miércoles, 26 de septiembre de 2007

Lo que nos diferencia...


Siempre me ha fascinado la capacidad que tiene algunas personas para conseguir, con muy pocos elementos, sintetizar ideas más complejas. También puede ser que hagamos interpretaciones personales que no se correspondan con la intención del autor.

Creemos que somos especiales, diferentes al resto de las personas, y esto nos hace únicos. Comparto plenamente esta idea, pero el peligro que le encuentro es que al final nos puede llevar a una diferenciación exagerada e irreal. Como principal ejemplo de esto que digo, hace unos meses se publicó un estudio sobre genética humana que concluía que no había diferenciación racial, ya que las diferencias físicas correspondían a variaciones genéticas inferiores al 1%. Si os apetece más información podéis consultar estas paginas:

http://www.ejournal.unam.mx/ciencias/no60-61/CNS06016.pdf
http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=476&autor=204&tema=30

Es poco probable que la diferenciación psicológica y emocional sea muy diferente... si esto fuese así los esfuerzos que han realizado miles de psicólogos y psiquiatras en elaborar un manual de diagnóstico "universal" han sido inútiles. En cambio, solo como ejemplo, las diferentes reacciones a los estados de ansiedad se recogen en una sencilla lista, y dentro de ella, hay toda una serie de síntomas más probables.

Lo mismo ocurre con las parejas, sentimos que las situaciones y acontecimientos son especiales, con esa persona en concreto "es diferente", no hablemos ya del "eso a nosotros no nos va a pasar" y "nuestra relación no es como la de los demás". Por suerte o por desgracia, estamos sujetos a las "leyes sociales" y a nuestros prejuicios (también compartidos por la mayoría). Nos comparamos con el resto de parejas y analizamos que es lo "que hacen mal ellos y nosotros no", y cuando estamos en crisis nos cuesta entenderlo, ya que revisando nuestras decisiones, no vemos los errores que sí vemos en los demás.

Yo siempre me he preguntado, ¿si no compartiésemos con los demás (genética, emociones, prejuicios...) mucho más de lo que nos diferencia, cómo trabajaríamos los profesionales de la salud? Desde luego sería durísimo, cada problema, cada enfermedad cada situación sería idiosincrática y nos llevaría un enorme esfuerzo enfrentarla...

Tal vez he ido divagando, pero creo que este sentimiento de "especialidad" es el que en algunos casos nos aísla, y si la pareja de la viñeta de Quino mirase a su alrededor con ojos críticos, vería que no está sola, ni aislada, pero tampoco son tan especiales.

Un abrazo a todos y todas los que estáis leyendo estas disertaciones y gracias por vuestras muestras de apoyo y colaboraciones.

3 comentarios:

  1. Entre la identidad y la diferencia... no hay otro modo de construirse como sujetos. Es la "otredad" la que nos obliga a preguntarnos por nuestra "identidad". Sin embargo en un sistema como el nuestro que tiende a la homogenización de la masa no sólo en su modo de pensar, sino de sentir y actuar... la diferenciación es una tarea ardua. De todos modos, en el sentido en que lo propones esa "diferenciación" es sinonimo de aislamiento. La valoración que hagamos de eso es más compleja... porque de algun modo, los psicólogos -y esta es una critica a nuestra profesión bastante dura- somos "normalizadores". Si alguien está aislado del "sistema" nosotros le reinsertamos para que pueda seguir trabajando y viviendo en él... y como botón de muestra, toda definición de patologia del DSM tiene como requisito esa "interferencia en la vida social y laboral". Así que reinsertamos la "diferencia" en "normalidad" ... es duro pensar eso. (ester)

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  2. Bueno, sí que es una crítica, pero en el fondo haces una "homogeneización" de los psicólogos también, y es que pienso que no todos los mismos patrones de actuación. La idea no es reinsertar a nadie dentro del orden social, yo creo que es ayudarle a encontrar su propio espacio pudiendo expresar sus diferencias.

    Después de todo, toda intervención es posterior a una demanda, que conviene analizar.

    Gracias por tu comentario Esther

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  3. Al fin y al cabo, si ibntentamos teorizar aquello de lo que a veces no sabemos ni hablar, puede que nos olvidemos de vivirlo

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