lunes, 11 de junio de 2012

El arte de obsesionarse

Lo sabes. La única posibilidad de resolver el entuerto es plantearte las opciones. Tienes que pensar, y lo haces, vaya si lo haces. No paras de pensar, lo haces hasta que crees que la cabeza te va a explotar.
Si hay una cosa que sabes es que eres bueno pensando, eres bueno valorando, sopesando las posibilidades. Si siempre se te ha dado bien, ¿por qué no iba a ser así en esta ocasión? Pero fracasas.
En el fondo lo sabes. Alguna cosa no funciona, algo no va como siempre. sientes que tu cabeza se ha disparado, y con ella (o tras ella) todo tu cuerpo. Primero te cuesta concentrarte, luego te cuesta dormir, y con el insomnio llega el cansancio, el agotamiento.
Ahora ya no sabes nada. O no sabes qué sabes. ¡Qué más da! Sólo quieres poder frenar, pero no puedes. ¿Por qué? No lo sabes.
En medio de toda esta confusión, en medio de toda esta desesperación, un día te paras. Y te das cuenta. No estás pensando. Te estás obsesionando.
¿Por qué? De repente lo sabes: Sólo te estabas planteando las opciones negativas.

http://sentirmebien.com/salud/trastornos-obsesivos/

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