lunes, 24 de marzo de 2008

La vela



Cuentan que un rey muy rico de la India, tenía fama de ser indiferente a las riquezas materiales y hombre de profunda religiosidad, cosa un tanto inusual para un personaje de su categoría.

Ante esta situación y movido por la curiosidad, un súbdito quiso averiguar el secreto del soberano para no dejarse deslumbrar por el oro, las joyas y los lujos excesivos que caracterizaban a la nobleza de su tiempo.

Inmediatamente después de los saludos que la etiqueta y cortesía exigen, el hombre preguntó:

-Majestad, ¿cuál es su secreto para cultivar la vida espiritual en medio de tanta riqueza?

El rey le dijo:

-Te lo revelaré, si recorres mi palacio para comprender la magnitud de mi riqueza. Pero lleva una vela encendida. Si se apaga, te decapitaré.

Al término del paseo, el rey le preguntó:
-¿Qué piensas de mis riquezas?
-La persona respondió:

-No ví nada. Sólo me preocupé de que la llama no se apagara.

-El rey le dijo:

-Ese es mi secreto. Estoy tan ocupado avivando mi llama interior, que no me interesan las riquezas de fuera.

4 comentarios:

  1. Eva Aguilar Moreno25 de marzo de 2008, 17:00

    Hola

    Yo había escuchado hace un tiempo un cuento parecido (lo que había que conseguir era que no se cayera la arena depositada en una cuchara). Y la reflexión final es totalmente diferente a la que planteas (no es que haya una más correcta que otra, sino otra forma de verlo).

    La lectura que también se puede hacer , es que si estás tan pendiente que no se apague la vela que tienes delante, te pierdes TODO lo que te rodea y a todos los que te encuentres en el camino. Que habrás hecho al final del recorrido? Simplemente observar una vela.

    En los detalles está la diferencia.

    Aunque no se como se podría estar cultivando el interior de uno mismo y valorar lo que te envuelve (sería una mezcla de las dos opciones). Quizá vivir y sentir lo que tenemos alrededor nuestro y buscar siempre un rato para encender la vela y observarla (estar por nosotros mismos).

    Un saludo

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  2. me encnatan estas historias tuyas.

    óscaredú

    p.d: pronto nos veremos. XD

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  3. Gracias por vuestros comentarios. A tu pregunta Eva, creo que se cultiva el interior por que es lo que de verdad se valora, no las cosas externas, que son perecederas. Supongo que el cuento reflexiona acerca de que sólo nos damos cuenta cuando lo que peligra es lo que de verdad tiene valor.
    Creo que es una metáfora más en la linea de la historia de la espada de Damocles...

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