lunes, 18 de febrero de 2013

La admiradora

- Yo no soy esa persona que dicen que soy.
- No tienes porque serlo.
- Pero me siento a disgusto con ello, me siento presionada.
- ¿Tan mal hablan de ti?
- No, no, al contrario, dicen cosas buenas...
- ¿Y cuál es el problema entonces?
- Que yo no siento que eso sea cierto, me siento como un fraude, ellos ven cosas en mi que yo no tengo, y sé que se decepcionarán cuando no esté a la altura de lo que esperan.
- Creo que te entiendo...
- ¿Sí? Me alegra, porque cuando lo explico me miran como si estuviese loca...
- Básicamente es un problema emocional.
- ¿Emocional? 
- Sí, de gestión del miedo...
- ¿Miedo?
- Déjame que te explique una historia... Conocí a alguien hace mucho tiempo que tenía un pequeño problema, era una admiradora. Tenía unos ojos grandes y siempre muy abiertos, y por ellos admiraba el mundo y la gente que la rodeaba. Esta admiración la expresaba con absoluta sinceridad, pero era tanta la admiración que sentía por los de fuera y tanto el miedo a que la rechazasen por no estar a su altura que siempre se sentía inferior a ellos y era incapaz de reconocer sus propias virtudes. Paradójicamente eso provocó un malestar en la gente que la quería, ellos deseaban hacerle sentir a ella el mismo bienestar que ella provoca con su reconocimiento, pero siempre se veían frustrados ante su negativa a reconocer o aceptar los elogios. Ella siempre se posicionaba como inferior, incluso como insignificante, y la gente se acabó cansando de ver como ella se hundía en el desanimo y ellos no podían ayudarla.
- Pero eso no puede pasar, ella sólo era humilde, ¿verdad?
- No, la humildad también implica aceptar lo bueno que te devuelven los demás, con naturalidad... Si lo rechazas acabas por generar impotencia... Y generar impotencia no es lo que los demás, aquellos a los que admiras, esperan de ti.
- ¿Acabas por decepcionarlos luchando por evitarlo?
- No lo sé, yo sólo te explico la historia de una admiradora, saca tus propias conclusiones en función de tu propia historia, tus aspiraciones y esta historia... si quieres, claro.

2 comentarios:

  1. Inevitable la decepción, como inevitable el cambio de esas amistades, conforme mejore su autoestima...no crees?

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  2. Es una opción, pero también hemos de contemplar la opción de que las amistades detecten un cambio positivo y se apunten a disfrutarlo... ¿no crees?

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