miércoles, 27 de septiembre de 2017

Tener mérito

- ¿Cómo crees que has superado esta crisis? Quiero decir, ¿cuál crees que ha sido el factor determinante?
- Lo he pensado mucho y la conclusión que a la que he llegado es que he tenido mucha suerte...
- ¿Suerte?
- Sí, por supuesto. Las circunstancias me han sido favorables, no sólo en el momento decisivo, si no también con anterioridad. Si no hubiese gozado de esas dosis de suerte a mi favor no sé cómo habría acabado esta historia.
- ¿Crees que te habrías rendido?
- No, eso no. No creo que me hubiese rendido porque estaba muy convencido de qué era lo que tenía que hacer. Eso no lo dudo... Pero, ¿sabes? pienso, si no hubiese contado con el apoyo de mis amigos, ¿cómo me habría salido de esta?
- Está claro que las circunstancias te han sido favorables...
- Eso es lo que quiero decir. Estoy terriblemente agradecido por la ayuda que he recibido en toda esta historia, tanto la ayuda voluntaria como la involuntaria.
- Eso te honra.
- Gracias. La verdad es que no me canso de repetirlo...
- Te sientes muy afortunado.
- Sí, desde luego.
- ¿Te sientes merecedor?
- ¿Qué quieres decir?
- Te he estado escuchando atentamente y no haces otra cosa que hablar de tu suerte, tu fortuna, pero no has hecho ni una sola referencia a si tienes mérito en esta historia.
- No sé si te entiendo. ¿Qué mérito puedo tener? El mérito es si acaso de mis amigos.
- Supongo que tus amigos son gente altruista.
- No.
- ¿Entonces? ¿Por qué te ayudaron?
- Supongo que porque me quieren.
- ¿Y por qué te quieren?
- ¡Hombre yo también me he portado muy bien con ellos en el pasado!
- Ah...
- ¿Qué quieres decir?
- Que ahí tienes tu mérito. Lo labraste hace mucho tiempo, y de manera desinteresada. Y luego lo has aprovechado. Recuerda que la suerte es aquello que decides aprovechar.

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