lunes, 26 de marzo de 2012

¿Independencia - Dependencia?


“La virtud es siempre un punto medio que se sitúa exactamente entre dos vicios opuestos”
Aristóteles

- Yo siempre he sido muy independiente, tal vez por ello las parejas no me duran lo suficiente, me canso de ellas.
- ¿Te cansas?
- Sí, pasada la excitación inicial empiezo a aburrirme.
- ¿Quieres decir que después no encuentras nada a lo que agarrarte para que la relación continúe?
- Sí, más o menos… la verdad es que si sólo fuese eso a lo mejor podría probar a seguir, pero en realidad lo que tengo son motivos para dejarlo…
- ¿Siempre?
- Que yo recuerde sí.
- ¿Y cómo te sientes?
- Ya no lo sé… ¿confundido? Algunas veces enfadado, decepcionado…
- ¿Decepcionado contigo mismo?
- No, con ellas.
- ¿Y eso?
- Es que algunas no son lo que parecen. Al principio se las dan de independientes, incluso algunas lo parecían, ya que nos conocimos antes de enrollarnos, pero luego siempre quieren más y al final acaban por agobiarme.
- ¿Y crees que el problema lo tienen ellas?
- Tú dirás, son ellas las que van de independientes y al final lo que tienen es una dependencia emocional de caballo.
- ¿Seguro?
- Yo no he conocido ninguna pareja como yo, y yo me considero independiente…
- ¿Y si no lo fueses?
- ¿Qué no soy independiente? Ya me dirás tú que soy entonces…
- Creo que se trata de un problema semántico, de significado de las palabras…
- Vamos a ver, dependiente es el que depende de algo o alguien, ¿no?
- Sí.
- Independiente es el que no tiene esa dependencia externa…
- Estoy de acuerdo.
- ¿Entonces dónde está el problema semántico?
- Bueno, tal vez esté en que independiente no es el opuesto de dependiente, es el término medio.
- ¿Cómo? No lo veo así.
- Deja que me explique. El opuesto no puede ser una palabra que tenga un significado diferente. El dependiente no es libre, por lo que su opuesto tampoco debería disfrutar de esa libertad.
- No sé yo… ¿qué palabra propones?
- No existe, algunos autores hablan de “antidependencia”…
- Antidependencia… De manera que sería el opuesto de dependiente e independiente se situaría en el término medio.
- Sí. El dependiente se fusiona con aquel o aquella que le da seguridad, el antidependiente lo que hace es huir para no sentir ningún atisbo de posible dependencia…
- ¿Y qué pasa con el independiente?
- El independiente está demasiado ocupado disfrutando de su libertad, tanto sólo como en pareja, como para andar pendiente de estas menudencias, no necesita estar pendiente de cómo de intensos son los vínculos que tiene con los demás.

Gracias a Cristina Bernabé por la idea.
Foto tomada de www.topisima.com

1 comentario:

  1. Conozco muy de cerca a alguien así:

    En pareja hace todo lo posible para que la otra persona no quiera ir a más en la relación, marca muy fuerte esa frontera y la defiende a muerte. Alguna vez que se ha despistado y ha mostrado sus sentimientos, después ha estado unos días desaparecido y le gusta jugar a hacerse el interesante hasta que vuelve a aparecer.

    No puede o no quiere recibir nada de otros (amigos/pareja), siempre está dispuesto a escuchar, a ayudar, y a dar cariño pero no a recibir, no se si es que no quiere o no puede.

    Cito textualmente: “No se que pasa con las mujeres porque yo no soy una buena pareja pero todas quieren algo más conmigo”.

    Suele mentir para no acudir a compromisos sociales con amigos, cuando lo más sencillo sería decir que no le apetece o que tiene otros planes.

    Es un antidependiente de manual. Pero que se esconde detrás, ¿miedo?

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