sábado, 26 de enero de 2019

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- La suerte es de quien la aprovecha, y tú la has aprovechado al máximo.

- Sí, pero si no hubiese sido por vosotros no lo habría conseguido.

- Gracias pero, si eso fuese así, nuestra intervención funcionaría con todo el mundo, ¿no te parece? entonces tendríamos que sentirnos responsables de aquellas personas a las que la terapia no ha funcionado. Como te he dicho, ha coincidido la oportunidad con tu deseo de estar bien.

- Ya, pero cuando empecé no estaba bien. Gracias a lo que trabajamos he ido saliendo adelante y me he sentido mejor. Ahora veo como estaba y alucino.

- Por supuesto, ha sido un trabajo encomiable. Como te explicamos en la segunda condición innegociable, esto ha funcionado por el principio de Arquímedes: hemos buscado un punto de apoyo y tú has movido tu mundo.

- A eso justamente me refiero, sigo sin verlo como tú. Yo no tengo la sensación de haber movido nada.

- ¿No? ¿Y quién lo hizo? ¿Tu hada madrina?

- ¡Vosotros! El tratamiento es lo que me ha ayudado...

- ¡Exacto! Te ha ayudado. pero lo has hecho tú. Fíjate un momento... Piensa en el principio de la terapia, ¿con qué frecuencia nos veíamos?

- Una vez a la semana.

- Correcto. ¿Te has parado a pensar en la proporción que eso resultaba en tu vida? Ya veo que no... Pensemos un segundo ya hagamos un cálculo rápido. Una sesión de una hora de psicoterapia a la semana, ¿qué proporción resulta?

- Pues una entre todas las horas de la semana que son...

- 168.

- Sí creo que sí...

- Entonces, al principio del tratamiento, cuando tú dices que estabas peor y que más ayuda necesitabas y más significativa resultó para ti la terapia... la proporción era de 1 hora cada 168. O sea, por cada hora de terapia que recibías, estabas 167 horas luchando tú sola. ¿Intentas convencerme de que las 167 horas en las que reflexionabas, aplicabas, contrastabas y afrontabas todo lo que hablábamos en la sesión son menos importantes o significativas que la hora de terapia que pasábamos juntos?

- Es que visto así...

- No sé cómo lo quieres ver si no.

-Bueno... yo lo que sé es que me siento muy agradecida.

- Eso es muy diferente. La verdad es que ha sido un placer verte crecer ante las adversidades.

Photo by Samuel Zeller on Unsplash

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