miércoles, 5 de noviembre de 2008

Creación de necesidades inútiles

Algunos de los aspectos que distinguen al ser humano del resto de animales son la capacidad de anticipación o preocupación, la manipulación y por supuesto el lenguaje y el pensamiento abstracto. Este último es muy usado en psicoterapia ya que permite entender algunas situaciones que nos desquician y que acabamos por no entender, pero que desde una nueva óptica vemos con total claridad.

Este no es un blog de economía, para eso podéis visitar el blog de Leopoldo Abadia y su sencillez para explicar la crisis ninja, pero ayer mi amigo Antonio García me envió este cuento que me pareció una genialidad de la sencillez:

Una vez llegó al pueblo un señor, muy bien vestido, se instaló en el único hotel que había, y puso un aviso en la única página del periódico local, en el que ofrecía $10 por cada mono que alguien pudiera traerle. Los campesinos, que sabían que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazar monos. El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a $10 cada uno, sin chistar. Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difícil cazarlos, los campesinos perdieron interés, entonces el hombre ofreció $20 por cada mono, y los campesinos corrieron otra vez al bosque. Nuevamente, fueron mermando los monos, y el hombre elevó la oferta a $25, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno. Llegado a este punto, el hombre ofreció $50 por cada mono, pero, como tenia negocios que atender en la ciudad, dejaría a cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos. Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles: Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección. Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por $35, y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por $50 cada uno. Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del 'jefe'. Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus ahorros de toda la vida. Ahora... ¿Queda claro cómo funciona el Mercado de Valores y la Bolsa?

Creo que sobra cualquier comentario por mi parte, sólo os recuerdo esta anécdota de Sócrates. Gracias Antonio.

1 comentario:

  1. jajajaja, ¿De que me rio? ha bueno si, yo no juego a la bolsa.

    Un relato genial, por su simpleza.



    Agur un saludo.

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