martes, 23 de octubre de 2012

La decisión del incómodo...

- Le he pedido a mi pareja acompañarla a la visita de hoy porque tengo una pregunta que deseo hacerle.
- De acuerdo, ¿qué deseas preguntarme?
- Ella me ha dicho que usted le ha pedido que no me explique nada del contenido de sus sesiones de psicoterapia, cosa que no entiendo, pero ella me ha pedido que lo respete, y lo haré. Pero, desde hace unas semanas, coincidiendo con el inicio de la terapia, se están produciendo una serie de cambios que yo no acabo de ver claros...
- ¿Qué cambios no ves claros?
- Mire, yo conozco perfectamente a mi pareja, llevo viviendo muchos años con ella y sé qué es lo quiere y qué no, sé qué está a dispuesta a hacer y qué no, y últimamente me están sorprendiendo algunas de sus conductas, y sobre todo, las respuestas que me da.
- ¿No te gusta? ¿Crees que tu pareja estaba mejor antes?
- No, no, yo la veo mucho más tranquila ahora, más sonriente, hasta diría que más feliz, pero me cuesta reconocer a la mujer de la que me enamoré.
- Entiendo... ¿Podrías enamorarte de está nueva mujer que estás conociendo?
- ¡Lo estoy!
- Entonces, ¿cuál es el problema?
- ¡Yo he perdido felicidad! Me siento peor que antes...
- A ver, si lo he entendido bien, notas que tu pareja está mucho mejor, pero que desde que ella ha mejorado tú sólo has empeorado, ¿verdad? Aunque también es posible que sólo hayas perdido algunas ventajas...
- Sí. Y esto ocurre desde que hace terapia con usted.
- Ya veo. ¿Cuál es el problema?
- A eso vengo, a hacerle esta pregunta: ¿Qué porcentaje de separaciones hay en las relaciones de pareja de las personas que hacen terapia con usted?
- Déjeme pensar un momento...
- ¿Por qué?
- Para poder contestarte adecuadamente necesitaría pensar un poco la respuesta, ya que no manejo con frecuencia estos datos, de manera que mi respuesta sería precipitada e incierta... Y creo que te mereces una respuesta adecuada, ¿no te parece?
- Sí...
- Vamos a ver... Creo que podríamos hacer dos grupos diferentes de relaciones de pareja de personas que realizan terapia conmigo. Por un lado están aquellas que se separan. Se caracterizan por ser parejas muy rígidas y temerosas de los cambios, se oponen a la mejoría de la persona que viene a terapia e intentan chantajear su proceso en base al propio bienestar... Vamos que piden a la pareja que se sacrifique por ellos, y cuando no lo hace, se sienten frustrados, impotentes y deciden romper.
- ¿Y el otro grupo?
- Son aquellos que no desean separarse de su pareja, descubren que si ella hace cambios y los disfruta tal vez ellos puedan hacerlo también... Vamos, que se apuntan a la fiesta y deciden disfrutar y re-conocer a su pareja, incluso construir una completamente nueva...
- ¿A qué grupo pertenecemos nosotros?
- Eso es algo que tienes que decidir tú, no yo.

1 comentario:

  1. Egoísmo, egoísmo y egoísmo.

    Jejeje, que bueno, ante una pregunta-trampa … una respuesta emboscada!!

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