lunes, 25 de abril de 2016

Tipos de crisis (I): Desgracias inesperadas

De los cuatro tipos de crisis que hablaré, formulados por FranK S. Pittman III, este es el más simple y, afortunadamente, menos frecuente. Vivimos la vida buscando el control y la estabilidad pero las circunstancias pueden voltearse de manera repentina en cualquier momento: accidentes, diagnósticos chungos, incendios, despidos, crisis económicas mundiales...
Llegan sin avisar, así, sin más. Y tienes que lidiar con ello.
Después del shock inicial toca hacer algo para comenzar a girar la situación, porque la peor decisión es no decidir. Una reacción habitual es la de revisar que es lo que podías haber previsto, qué podías haber hecho diferente, o no haber hecho... Todo este análisis puede resultar muy útil una vez superada la crisis, pero en medio de ella es un estorbo, una distracción del verdadero objetivo: superarla. Integrar los aprendizajes generados por la misma es un objetivo posterior.
Cada persona y cada grupo de personas (sobre todo familias) busca su manera de afrontar esta crisis, da igual si era una persona emocionalmente sana o no, las desgracias inesperadas no son castigos divinos. Todo lo que antes era un problema más o menos insoportable resulta ahora totalmente accesorio e incluso trivial. ¿Por qué? Porque este tipo de desgracias resultan un encuentro humillante (que te vuelve humilde) con la propia realidad que nos aplaca y vacía de narcisismo, empujándonos a buscar ayuda y apoyo entre nuestro círculo más o menos cercano.
Obviamente no suelen ser el motivo por el cual las personas demandan terapia. Sólo cuando la crisis se eterniza y se corre el riesgo de volverse estructural, se decide ir a terapia (se le denomina trastorno por estrés postraumático crónico).
Dicen en china que una crisis es un conflicto entre un peligro y una oportunidad, el peligro es quedarse bloqueado en la desgracia. ¿La oportunidad? Poder resolver cualquiera de los otros tipos de crisis (de los que hablaré en el futuro) que vamos arrastrando sin darnos cuenta...

2 comentarios:

  1. Uno de los más interesantes que he leído últimamente.

    Teniendo en cuenta la gran cantidad de "frases/citas" para alegrarnos el día y pensar en positivo que inundan todos los medios y de las que empiezo a estar saturado, la forma de ver una crisis como un conflicto entre dos aspectos muy diferenciados me parece muy refrescante.

    Sobre todo, cuando una de las opciones es tan constructiva como la oportunidad.

    Esperando con ganas "Tipos de crisis (II)"
    Un abrazo!

    Ricard.

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  2. Hola Ricard,

    gracias por el feedback. Estoy contigo en el tema de la saturación del mensaje positivista, es una derivación de la vulgarización del lenguaje psicológico. Lo malo es que ha llegado a la publicidad y se ha degradado a banalización. Pero hay esperanza, depende de nosotros que somos los que interpretamos el mensaje...

    Un abrazo

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