domingo, 15 de junio de 2008

Altruismo

Cada mañana he de realizar la misma rutina para llegar al trabajo, y mi empeño se centra en que tenga buenos momentos, que esté llena de pequeños placeres. Hay uno que destaca sobre los demás, supongo que por estar formado de muchos detalles sutiles, de otros pequeños placeres. Se trata del paseo de 15' que realizo desde la estación de tren Sant Andreu Comtal hasta la comisaria donde se realizan las entrevistas.
Realmente son quince minutos pero podría reducirlos a diez si quisiese, consiguiendo así aumentar mis niveles de estrés de primera hora de la mañana, pero prefiero llegar relajado, escuchando música.
Cada parte del paseo tiene su encanto, por ejemplo, a la salida de la estación te encuentras una zona que parece más bien la de un pueblo de los alrededores, que de la "Gran Ciudad". Luego llego a la plaza de la Orfila y encaro el Paseo de Torras y Bages, que sobre las 7:45h empieza a tener movimiento de gente pero sin agobiar, los comercios están abriendo y las panaderías inundan la calle con el aroma del pan recién hecho y, sobre todo, ¡de las pastas recién hechas! Este olor dulzón a mantequilla hace que me recree en cada uno de los semáforos en que tengo que esperar. He de confesar que cambio de lado de la acera por la que voy en función de la ubicación de estas panaderías.
Además, el contacto con el sol es todavía agradable a estas horas de la mañana, sin dar demasiado calor ni cegar la vista.
Desde luego todo esto sirve para preparar la entrada a la comisaría, siempre anticipando que me pueda tocar un compañero de entrevistas con el que me lleve bien y que haga las siete horas más disfrutables, y con un poco de suerte, me tocará un aspirante, de los cuatro diarios, que resulte ser una persona interesante de conocer y que, en definitiva, nos regale 40 minutos de agradable conversación, cosa que, lamentablemente, es cada vez menos habitual.
Y en todo esto, el otro día tuve un regalo, inesperado, como han de ser los buenos regalos.
Cuando estaba a punto de pasar la última panadería del último semáforo, alguien desconocido se atrevió a sacarme de mi ensimismamiento. Era un hombre de unos 40 años que me decía algo. Yo me quité el auricular dispuesto a decirle que no llevaba dinero para darle..., pero me hizo un regalo. Me permitió cuestionarme mi prejuicio.
Me pidió que le ayudase a cruzar la calle, "es que soy disminuido psíquico, y me da miedo" me dijo, y juro que usó esa expresión.
Ante la sorpresa que me llevé acerté a reaccionar, giré y le ofrecí mi brazo derecho y procedimos a cruzar el paseo Torras y Bages y luego la calle palomar.
Fue un encuentro breve, brevísimo, y me dijo que la gente había cambiado, y que a veces tenía que esperar mucho hasta encontrar alguien que le ayudase. Al despedirse me dedicó una sonrisa de esas profundas, ¡y me dijo que se notaba que yo era una buena persona!
Segundo regalo. Siempre he creído que el altruismo no existe, siempre se obtiene algo a cambio de lo que haces. Las mejores recompensas son las que se otorgan de corazón, y estoy seguro que esta persona desconocida que me hizo dos regalos en una mañana no era disminuida emocional.
Fermín Romero de Torres, personaje inolvidable de "La Sombra del Viento" decía con razón:
" Los regalos no son un mérito de quien los recibe sino un placer de quien los regala"

5 comentarios:

  1. Es bueno tener mañanas de esas, algunos necesitamos que aparezca ese momento que te da energia y felicidad para llegar al final del dia con una fuerza interior mas sólida.
    Pero la verdad que la mayoria de las mañanas yo soy una de las que cruza el paseo de Torres y Bages o la Meridiana como una loca..en mi moto... sin ver... quizas lo mas importante que habia que ver... intentare levantarme mas temprano para ir mas relajada :)

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  2. dos cosas:
    cada día hacer lo mismo no es rutina? es decir; al principio tiene su gracia pero cuando llevas una semana oliendo a mantequilla no te agobias? yo es que necesito hacer cosas nuevas, casi tanto como cambiar de peinado...
    bien.
    lo segundo: el regalo. Sin comentarios, es una pasada, y tú también. Eso es lo que pienso.

    un abrazo.

    óscar

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  3. Para recibir este tipo de regalos que son como perlas en nuestra vida, hay que estar abierto al momento presente, sin prejuicios, como tu lo haces. Un abrazo
    Paloma

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  4. Hace mucho tiempo, discutía en el pueblo con un conocido, entre tinto y tinto, sobre la bondad de las personas. Mi interlocutor sostenía que la satisfacción que nos produce el hacer el bien tenía un punto de egoísmo. A partir de ese día, me he planteado siempre esa duda: ¿cuando ayudamos a alguien nos sentimos bien en parte porque sabemos que hemos sido importantes para esa persona, aunque sea sólo durante el minuto que ha recibido nuestra ayuda?

    A lo mejor existe ese pequeño componente de egoísmo, pero tengo claro que es la parte del egoísmo que más merece la pena manifestar. Esos pequeños momentos te alegran el día como pocos.

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  5. hola

    La rutina en la vida es como
    el canto de los pajaros ,pero
    cuando no oimos sus dulces cantos
    los extranamos...esa es la vida.


    T.V.F.zcdgc

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