martes, 1 de abril de 2008

¿Para qué?

Si nos paramos a pensar un poco en lo que ocurre a nuestro alrededor nos daremos cuenta que vivimos en una sociedad justificativa. La justificación nace de la necesidad de defenderse, de no sentirse culpable, de tirar balones fuera, de no asumir responsabilidades y sobre todo del porque sí. Muchos de los problemas que tenemos en nuestro día a día nacen de esto, ya no sabemos motivar nuestros actos ni nuestras intenciones, y construimos una estrategia defensiva que nos confunde al comienzo, y acaba por aislarnos.
De mi trabajo en el ISPC (escola de mossos), y de las muchas prácticas que he visto en los últimos diez años, me ha quedado una pregunta que muy a menudo hago a los alumnos después de una de sus prácticas y que suele llevar a un diálogo de este tipo:

- ¿Para qué ha hecho esto?
- Porque quería...
- No, no quiero saber el por qué, quiero saber el para qué, ¿que pretendía con esta acción?
- Pues ya se lo estoy diciendo, porque...
- No siga, mire, el para qué sirve para motivar, el porque justifica. De la justificación no se aprende casi nada, de la motivación puede aprenderlo casi todo.

Y la verdad es que no siempre me entienden.
Pero en terapia sí que me entienden, supongo que el contexto no es tan evaluativo y la motivación al cambio ayuda. Parece que cuando aprendemos a plantearnos las preguntas adecuadas, encontramos respuestas más idóneas, y esto nos tranquiliza, nos hace creer que el mundo no es tan caótico.
Pero claro, si no estamos acostumbrados a hacernos estas preguntas frecuentemente, al principio nos costará, y sólo a base de enfrentarnos a la frustración de no saber lo que buscamos...

4 comentarios:

  1. gran post sí señor.totalmente de acuerdo, bueno qué te voy a contar...
    oye, sigo en madrid pero esta semana que viene estaré dos en bcn, a ver si puedes hacerme un hueco.
    un abrazo!!

    óscaredú

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  2. Hola

    "Por qué" es mirando al pasado

    "para qué" es teniendo en cuenta el futuro

    Muy interante la reflexión

    un saludo

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  3. Me parece una reflexión muy interesante. Y para echar un poco de leña al fuego me pregunto si será casualidad que los niños utilicen y abusen del por qué (por qué los semáforos se ponen en los cruces, por qué los cruces los hacen desde el ayuntamiento, por qué desde el ayuntamiento... hasta que terminas diciéndole al niño, mira nene dije "big bang") y no preguntan para qué?

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  4. ¿Para qué? Mmmmh... como bien sabes la respuesta a esa pregunta no siempre nos gusta, o la tenemos enquistada en el alma, o tratamos de justificarla... pero una vez superada la frustración de la que hablas se saca una conclusión y su consecuente aprendizaje.
    Un abrazo!

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