jueves, 8 de marzo de 2012

El tren de tu vida

- Imagínate tu vida como si fueses la locomotora de un tren de largo recorrido. Tú eres quien realiza la fuerza necesaria para avanzar, pero la fuerza será eficiente en función del número y del tipo de vagones que arrastres.
- ¿Vagones?
- Sí. Los vagones no tienen fuerza propia, han de ser arrastrados por la locomotora...
- ¿Quieres decir que dependen de ella? ¿Como si fuesen lastres?
- No es la palabra que se me había ocurrido pero podría aceptarla. Realmente preferiría una palabra que no tuviese una carga tan negativa en su significado.
- Es que un lastre es algo que se arrastra...
- ¿Y qué es lo que tú arrastras?
- Temas pendientes.
- Ahí lo tienes.
- Pero todo el mundo tiene tema pendientes.
- En eso te doy la razón.
- Entonces intentar no tener temas pendientes sería un ejercicio inútil que me llevaría al fracaso y la frustración.
- Correcto. Lo que ocurre es que a lo mejor no se trata de conseguir que no tengas ningún vagón. Seguro que hay un número de vagones que puedes arrastrar óptimamente...
- ¿Hablas de reducir el número de vagones que arrastro?
- Por supuesto. Y de no aceptar nuevos.

Gracias a Jordi Frau por la idea
Imagen tomada de: http://www.plazaola.net/mmovil/engerth.html

3 comentarios:

  1. Bonita analogía en cuanto a los vagones que llevamos de más.

    Si me permites, añadiría que también influye el tipo de locomotora ;)
    Las más rápidas (tren bala), con una capacidad enorme para la carga; Aunque, por su rapidez e impetuosidad, pueden llegar a perder bastantes estímulos en algún punto entre A y B.

    Y las más lentas y “soviets”. Les cuesta arrancar pero su solidez es incuestionable permitiéndoles deleitarse con algunas experiencias entre los destinos del viaje.
    Aunque la caldera tiene un límite y hay que vigilar con la cantidad de vagones que pueden llevar para mantener un buen equilibrio.

    Por lo tanto según el tipo de locomotora, no siempre es fácil soltar lastre y saber qué tipo o cantidad de vagones podemos o no añadir.
    Pero es interesante aprender a coger el ritmo adecuado durante el “trayecto” y con paciencia, tener la “longitud de carga” idónea.

    ¡Saludos!

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  2. Y también habría que saber de que están llenos esos vagones, de plumas de plomo y si llevan buenas ruedas de acero..

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  3. Buenas ideas para seguir con la metáfora, ¿alguien se anima a redactarla y la publicamos?

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