domingo, 7 de octubre de 2007

Aportación de Mayte Leal


Inauguro la sección de colaboraciones con Mayte Leal, psicoterapeuta, a quien he pedido que realice una aportación en este blog a modo de cuento. Mil gracias Mayte por tu tiempo. Os dejo su dirección de correo electrónico por si deseáis comentarle alguna cosa directamente a ella.

Este cuento me ayudó a entender las resistencias que cada cual ponemos en juego ante una adversidad. Es fácil pensando en estos 3 elementos, “sacar una radiografía” de cómo nos conducimos cada uno ante una situación difícil: cuales son los fantasmas que nos asaltan y cómo impregnan nuestros pensamientos, emociones y acciones. Reconocer estas resistencias es un primer paso para dominarlas (que no combatirlas).
Mayte Leal Romero (mayteleal@gmail.com)


Una hija se quejaba a su padre acerca de la vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía qué hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas rompió a hervir. En una introdujo una zanahoria, en otra un huevo y en la última granos de café. Las dejó hervir sin mediar palabra. La hija esperó impacientemente. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en el plato. Finalmente, coló el café y lo vertió en una taza. Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿qué ves?”
-”Zanahorias, huevos y café” fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Le pidió que tomara el huevo y lo rompiera. Ella observó que estaba duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.
La hija preguntó: “¿Qué significa esto, padre?”
Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: el agua hirviendo. Pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al cazo fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto blanda, fácil de deshacer.
El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, se había endurecido.
Los granos de café, sin embargo, habían cambiado al agua. “¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando las dificultades te asaltan ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria aparentemente fuerte pero que cuando la adversidad te toca, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres como el huevo, posees un espíritu fluido, pero después de un obstáculo te vuelves duro y rígido? ¿O eres como un grano de café? El café no se resiste al agua, se mimetiza con ella, la abraza, y cuando llega al punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor.
Entonces, hija mía, ¿cual de los tres eres?

5 comentarios:

  1. Creo que soy un huevo cafeinado...
    Un cuento muy interesante Mayte!

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  2. Los nadies

    Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

    Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

    Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

    Que no son, aunque sean.

    Que no hablan idiomas, sino dialectos.

    Que no profesan religiones, sino supersticiones.

    Que no hacen arte, sino artesanía.

    Que no practican cultura, sino folklore.

    Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

    Que no tienen cara, sino brazos.

    Que no tienen nombre, sino número.

    Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

    Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

    ...este es un poema de Eduardo Galeano. Cada uno puede ser un nadie en alguna situación.Queriendo o no queriendo...

    Un Abrazo

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  3. Me ha encantado el cuento... Yo me sigo un huevo..si y cada vez mas duro!!
    >MOntse

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  4. jo encara m'estic trencant el cap, per veure si soc pastanaga, cafe o be ou.
    Em sembla que depen del moment i de la dificultat amb que s'ens presenta. El que mes m'agrada crec que es el cafe, es que soc molt cafeter.

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  5. Yo me siento más bien como un grano de arroz. Si la cosa está que hierve le suelto almidón al agua que va bien para digerir, pero a veces absorbo demasiada agua y tengo que drenarme para liberarme del excedente. Un poco esponja ante el medio puedo ser depende que cocción.
    Un cuento muy autoreflexivo.

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Este es un espacio para compartir información y experiencias, de forma que el respeto y la cordialidad deben guiar tu escritura. Gracias por tu aportación.