martes, 19 de noviembre de 2013

La ciega en el país de las tuertas

Cuando Piper Chapman se enfrenta a una crisis pasa por las mismas fases que cualquiera de nosotros. Primero se preocupa, analiza las opciones, pero ella lo hace siempre desde el sufrimiento, el miedo y la angustia, y eso se nota. Cuando descubre que la realidad es peor de lo que ella considera que puede tolerar, ¿pide ayuda? No, la exige. Pero la exige con mohines, con suplicas, lloriqueando y posicionándose como una pobre víctima. Una víctima desvalida pero egoísta.
Como no hay crisis que cien años dure, entre las lágrimas comienza a detectar las pequeñas grietas de esta realidad por las que puede colarse para sobrevivir, y en el mejor de los casos, para sacar provecho. La diferencia entre ella y la gran mayoría de nosotros es que después de superar el miedo le sobreviene un estado de euforia que le hace creer que ella es superior al entorno, a todo lo que sucede allí, y llega a creer que puede hacer que todo sea mejor para todo el mundo, porque ella sabe más y sabe mejor, porque ella cree ser la tuerta en el país de las ciegas.





Pero toda realidad crítica que es nueva para nosotros puede ser (y seguro que lo es) conocida para otras. Y estas otras seguro que ya han propuesto sus reglas, sus protocolos o lo que sea que hayan hecho para gestionar la incertidumbre a la que se enfrentaron (y superaron). Y seguro que no están en la misma posición de víctima que nuestra amiga Piper, seguro que la mayoría son supervivientes... ¿Y desde cuando una persona superviviente desea ser tratada como una víctima? ¿Cómo reacciona cuando eso ocurre? ¿Qué precio pagará Piper para descubrir que es ella la ciega en el país de las tuertas?
Os animo a descubrirlo, abrid vuestra mente a "Orange is the new black"


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