Este es un término acuñado por Alfred Hitchcock para hacer referencia a la "excusa" que servía de hilo conductor de sus películas. Digo excusa y no motivo porque era totalmente irrelevante, él pretendía mostrar otras cosas que le resultaban mucho más interesantes, y los motivos nunca son irrelevantes.
Por ejemplo, en "Los pájaros" Hitchcock se muestra mucho más interesado en mostrar cómo reacciona un grupo humano en una situación de tensión que no puede controlar y cómo estallan las reacciones emocionales entre ellos que en averiguar qué es lo que ha hecho que los pájaros reaccionen así. En ningún momento intenta explicarlo. Tampoco intenta explicar los motivos del doble agente en "Cortina Rasgada", etc.
Él decía que un Macguffin era irrelevante, tanto que se podía sustituir por otro sin que afectase excesivamente a la trama, que era lo que a él realmente le interesaba.
Sabido esto, ¿qué Macguffins utilizo en mi vida? ¿Encontrar el amor verdadero? ¿Lograr poder? ¿Formar una familia? ¿Qué me quieran como quiero que me quieran? ¿Reconocimiento?
A lo mejor la vida es aquello que nos pasa mientras intentamos interpretar lo que no es relevante, a lo mejor todavía no es tarde para vivirla...
Porque, se puede vivir la vida o pensar la vida, pero no se puede hacer las dos cosas a la vez.
¿Y tú qué haces? ¿Vives o Macguffineas?
martes, 31 de marzo de 2009
viernes, 27 de marzo de 2009
La navaja de Occam
Una de las principales "habilidades" del ser humano es complicar las cosas sencillas, realizando aquello que desaconsejaba Voltaire "No que hacer de lo mejor enemigo de lo bueno".
Por ello, cuando tenemos un abanico de posibilidades, tendemos a complicarnos la existencia valorándolas todas según un mismo rasero de objetividad, ya que nuestra intención es acertar con seguridad, con el 100% de seguridad.
Esta forma de pensar nos lleva a realizar esfuerzos físicos, cognitivos y emocionales para intentar conseguir el control de un porcentaje de variabilidad muy pequeño. En estadística se habla de "márgenes de confianza", que es el porcentaje de error que se admite para valorar unos resultados como ciertos.
En filosofía se habla de "la navaja de Occam". Guillermo de Ockham postuló que "en igualdad de condiciones, la solución más sencilla es probablemente la correcta", expresando con palabras lo que millones de personas aplicaban en sus vidas sin estudiar nada de filosofía.
Pero claro, eso supone que cada persona tiene la capacidad de tomar decisiones sobre su vida, y por tanto de aceptar las consecuencias... y muchos no fueron a clase el día que explicaban esto.
Por ello, cuando tenemos un abanico de posibilidades, tendemos a complicarnos la existencia valorándolas todas según un mismo rasero de objetividad, ya que nuestra intención es acertar con seguridad, con el 100% de seguridad.
Esta forma de pensar nos lleva a realizar esfuerzos físicos, cognitivos y emocionales para intentar conseguir el control de un porcentaje de variabilidad muy pequeño. En estadística se habla de "márgenes de confianza", que es el porcentaje de error que se admite para valorar unos resultados como ciertos.
En filosofía se habla de "la navaja de Occam". Guillermo de Ockham postuló que "en igualdad de condiciones, la solución más sencilla es probablemente la correcta", expresando con palabras lo que millones de personas aplicaban en sus vidas sin estudiar nada de filosofía.Pero claro, eso supone que cada persona tiene la capacidad de tomar decisiones sobre su vida, y por tanto de aceptar las consecuencias... y muchos no fueron a clase el día que explicaban esto.
sábado, 21 de marzo de 2009
El gato de Schrödinger
La toma de decisiones y la aceptación de consecuencias es un tema que nos remueva invariablemente. Podemos plantearlo de muchas maneras, utilizando metáforas de todo tipo, pero siempre llegamos al mismo punto, hemos de decidir, y en muchos casos contener la respiración.
Una de las mejores metáforas que he encontrado sobre este tema es la que plantean en la serie de TV Big Bang Theory, la del "Gato de Schrödinger". Básicamente se refiere a que si no abres la caja no sabes cúal es el contenido, pero mejor podéis ver como lo plantean los guionistas con un caso práctico.
Espero que este video dé respuestas a vuestras preguntas y opiniones vinculadas a las anteriores entradas.
Una de las mejores metáforas que he encontrado sobre este tema es la que plantean en la serie de TV Big Bang Theory, la del "Gato de Schrödinger". Básicamente se refiere a que si no abres la caja no sabes cúal es el contenido, pero mejor podéis ver como lo plantean los guionistas con un caso práctico.
Espero que este video dé respuestas a vuestras preguntas y opiniones vinculadas a las anteriores entradas.
viernes, 13 de marzo de 2009
Aceptar No-Consecuencias
- Es muy fácil decir lo que dices desde tu cómodo sillón, tú has conseguido lo que deseabas, así es fácil enjuiciar a los demás...
- Claro, como los terapeutas no tenemos vida, no tenemos pasado y no tenemos futuro, no nos podemos basar en ninguna experiencia personal... ¡Nunca nos hemos equivocado! ¡Somos seres perfectos!
- Vuelve la ironía, ¡cómo si eso pudiese ayudarme!
- La ironía es la herramienta que utilizo cuando tus comentarios son estúpidos, sin sentido, y perdona que te lo diga, pero el que has hecho lo es. Es estúpido y no tiene sentido, al menos no tiene sentido común.
- ...
- Y parece que te ha enfadado, pero eso no es malo, cuando nos enfadamos somos más propensos a pensar, pero espero que lo hagas sin prejuicios. Mira, te voy a explicar una historia personal, concretamente un episodio de mi formación en el CAS:
"Un día, Begoña, que era mi tutora de practicum me dijo:
- He hablado con Pilar (la coordinadora) y creemos que ha llegado el momento de que lleves un caso tú como terapeuta de referencia. Así que vas a llevar al que entrará ahora.
Te puedo asegurar que me inundó el pánico, imagínate, yo, un alumno de primero de máster llevando un caso, y con Begoña mirando, no pude resistirlo y le dije que no, que no estaba preparado, que me daba miedo, que no sería capaz, que necesitaba más tiempo, etc...
Begoña me miro divertida, seguramente había visto esa reacción anteriormente, y se limitó a informarme que la decisión estaba tomada y que iba a hacer pasar al paciente.
El pánico adquirió nuevas dimensiones desconocidas para mi, era como si, de repente, un agujero negro estuviese absorbiendo mis entrañas, y cuando ella se iba a levantar, reaccioné.
- ¡No! De verdad que no me siento capaz, no puedo, lo haré fatal porque no he aprendido suficiente.
- Creemos que un año como observador de terapias no te hace experto pero sí que te capacita para dar un nuevo salto.
¡Y siguió caminando hacía la puerta! Tenía que hacer algo, reaccionar, integrar conocimientos, prepararme, y de golpe lo vi claro:
- ¡Si me fuerzas a hacerlo prefiero irme, no estoy dispuesto a hacerlo mal!
Supongo que ella vio que la cosa iba en serio, de forma que me tranquilizó y me dijo que se encargaría ella, que haríamos la visita como las anteriores.
Y así fue, y el resto del día, y mi angustia bajo considerablemente.
A los pocos días me tocaba hacer una primera con Pilar. Cuando acabamos de revisar la historia clínica, justo antes de hacer pasar a la persona me dijo:
- Me comentó Begoña que no quisiste llevar un caso el lunes pasado.
- Sí, creo que me dejé llevar por el pánico, intentaré que no vuelva a pasar en el futuro.
- Bueno, ahora no podrás decir que nunca te dimos la oportunidad de llevar un caso..."
- Como te puedes imaginar un frío helado recorrió mi espalda. Supongo que ese pánico se parece al que tú intentas explicarme. ¿No?
- Claro, como los terapeutas no tenemos vida, no tenemos pasado y no tenemos futuro, no nos podemos basar en ninguna experiencia personal... ¡Nunca nos hemos equivocado! ¡Somos seres perfectos!
- Vuelve la ironía, ¡cómo si eso pudiese ayudarme!
- La ironía es la herramienta que utilizo cuando tus comentarios son estúpidos, sin sentido, y perdona que te lo diga, pero el que has hecho lo es. Es estúpido y no tiene sentido, al menos no tiene sentido común.
- ...
- Y parece que te ha enfadado, pero eso no es malo, cuando nos enfadamos somos más propensos a pensar, pero espero que lo hagas sin prejuicios. Mira, te voy a explicar una historia personal, concretamente un episodio de mi formación en el CAS:
"Un día, Begoña, que era mi tutora de practicum me dijo:
- He hablado con Pilar (la coordinadora) y creemos que ha llegado el momento de que lleves un caso tú como terapeuta de referencia. Así que vas a llevar al que entrará ahora.

Te puedo asegurar que me inundó el pánico, imagínate, yo, un alumno de primero de máster llevando un caso, y con Begoña mirando, no pude resistirlo y le dije que no, que no estaba preparado, que me daba miedo, que no sería capaz, que necesitaba más tiempo, etc...
Begoña me miro divertida, seguramente había visto esa reacción anteriormente, y se limitó a informarme que la decisión estaba tomada y que iba a hacer pasar al paciente.
El pánico adquirió nuevas dimensiones desconocidas para mi, era como si, de repente, un agujero negro estuviese absorbiendo mis entrañas, y cuando ella se iba a levantar, reaccioné.
- ¡No! De verdad que no me siento capaz, no puedo, lo haré fatal porque no he aprendido suficiente.
- Creemos que un año como observador de terapias no te hace experto pero sí que te capacita para dar un nuevo salto.
¡Y siguió caminando hacía la puerta! Tenía que hacer algo, reaccionar, integrar conocimientos, prepararme, y de golpe lo vi claro:
- ¡Si me fuerzas a hacerlo prefiero irme, no estoy dispuesto a hacerlo mal!
Supongo que ella vio que la cosa iba en serio, de forma que me tranquilizó y me dijo que se encargaría ella, que haríamos la visita como las anteriores.
Y así fue, y el resto del día, y mi angustia bajo considerablemente.
A los pocos días me tocaba hacer una primera con Pilar. Cuando acabamos de revisar la historia clínica, justo antes de hacer pasar a la persona me dijo:
- Me comentó Begoña que no quisiste llevar un caso el lunes pasado.
- Sí, creo que me dejé llevar por el pánico, intentaré que no vuelva a pasar en el futuro.
- Bueno, ahora no podrás decir que nunca te dimos la oportunidad de llevar un caso..."
- Como te puedes imaginar un frío helado recorrió mi espalda. Supongo que ese pánico se parece al que tú intentas explicarme. ¿No?
viernes, 6 de marzo de 2009
¿Más vale lo malo conocido?
- Jóder, es que no sé qué hacer, no me gusta nada tomar una decisión en estas circunstancias.
- Explícate.
- A ver, ya conoces mi situación, no es nada nuevo, llevo anclado en esto un montón de tiempo, no consigo ver la salida ni creo que pueda realizar un cambio dentro de lo que tengo.
- Es cierto. No es nada nuevo. Explícame algo que no sea como el chiste que te expliqué el otro día.
Unos segundos de silencio reflexivo.
- Claro, es muy fácil decirlo cuando sabes que la solución está en la penumbra, incluso en la zona oscura, pero yo me tengo que plantear un posible cambio en el que lo que tengo no me gusta y la posibilidad a la que me enfrento no me asegura nada.
- Entiendo que te refieres a que es posible que la esperanza de salvación no se convierta en certeza, ¿no?
- Claro, si yo sé que las llaves están en una zona de la calle, pues allá voy a buscarlas, pero si no es así, me quedo igual de jodido que estoy ahora.
- Bueno, igual de jodido no te quedarás, estarás jodido, pero de manera diferente, ¿no te parece?
- Ya estamos, esa es el tipo de respuesta que me jode, como tú estás aquí cómodamente sentado lo puedes ver fácil, pero te aseguro que no lo es. ¿Qué pasa si hago el cambio y no funciona? Ya que como tú bien dices siempre, toda decisión conlleva unas consecuencias.
- Correcto, pero lo importante no son las consecuencias en sí mismas, sino lo que hacemos con ellas, la manera en que las aprovechamos.
- Explícate tú ahora.
- Mira, he conocido muchas personas en este trabajo, y al final he llegado a la conclusión que hay dos tipos de personas, y cada una tiene un lema que les identifica, que de alguna manera guía sus vidas.
- ¿?
- El primer grupo, que es el tuyo, porque es donde te sientes cómodo, sigue el lema "Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer", aunque también se les puede identificar por el de "Virgencita, virgencita que me quede como estoy". No es una mala idea, pero, en caso de crisis no improvisan, se vuelven conformistas, pasivos, y esperan que las circunstancias cambien para salir adelante.
- No es malo, si no puedes hacer nada para cambiar el entorno lo mejor es reservar fuerzas.
- No siempre.
- Vale, puedo aceptar que pertenezco a este grupo. ¿Qué lema sigue el segundo grupo?
- "Más vale lo malo por conocer que lo malo conocido"
- Explícate.
- A ver, ya conoces mi situación, no es nada nuevo, llevo anclado en esto un montón de tiempo, no consigo ver la salida ni creo que pueda realizar un cambio dentro de lo que tengo.
- Es cierto. No es nada nuevo. Explícame algo que no sea como el chiste que te expliqué el otro día.
Unos segundos de silencio reflexivo.
- Claro, es muy fácil decirlo cuando sabes que la solución está en la penumbra, incluso en la zona oscura, pero yo me tengo que plantear un posible cambio en el que lo que tengo no me gusta y la posibilidad a la que me enfrento no me asegura nada.
- Entiendo que te refieres a que es posible que la esperanza de salvación no se convierta en certeza, ¿no?
- Claro, si yo sé que las llaves están en una zona de la calle, pues allá voy a buscarlas, pero si no es así, me quedo igual de jodido que estoy ahora.
- Bueno, igual de jodido no te quedarás, estarás jodido, pero de manera diferente, ¿no te parece?
- Ya estamos, esa es el tipo de respuesta que me jode, como tú estás aquí cómodamente sentado lo puedes ver fácil, pero te aseguro que no lo es. ¿Qué pasa si hago el cambio y no funciona? Ya que como tú bien dices siempre, toda decisión conlleva unas consecuencias.
- Correcto, pero lo importante no son las consecuencias en sí mismas, sino lo que hacemos con ellas, la manera en que las aprovechamos.
- Explícate tú ahora.
- Mira, he conocido muchas personas en este trabajo, y al final he llegado a la conclusión que hay dos tipos de personas, y cada una tiene un lema que les identifica, que de alguna manera guía sus vidas.
- ¿?
- El primer grupo, que es el tuyo, porque es donde te sientes cómodo, sigue el lema "Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer", aunque también se les puede identificar por el de "Virgencita, virgencita que me quede como estoy". No es una mala idea, pero, en caso de crisis no improvisan, se vuelven conformistas, pasivos, y esperan que las circunstancias cambien para salir adelante.
- No es malo, si no puedes hacer nada para cambiar el entorno lo mejor es reservar fuerzas.
- No siempre.
- Vale, puedo aceptar que pertenezco a este grupo. ¿Qué lema sigue el segundo grupo?
- "Más vale lo malo por conocer que lo malo conocido"
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