domingo, 9 de enero de 2011

Niños trofeo (En busca de Bobby Fisher)


Habiendo visto el documental "Niños trofeo" y todavía impactado por el comportamiento de los padres que proyectan en sus hijos la posibilidad de conseguir, a través suyo, superar la frustración de lo que ellos fueron incapaces de conseguir, he recordado la magnífica "En busca de Bobby Fisher" (Steven Zaillian, 1993) película que explora todo esto en el competitivo mundo del ajedrez.
Tal vez en el terreno deportivo es donde se expresa de manera más cruda y abierta la presión de algunos padres para conseguir que sus hijos sean capaces de conseguir aquello que ellos no fueron capaces o que no se atrevieron a intentar. Supongo que el deporte permite expresar la presión sobre el hijo de manera más abierta, ya que los resultados son evidentes, se gana o se pierde. Es curioso, ninguno de los padres no habla en ningún momento de la posibilidad de ganar o no ganar.
Parece haber un consenso generalizado de rechazar el comportamiento de estos padres, incluso ellos mismos lo hacen, justificando su comportamiento a través de los deseos de sus hijos "lo hago por ella" "es para que pueda disfrutar de un futuro de riqueza" " es él quien me lo pide" "yo sólo realizo sacrificios para que consiga lo que se propone" "es un desperdicio que no aproveche su don".
Pero, todos ellos hablan de "ser el número 1". Y lo peor del documental es que se puede ver la inexpresividad en las caras de los hijos, o en el mejor de los casos, la expresión del miedo al fracaso (inexpresividad hierática) o las explosiones emocionales por frustración. Curiosamente los padres se comportan de manera doble vinculante, en un momento pasan de decir lo frustrados y decepcionados que se sienten por el fracaso del hijo, y unos minutos más tarde los están besando y haciéndoles saber lo mucho que los quieren "nunca serás capaz de saber lo mucho que te quiero". La pregunta que no puedo evitar hacerme es: ¿Se lo dicen al hijo o se lo dicen al niño que ellos fueron?
Pero como he señalado en múltiples ocasiones el mundo del deporte permite la expresión magnificada de las reacciones y eso facilita que las podamos ver. Pero este comportamiento de los padres acontece sólo en las actividades deportivas o se puede extrapolar a otras áreas de la vida.
Por ejemplo los estudios: "Sólo quiero que tú puedas estudiar ya que yo no tuve la posibilidad (o no la supe aprovechar)"; el trabajo "yo a su edad ya trabajaba"; la independencia "sal y pasátelo bien, no te "ates" a nadie, sé independiente" o " a su edad yo ya estaba casada y ella había nacido, llevaba una casa, así que ella ya puede"; la profesión "el tiene la posibilidad de heredar todo lo que yo le dejo, yo tuve que luchar para llegar aquí, él sólo tiene que estar preparado".
En todos los casos se prepara al hijo/a para llegar, pero nadie se molesta en prepararlo para permanecer, y mucho menos se molestan en prepararle para vivir con ello, porque la vida se vive hacia adelante y se entiende hacia atrás, y un día, esa hija/o valorará con mayor persepctiva si todos los sacrificios valieron la pena. Y tendrá que vivir con ello.

1 comentario:

  1. "La vida se vive hacia delante y se entiende hacia atrás..." me la apunto!

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