miércoles, 30 de julio de 2008

Lisbeth Salander


Hace años que no me enganchaba tanto a un libro. Supongo que unos de los factores que lo ha originado es el no haber tenido información previa, poder descubrir la trama, y sobre todo los personajes sin ningún tipo de prejuicios. En realidad son los personajes lo que me ha enganchado a "Los hombres que no amaban a las mujeres", sobre todo Lisbeth Salander, una mujer de 25 años que no consigue adaptarse socialmente y que parece sufrir el Síndrome de Asperger.
Supongo que en un mundo perfecto conoceríamos más gente así, integra y sincera, con criterios propios y capacidad de sacrificio por aquello que consideran justo... y no seguiré porque destriparía el libro y no deseo condicionar la lectura.

Quienes esperen algo parecido a "El código Da Vinci" y otros sucedaneos, que se abstengan, la trama es interesante pero uno puede ver las soluciones sin excesiva dificultad a mitad del libro, lo interesante es el retrato de los personajes y la descripción de la realidad machista de la sociedad en la que se mueven, así como el análisis detallado del capitalismo salvaje.
Realmente es una pena que no existan varios Mickael Blomkvist, que sepan tratar a las Lisbeth Salander que hay por ahí.

lunes, 28 de julio de 2008

Des de la meva foscor


Em dic Enric i tinc 84 anys. Vaig néixer el 23 de novembre del 1923, a una casa perduda del casc antic de Vilanova i la Geltrú. Era el mitjà de 7 germans, 5 nois i 2 noies. El meu pare va morir quan tenia escassos anys de vida. Anava a l’escola de “l’Ateneu Vilanoví”, avui ja desaparegut, on actualment reposa el “Bulevard Diana”, lloc que vaig deixar poc desprès ja que a casa havíem d’alimentar 8 boques. La meva infància va quedar marcada per un fet que molts com jo mai més no oblidarem: una guerra pel mig, cosa que va truncar tots els meus somnis, aspiracions i reptes personals i, a part d’això, es van endur 3 dels meus germans. Vist això, varem decidir, com moltes altres famílies, exiliar-nos al país veí, la nostra sortida a aquella guerra entre germans: França.
Van passar deu any fins a tornar a Vilanova però, la veritat, varem tornar amb por. Només tornar, el “Generalísimo” ja em va ficar deures: un bon dia es va presentar a casa meva, a les 8 del matí, un policia militar. La feina? “Llamada a filas”. Em vaig passar 3 anys fent la mili a Girona i a Figueres, la qual cosa em va tornar a trencar el ritme socioeconòmic, però al tornar ja em vaig poder restablir. Vaig començar treballant a una fàbrica de pinso situada al carrer Unió. El 1955 em vaig casar amb la Isabel, la meva esposa amb la que vaig tenir l’únic fill, l’únic nét que va tenir la meva mare.
Poc després vaig passar a ser maquinista, però no de tren sinó de màquina. Vaig treballar 20 anys a la fàbrica de paper més famosa de Vilanova, “La Paperera”. Anys després, un estiu, al tornar d’unes merescudes vacances, ens van avisar abans d’entrar a treballar que l’amo de la fàbrica l’havia venuda i tots vam ser acomiadats. Per sort, un bon amic es va assabentar que només em quedaven deu anys per a jubilar-me, així que va decidir “fitxar-me” com a conserge del Club Tenis Vilanova, on vaig passar els meus últims dies com a treballador. El 1986 vaig rebre una gran alegria: el meu fill havia tingut una filla. Però no tot van ser alegries: el 1992 la meva esposa moria víctima d’una llarga malaltia que arrossegava des de feia anys.
Tot i així, vaig tenir temps per a dedicar- me a la meva nova família, ja que el 1993 naixeria un altre nét meu. Però la cosa que més m’ha marcat tota la vida la puc resumir en una sola paraula: el Ciclisme. Això ha estat gran part de la meva vida i fins el 2001, amb 78 anys, vaig córrer per a l’empresa “Glass”.
Però el 2003 va arribar el pitjor: em van diagnosticar un principi d’Alzheimer. Mica en mica la meva memòria ha anat fallant i cada dia li planto cara i lluito contra ella, però és inevitable. Ella és mes forta que jo i cada dia m’esgarrapa un grapat d’històries de la meva vida i algun dia acabarà amb mi. Però la meva família, el meu fill i els meus néts, cada dia em demostren que sóc important per a ells. Sé que serà dur i encara més per ells, però sé que estaran al meu costat i això m’ajudarà en la meva última lluita.

martes, 22 de julio de 2008

Intrusión

Hace algún tiempo recibí la oferta de Óscar para realizar una colaboración con su interesante blog, o una intrusión, que es como él lo denomina. Las condiciones eran sencillas y fácilmente aceptables, y salvo en el detalle de la foto personal (que creo que es apropiada a pesar de la transgresión), y el cuento es de aquellos que dan que pensar.

Podéis leerlo todo aquí. Espero que os guste.

Abrazos

viernes, 18 de julio de 2008

Proceso de desintoxicación

- Siempre me ha gustado "Trainspotting", creo que es la película que mejor refleja el estilo de vida de una persona consumidora de drogas. ¿Hay alguna otra que me recomendarías?
- Hombre, la verdad es que de una manera metafórica hay muchas películas que lo hacen, pero en mi opinión la que mejor refleja el proceso de desintoxicación es "Matrix".

Evidentemente la reacción de Juan fue de sorpresa, seguramente era la película que menos esperaba escuchar.

- ¿Matrix? Me parece que se te ha ido un poco la olla...
- Piénsalo con calma. Yo cuando la fui a ver al cine tenía la sensación que era una película en la que explicaban cosas que a mi de alguna manera me sonaban.
- No sé, no lo acabo de ver, la verdad.
- Tomemos el principio de la película. Tenemos a Neo, una persona que además es un camello, llevando una doble vida que le insatisface pero que le han convencido que es la mejor que puede vivir, y él se lo ha creído. Pero hay algo que no le cuadra, y le da vueltas, busca una solución, por todos los canales que puede. Y de repente contacta con un grupo que opera desde dentro pero que ayuda a la gente a "desengancharse", y nunca mejor dicho, de Matrix.

En este punto Juan seguía los razonamientos de su terapeuta y sonreía, pero no sabemos si por coincidencia con lo que éste dice o porque realmente cree que se le ha ido la olla de verdad.

- Luego llega el equipo terapéutico, y en él el terapeuta de referencia (Morfeo), que le hace una propuesta a Neo, pero en la que la responsabilidad de lo que acabe sucediendo será de Neo. En el fondo, le ofrece la mano, pero es Neo quien la ha de coger, y le avisa que una vez se haya tomado la pastilla no hay vuelta atrás.
- Ahí te doy la razón, eso sí que me recuerda a mi proceso.
- Gracias. ¿Qué pasa luego? El proceso de desintoxicación. Encierran a Neo en una habitación dentro de una nave, para que no se lleve un shock ante la nueva realidad. Creo que no deja de ser una metáfora de lo que tu llamarías "Comunidad Terapéutica".
- Ajá, te sigo.
- Bien, en esa comunidad terapéutica que se llama "Nabucodonosor", se le entrena en toda una serie de habilidades que no tiene y que son necesarias para afrontar su nueva realidad, y que las pueda explotar con éxito cuando entre de nuevo en Matrix, para desenvolverse mejor. En una comunidad terapéutica le llamarían entrenamiento en habilidades sociales, grupos de análisis de conflictos, etc. Y evidentemente hay fallos, le cuesta, pero finalmente lo consigue, aunque está a punto de rendirse en varias ocasiones. El resto de la película son efectos especiales.
- Estoy de acuerdo con tu análisis, psico, y me parece que te voy a dar dos puntos más de apoyo. El primero es que en la película aparece una recaída, uno de ellos traiciona y quiere volver, desea no sentir y no saber, ser acogido de nuevo por Matrix.
- Muy bueno, sí señor.
- El segundo que se me ocurre es que aparece lo que vosotros llamáis el "Terapeuta Consultor o Supervisor", que es el que os orienta a los terapeutas en los momentos de duda, ¡y que en la película le llaman "Oráculo"!
- Correcto, no se me había ocurrido, pero estoy de acuerdo contigo.
- Creo que voy a volver a ver esta película esta noche con otros ojos...

miércoles, 16 de julio de 2008

Pérdida de perspectiva

Una vez un campesino, pobre pero sabio, trabajaba la tierra duramente con su hijo.

Un día el hijo le dijo:
"Padre, ¡qué desgracia! Se nos ha ido el caballo."
"¿Por qué le llamas desgracia? - respondió el padre, veremos lo que trae el
tiempo..."

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
"¡Padre, qué suerte! - exclamó esta vez el muchacho, nuestro caballo ha
traído otro caballo."
"¿Por qué le llamas suerte? - repuso el padre, veamos qué nos trae el
tiempo."

En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste,
no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo.
El muchacho se quebró una pierna.
"Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho -, ¡Me he quebrado la
pierna!"

Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:
"¿Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo!"
El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en
su cama.

Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando
jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero
como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de
largo.

El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la
fortuna a los hechos, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para
descifrar las sabias razones que nos presenta la naturaleza.

domingo, 6 de julio de 2008

La agresión

Había una vez en el antiguo Japón, un viejo samurai , ya retirado que se dedicaba a enseñar el arte de la meditación a sus jóvenes alumnos. A pesar de su avanzada edad, corría la leyenda que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierto día apareció por allí un guerrero con fama de ser el mejor en su género. Era conocido por su total falta de escrúpulos y por ser un especialista en la técnica de la provocación. Este guerrero esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y después con una inteligencia privilegiada para captar los errores del contrario atacaba con una velocidad fulminante. Nunca había perdido un combate. Sabiendo de la fama del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y así aumentar su fama de invencible.
El viejo aceptó el reto y se vieron en la plaza pública con todos los alumnos y gentes del lugar. El joven empezó a insultar al viejo maestro. Le escupió, tiró piedras en su dirección, le ofendió con todo tipo de desprecios a él, sus familiares y antepasados. Durante varias horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo maestro permaneció impasible.
Al final de la tarde, exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró.
Los discípulos corrieron hacia su maestro y le preguntaron cómo había soportado tanta indignidad de manera cobarde sin sacar su espada, asumiendo el riesgo de ser vencido.

-Si alguien te hace un regalo y tu no lo aceptas, ¿a quién pertenece ese regalo? -preguntó el samurai.
-A quién intentó entregarlo -respondió un discípulo.
-Pues lo mismo vale para la rabia, la ira, los insultos y la envidia -dijo el maestro-, cuando no son aceptados continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.