lunes, 22 de septiembre de 2008

El genio de la lámpara

Hay gente que va dando tumbos por la vida. Si nos centramos en las relaciones de pareja, hay personas que tienen varias parejas disfuncionales, luchas por salvar esas relaciones, se sacrifican, sufren, abandonan y sufren más. Entonces se prometen que no caerán una vez más en esa trampa, pero les vuelve a ocurrir lo mismo.

Pero hay un grupo que, después de diversos intentos dolorosos, encuentra una persona que se ajusta a aquello que siempre busco. Pero entonces empieza a hacer daño a la pareja, con comportamientos que ellos no reconocen como propios pero que no pueden evitar realizar. Esto les confunde y provoca más sufrimiento si cabe.

Ignacio Preciado fue mi supervisor durante años y referente a este tema me proporcionó un cuento que ha sido muy útil a un par de personas que acudieron a mi consulta con este problema.

Os lo explicaré en modo resumido, si queréis leer el original podéis hacerlo aquí.

Un pescador recogió las redes por última vez después de un infructuoso día de pesca. Entre las redes no había nada de pescado, sólo encontró resto de basura, y entre ellas una lámpara de aceite. Conocedor de las leyendas de estas lámparas decidió frotarla. Al principio no pasó nada, pero cuando frotó energicamente surgió de dentro de la lámpara un genio.

Este genio miró enfurecido al pescador y le dijo que en recompensapor haberlo liberado le daría la muerte de inmediato.

El pescador se quedo estupefacto, la sorpresa y el miedo le atenazaban, pero aún así consiguió preguntar porqué, si él era quien le había liberado. Había oído leyendas de otros genios que recompesaban a sus libertadores, no que los castigaban. Eso no era justo.

- Lo que no es justo son los años que yo he estado preso en esta lámpara. Sí, es verdad que al principio juré conceder tres deseos a quien me liberase de mi prisión, pero pasaron mil años y nadie vino a salvarme. Me desanimé, perp juré conceder un deseo a mi libertador a partir de entonces, pero pasaron mil años más y nadie vino. Mi desánimo fue en aumento, de manera que decidí no recompensar a quien me liberase. Pero ni por esas, y mi desánimo y desesperazión se tornaron rabia, y juré que mataría al que me liberase por haber tardado más de tres mil años en liberarme, ¡alguien debía pagar por el sufrimiento que yo había padecido!

En el cuento, el pescador se salva consiguiendo que el genio vuelva dentro de la lámpara, y este le recompensa por liberarle, puesto que no habrán pasado los primeros mil años del nuevo cautiverio. Pero, ¿es necesario que ocurra esto?, ¿Nos han de castigar por la incorrecta gestión de nuestra rabia para que aprendamos a reconducirla de manera que sea provechosa?

4 comentarios:

  1. No entiendo muy bien a dónde quieres llegar...

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  2. Del cuento yo sacaría que: Cuando veas una lámpara muy oxidada, mejor no la frotes, puede haber un genio cabreado. Y, bromas aparte, tambien entiendo que la venganza y la rabia con quien menos lo merece, es una venda que no te deja ver lo bueno que te espera de aqui en adelante. Quizás ha sido necesario ese proceso para tener claro que no queremos volver a "la lámpara"?

    M A M

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  3. Me encantó el relato. Yo viví hace mucho una relación así, creo que la otra persona no se daba cuenta del daño que hacía, y si se la daba, se iba al cómodo "soy lo que soy, no puedo evitarlo". Al final, por mucho amor que haya, llega un momento en que no lo soportas más y te vas. Sencillamente desapareces. Fue triste, y todavía tuve que aprender una lección más sobre este tipo de relaciones, que sin querer, o queriendo, a veces ya no sabes, acaban por dejarte profundas heridas en el corazón.

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  4. Creo que hay mucha confusión con los sentimientos. Podemos estar con una pareja por comodidad, dependencia, rabia, venganza, pasión.. Quizá solo debería haber una razón ¡Por amor! Y el saber que siempre que compartimos nuestra vida con alguien, ha de ser para estar mejor, más felices.
    Cuando uno está solo, no lo debe interpretar como una maldición, sino como una nueva oportunidad; y no dejar que experiencias negativas del pasado nos encierren en ninguna "lámpara". El cautiverio, sea voluntario o impuesto, no genera buenos pensamientos. Y no hay ninguna certeza que alguien venga algun dia a rescatarnos.

    MIR

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