lunes, 1 de abril de 2013

¿Por qué no existen ovejas salvajes?

Hay dos tipos de personas, los pastores y las ovejas. Es de suma importancia saber a qué grupo pertenecemos para saber cómo vamos a afrontar la incertidumbre. 
Los (y las) pastores no tienen demasiados problemas para gestionar la incertidumbre, están acostumbrados a tomar decisiones para conseguir que su rebaño esté en las mejores condiciones posibles. No en vano, sobreviven gracias a la gestión de lo que obtienen de él: leche, lana y en último término, la carne de las ovejas. Ellos viven para, por y del rebaño, pero no dependen de él, podrían dedicarse a otra cosa...
Las (y los) ovejas no quieren gestionar la incertidumbre. La detestan. Prefieren vivir en una ignorancia tranquila, delegando toda responsabilidad en el pastor, que para eso lo es. Las ovejas viven para, por y gracias al pastor.
Los pastores se quejan de la responsabilidad que les supone el rebaño, no hay días de descanso, siempre tienen que tener planificados las decisiones de los siguientes días, si no, el rebaño se resiente y los beneficios también.
Las ovejas se quejan de que el pastor es un aprovechado, que ellas tienen derechos, y que él las explota, les saca el máximo partido posible y llegado el caso, es capaz de sacrificarlas cuando ya no le son necesarias. 
Para definirse ambos son necesarios para el otro pero, ¿pueden las ovejas existir sin un pastor? Porque desde luego el pastor puede existir sin ovejas. Y analizando la historia, las ovejas sólo pueden atreverse a aspirar a tener un pastor mejor que el que tenían.
Si a lo único que puedes aspirar es a poder escoger tu amo (propietario) entonces eres una oveja, y eso no es muy diferente de ser esclavo.

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