viernes, 14 de agosto de 2009

Todo se acaba...

Al principio pensé que el tiempo que iba a estar trabajando en el CSM de Castelldefels iba a ser de un par de semanas, ya que las sustituciones son así, pero por suerte he podido disfrutar de ocho magníficos meses con un equipo de profesionales que en todo momento se han mostrado muy generoso conmigo y me han enseñado más que algún máster que he hecho.
Sólo puedo tener palabras de agradecimiento, profundo agradecimiento, para Olga, Francisco, Merche, Rocío (qué conversaciones...) Juan (cuánto he reído y he prendido con él), Carme, Joan, María (qué cambio...), Raquel y Gemma, y sobre todo Lola, que ha compartido las inseguridades de la suplencia conmigo, mi medio yo (ella ya lo entiende).
No disfrutaba tanto en el trabajo desde que lo hice en el CAS Fontsanta, y eso que soy autónomo, casi me he sentido como con una familia, y eso es muy dificil de conseguir.
No puedo olvidar muchos nombres que mi ética profesional me prohibe mencionar en este espacio, pero que me han permitido asistir a procesos de cambio y lucha que en algunos casos me han cautivado y que llevaré siempre conmigo, por lo sorprendentes, radicales, dolorosos, profundos, o divertidos que han sido.
La despedida ha sido precipitada y en agosto, de la mayoría de las personas no he podido despedirme personalmente, y de las que lo he podido hacer no ha sido nada fácil.
Me hubiese gustado que el final hubiese sido de otra manera, pero no siempre podemos escoger las cosas como las deseamos, pero sí que podemos escoger cómo lo afrontamos.
Gracias a todos, compañeros y consultantes (me gusta más que el palabro pacientes) por haberme enseñado cosas que podré aplicar el resto de mi vida y que no podré olvidar.
Abrazo

3 comentarios:

  1. Ignoraba que tú también andabas metido en esto de las suplencias (claro, los médicos y los suplentes también cubren suplencias). Por mi trabajo como administrativa estuve unos pocos días trabajando en el CSM de Sant Martí, en Barcelona, el pasado mes de mayo y en junio. Doy servicio a los consultantes (me gusta a mí también más esta palabra que pacientes) y ayudo en las tareas administrativas a los psicólogos y psiquiatras del equipo. He de decir que son gente maja con la que me he sentido cómoda desde el primer día de suplencia (y han entendido mis esfuerzos por memorizar sus nombres y sus consultas, que para dos o tres días de suplencia ya es trabajo). Estoy deseando que me vuelvan a llamar para trabajar allí. Se aprende mucho del contacto con la gente, tanto de un lado como del otro.

    En fin, las suplencias siempre dejan un poco de tristeza, máxime si son tan largas como la tuya, ¿no? pero dejas buenos amigos y lo aprendido tiene un valor incalculable.

    Un abrazo, Miguel y deseo que te llamen pronto de nuevo :))

    ResponderEliminar
  2. Hola Sarah,

    No estoy en el negocio de las suplencias, esto fue un favor que me pidieron y no pude negarme, y a pesar del pesar de tener que irme he disfrutado como un loco. No espero que me llamen, aunque no negaré que me daría mucha ilusión, pero mis perspectivas siguen siendo ser autónomo, como siempre.

    Espero que te llamen y que puedas volver donde has sido feliz.

    Yo en Castelldefels lo he sido.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. jeje ya savia que algun comentario habria sobre castelldefels no nos olvides miguel porque yo no se los demas pero yo no te olvidare porque tu ayuda fue enorme para mi un abrazo cariñoso. ana

    ResponderEliminar

Este es un espacio para compartir información y experiencias, de forma que el respeto y la cordialidad deben guiar tu escritura. Gracias por tu aportación.