sábado, 24 de noviembre de 2007

Toda la fuerza que puedo hacer

Un niño trataba en vano de realizar una construcción que para su edad resultaba compleja. Al pasar frente a él, su padre se detuvo a observar sus esfuerzos. Finalmente le preguntó:
- ¿Estás empleando todos tus recursos?
- Lo estoy intentando - contestó el niño.

El padre se fue a hacer un par de recados. Cuando volvió se encontró a su hijo derrotado, que ya había abandonado todo intento.
- ¿Estás seguro de haber utilizado todas las posibilidades que existen a tu alcance? - preguntó el padre.
- ¡Sí, todas! - contestó el niño exasperado.
- No, no lo has probado "todo" - dijo el hombre sin inmutarse -porque no has pedido a nadie que te ayude.

2 comentarios:

  1. Aaay qué razón tienes!!!!
    Hay un tipo de personas (entre las cuales me incluyo) que estamos tan acostumbrados a "tirar del carro" que no sabemos delegar, y nuestras opciones se barajan siempre dentro de las posibilidades que NOSOTROS podemos gestionar. No nos planteamos que nadie colabore en la labor o lo hagan por nosotros...

    ResponderEliminar
  2. Los esfuerzos y los proyectos son como la música, si no permites que la toque otro músico, no permanecerá viva. Si en tus proyectos y en tus esfuerzos no entran los que te quieren, es probable que mueran... Por suerte hay gente que cambia, ¿verdad?

    Un abrazo Boomings

    ResponderEliminar

Este es un espacio para compartir información y experiencias, de forma que el respeto y la cordialidad deben guiar tu escritura. Gracias por tu aportación.