones mentales, hasta del cambio climático). Sobre este último tema podéis hacer un seguimiento en el blog de mi buen amigo Javier Martínez.
Pero no hay que preocuparse. Algo permanece. Empezó antes que el anuncio de "las muñecas de Famosa" pero sigue peleando año tras año para salvar la economía de las empresas farmacéuticas (Prozac y derivados) y de los diferentes colegios de psicólogos y psiquiatras de este país: ha empezado la emisión de los turrones de la marca El Almendro.
Es algo que se puede notar en la cara de la gente. Produce un estado de resignación más profundo que la situación de Renfe. Ha de ser muy duro ver en un anuncio, como te pasan por la cara la vuelta a casa de un ser querido, cuando tú echas en falta a alguien importante en tu vida. Sí, creo que hay pocos anuncios tan tristes y oscuros, parece diseñado expresamente para remover las emociones de todo el mundo; yo todavía no conozco a nadie que disfrute viendo ese anuncio. Si conocéis a alguien, hacedle llegar mi admiración.
Hace algunos años elaboré una teoría cínica sobre esta marca de turrón. Me di cuenta que en el supermercado donde compro a veces, era el que menos se vendía. Yo no soy devoto del turrón, pero os aseguro que ésta sería la última marca que se me ocurriría comprar. Empecé a fijarme en otros supermercados y me dio la sensación que siempre era el menos vendido. Si realmente vende poco, ¿quién mantiene la marca? Llegué a la conclusión de que el Consejo de Administración estaba formado por Pfizer (Prozac) y los colegios profesionales de psicólogos y psiquiatras.
No en vano, los profesionales de la salud mental somos los grandes beneficiados de las navidades. Si queréis recrearos, aquí tenéis el video:
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