martes, 8 de febrero de 2011

Fuerza de voluntad

De todas las cualidades que puede tener una persona hay una con la que todos nacemos y que algunos pierden en el proceso de hacerse adultos: La perseverancia o fuerza de voluntad.
Es curioso y desalentador, todo hay que decirlo, ver como personas adultas, con criterio propio y generalmente con un CI más que aceptable, afirman sin ningún rubor que no tienen fuerza de voluntad para aprender algo que realmente necesitan, o para producir un cambio necesario en sus vidas. ¿Un ejemplo? Aprender inglés, aprender a conducir, cambiar patrones disfuncionales, manejar ordenadores, y no digamos ya internet, aprender a tomar decisiones (y aceptar las consecuencias), aprender a vivir, a creer en ellos/as mismas, lo que sea, lo que queráis.
Todo el mundo busca una solución mágica, todo el mundo busca un pozo de los deseos donde arrojar una moneda de oro que le conceda lo que desea y no tener que esforzarse, pero sobre todo, sin posibilidad de fallos (y por tanto, sin posibilidad de aprendizaje)
Así, nos bombardean con todo tipo de anuncios que nos ofrecen productos milagrosos o métodos revolucionarios que nos permitirán conseguir lo que deseamos por un modico precio y sin demasíado esfuerzo, garantizado. O al menos eso dicen.
No sé vosotros, pero yo no he conocido a nadie que haya aprendido inglés con mil palabras, y si alguien lo ha conseguido es mediante mucho esfuerzo personal, no de la manera "sencilla y eficaz" que le vendieron (os recuerdo que eficaz no es lo mismo que eficiente).
Tampoco conozco personas que realicen cambios importantes en su vida sin esfuerzo, sin dudas o sin sufrimiento. Y esto os lo puedo asegurar ya que llevo muchos años trabajando en esto de la psicoterapia.
¿Por qué me atrevo a afirmar que todo el mundo nace con la capacidad de tener "fuerza de voluntad"?
Sencillo. Todas las personas que he conocido en mi vida y seguro que todas las que conoceré en el futuro, tuvieron de pequeños, de muy pequeños, la fuerza de voluntad para aprender, con mucho sacrificio, voluntad y frustración dos de las aptitudes que le caracterizan como personas: Caminar erguido sobre sus piernas y hablar.
Seguro que no fue fácil, y seguro que han aprendido muchas cosas más que no creían fáciles. ¿Por qué lo olvidamos?

3 comentarios:

  1. Sarah: 46 años. Suplente administrativa en centros de salud mental.

    Hace tres semanas que ha comenzado a tomar clases de piano: sin apenas conocimientos de solfeo, sin haber tocado un instrumento en su vida.

    Esta tarde ha ido a la academia a una clase libre de piano. A la hora siguiente, una niña (preciosa) de 9 años ha entrado con su profesora para iniciar su clase de piano. Me ha dado reparo la brutal diferencia de edades.

    La profesora me ha dicho: "ella tiene los medios que tu no tuviste, pero no tiene tus ganas". Tu haces lo que deseas hacer y ella lo que le mandan sus padres".

    Voluntad, pasión. No conozco otra forma de movimiento...

    Saludos.

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  2. Tus últimas entradas me han producido cierta preocupación. No eres un psicólogo de película, no eres un escritor de primera… ¿Merecerá la pena seguirle? - me preguntaba- Menos mal que ahora dices que haces pensar y tienes una voluntad de acero. Mira por donde, esto me gusta. Tal vez, sí merezca la pena.

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  3. Sarah:

    Me emocionó tu comentario. No puedo decir más. Brillante.

    Anónimo:

    ¿Qué puedo hacer? Sólo soy terapeuta, no soy escritor y me cuesta ser un personaje de ficción. ¿Hacer pensar? Tanto como pueda. ¿Voluntad? Hasta que la realidad me confronte.

    ¿No se trata de eso?

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