domingo, 28 de octubre de 2007

Adiós, por fin, adiós


¿Qué es lo que ocurre cuando se abre la llave de la rabia acumulada desde hace muchos años? Lo más probable es que salga a chorro y sin ningún tipo de control, como refleja esta fantástica viñeta de Quino. Personalmente considero que es un ejercicio de liberación fantástico, pero lo que suele ocurrir luego es la llegada de la culpa (no fue tan malo después de todo, me he pasado con esta reacción) sobre todo porque después de tantos años de bloqueo de la rabia no nos reconocemos expresándola. Y las dudas nos pueden hacer volver atrás, y entonces el gusano (también hay lombrices, ¿eh?) nos va a someter con toda su intensidad.

Otra posibilidad es que nos hayamos limitado a visualizar el fin de la situación que estamos soportando y no hayamos visualizado en absoluto qué es lo que haremos luego, de forma que nos encontremos ante un desierto que nos haga parecer el infierno anterior como algo deseable.

Siempre es mejor utilizar la rabia de una manera estratégica, poco a poco, en función de los acontecimientos por venir, no por todos los que hemos pasado...

1 comentario:

  1. Melquíades Estrada30 de octubre de 2007, 20:27

    ¡Qué grande este dibujante!

    Es que, de verdad, en esta viñeta borda eso de "una imagen vale más que mil palabras". ¡Qué capacidad gráfica para sintetizar una idea tan compleja!en fin, que me parece buenísimo el retrato.

    Vale, ahora vamos al tema: la rabia. Yo soy de los que opinan que la incontinencia rabiosa es un mal remedio. Sí que puede ser liberadora, al principio, pero su poder analgésico se desvanece tan pronto como aparecen las primeras reflexiones en soledad. Los remordimientos, la pena, la culpa, se mezclan entre sí en una burlona danza y nos castigan sin piedad. Y entonces nos asalta la duda "¿y si me he precipitado? ¿y si me equivoco? ¿y si nos damos otra oportunidad?" ¡Claro! Invertimos en la relación tanta energía, tiempo y dinero (¿hipoteca?)que uno se resiste a finiquitar. Además, "¿y qué voy a hacer ahora sin él/ella?" El miedo nos atenaza de nuevo.
    Destaco del texto que acompaña a la viñeta la idea de que limitarse a imaginar el fin de la situación que estamos soportando pero no ser capaces de visualizar qué es lo que haremos luego, seguramente favorecerá que nos encontremos ante un desierto que nos haga parecer el infierno vivido como algo deseable". Si no sentimos que hay otras alternativas más deseables (y viables), si sólo vemos peligros donde hay oportunidades, no nos moveremos. Permaneceremos quietos. Resignados. Y, probablemente, cuando estemos solos, escuchemos a nuestros eternos compañeros de viaje susurrarnos muy flojito "¿Y si...? "Y si...?"

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