Siempre he pensado que la mayoría de las canciones que consideramos "de amor" son en realidad de "desamor". Tal vez una muestra evidente de esta teoría sea esta excelente canción de Queen, Somebody to Love, cuya letra y video podéis disfrutar y analizar a continuación.
A mi el análisis me da de canción un poco histérica, o sea, que el amor llene ese vacío que tengo dentro...
Can anybody find be somebody to love?
Each morning I get up I die a little
Can barely stand on my feet
(Take a look at yourself) Take a look in the mirror and cry
Lord what you're doing to me
I have to spend all my years in believing you
But I just can't get no relief Lord
Somebody (somebody) ooh somebody (somebody)
Can anybody find me somebody to love?
I work hard (he works hard) everyday of my life
I work till I ache my bones
At the end (at the end of the day)
I take home my hard earned pay all on my own
I get down (down) on my knees (knees)
And I start to pray (praise the Lord)
'Til the tears run down from my eyes
Lord somebody (somebody) ooh somebody (please)
Can anybody find me somebody to love?
(He wants help)Every day - I try and I try and I try -
But everybody wants to put me down
They say I'm goin' crazy
They say I got a lot of water in my brain
Got no common sense(He's)
I got nobody left to believeYeah - yeah yeah yeah
OohSomebody (somebody)
Can anybody find me somebody to love?(Anybody find me someone to love)
Got no feel I got no rhythm
I just keep losing my beat (you just keep losing and losing)
I'm OK I'm alright (he's alright)
I ain't gonna face no defeatI just gotta get out of this prison cell
One day I'm gonna be free Lord
Find me somebody to love find me somebody to love
Find me somebody to love find me somebody to love
Find me somebody to love find me somebody to love
Find me somebody to love find me somebody to love
Find me somebody to love find me somebody to love
Somebody somebody somebody somebody somebody
Find me somebody find me somebody to love
Can anybody find me somebody to love
Find me somebody to love
Find me somebody to love
Find me somebody to love
Find me find me find me
Find me somebody to loveSomebody to love
Find me somebody to love...
miércoles, 21 de mayo de 2008
lunes, 19 de mayo de 2008
El poder de la escritura
Las cosas que más nos ayudan en momentos de crisis e incertidumbre son las cosas más sencillas. Este axioma es muy simple, alguno diría que hasta es simplista, pero se cumple continuamente en nuestras vidas.Un ejercicio que podemos hacer es recordar algún momento crítico en nuestras vidas, de aquellos en los que la angustia nos llegó a atenazar, y después recordar cómo salimos de esa situación. Generalmente creemos que hubo un momento mágico, espléndido, que marcó un antes y un después, pero en realidad antes de ese momento hubo muchos pequeños momentos que facilitaron ese proceso, y seguramente, antes de eso hubo momentos de conciencia.
Es sobre estos momentos de conciencias sobre los que me refiero, aunque en realidad creo que llevo refiriéndome a ellos desde que inicié este blog, incluso desde el momento de ponerles nombre.
¿Cómo conseguir uno de estos momentos de conciencia? ¿Cómo ver algo con un mínimo de claridad en una maraña de incertidumbres? pues escribiendo.
La escritura es una necesidad humana. Lo único que nos diferencia a unas personas de otras es la consciencia de esta necesidad. El hecho de querer poner por escrito aquello que estamos pensando hace que nos cuestionemos nuestras ideas, que reflexionemos sobre nuestros prejuicios, puesto que no es lo mismo la fugacidad de un pensamiento que la constancia de lo escrito.
Tengo muchas anécdotas, propias y ajenas, pero todas hacen referencia a lo mismo, uno se siente mejor, más descargado. A modo de ejemplo, en ocasiones se me pide visita con cierta urgencia, y yo no tengo disponibilidad, de forma que les aconsejo que escriban un poco sobre sus problemas, mejor a mano, y que me lo traigan a la visita. Por lo general suelen decirme que habían notado un gran alivio después de escribir, que comenzaban a ver las cosas de una manera un poco distinta.
Las utilidades de la escritura son infinitas, por ejemplo es muy útil cuando hay trastornos del sueño, sobre todo por el hecho de reordenar las ideas y cerrar temas, pero creo que este será tema para otra entrada de este blog.
jueves, 15 de mayo de 2008
Drexler
Gracias a todos los que me habéis dado vuestras muestras de cariño, apoyo e incondicionalidad, siempre estaré en deuda moral y emocional, no es una deuda dolorosa, es gratificantemente vinculante, pero no creo que pueda estar a la altura.
Humildemente, Gracias.
Todo se transforma
Tu beso se hizo calor,luego el calor, movimiento,
luego gota de sudor
que se hizo vapor, luego viento
que en un rincón de La Rioja
movió el aspa de un molino
mientras se pisaba el vino
que bebió tu boca roja.
Tu boca roja en la mía,
la copa que gira en mi mano,
y mientras el vino caía
supe que de algún lejano
rincón de otra galaxia,
el amor que me darías,
transformado, volvería
un día a darte las gracias.
Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.
El vino que pagué yo,
con aquel euro italiano
que había estado en un vagón
antes de estar en mi mano,
y antes de eso en Torino,
y antes de Torino, en Prato,
donde hicieron mi zapato
sobre el que caería el vino.
Zapato que en unas horas
buscaré bajo tu cama
con las luces de la aurora,
junto a tus sandalias planas
que compraste aquella vez
en Salvador de Bahía,
donde a otro diste el amor
que hoy yo te devolvería......
Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.
Walter Riso
Ayer pudimos leer la entrevista que publicó El Periódico de Catalunya a Walter Riso, psicólogo y comunicador del que últimamente no hago más que oír hablar de él a colegas profesionales.
Me parece interesante lo que dice en la entrevista, pero creo que cae en la trampa de la autopropaganda, y esto es algo que le ocurre en bastantes ocasiones a los "nuevos comunicadores".
Me parece indignante que cualquier "experto" salga en un medio de comunicación y alegremente se atreva a hablar de porcentajes de salud mental. Si asumimos que el 20% de la población es potencialmente una pareja tóxica, como el afirma en al entrevista, lo único que fomentamos es la paranoia, es como estas últimas estadísticas que afirman que un 2% de la población es psicópata, o tantas otras tonterías que algunos se atreven a decir cuando tienen un micro delante.
Según la estadística del Dr. Riso, un 20% de la gente que conozco tienen algún tipo de patrón trastornado de la personalidad, uno de los ocho que el describe, pero la verdad es que o yo tengo muy buen gusto para la gente que me rodea, o este tipo de personalidades no se me acercan en absoluto. Claro que también está la posibilidad de que no haya un porcentaje tan elevado, que sólo sea fruto de una extrapolación estadística equivocada...
Claro que si hacemos caso a la estadística casi todos tenemos que estar muy contentos, ¡puesto que tenemos más piernas que la media de la población mundial!
Me parece interesante lo que dice en la entrevista, pero creo que cae en la trampa de la autopropaganda, y esto es algo que le ocurre en bastantes ocasiones a los "nuevos comunicadores".
Me parece indignante que cualquier "experto" salga en un medio de comunicación y alegremente se atreva a hablar de porcentajes de salud mental. Si asumimos que el 20% de la población es potencialmente una pareja tóxica, como el afirma en al entrevista, lo único que fomentamos es la paranoia, es como estas últimas estadísticas que afirman que un 2% de la población es psicópata, o tantas otras tonterías que algunos se atreven a decir cuando tienen un micro delante.
Según la estadística del Dr. Riso, un 20% de la gente que conozco tienen algún tipo de patrón trastornado de la personalidad, uno de los ocho que el describe, pero la verdad es que o yo tengo muy buen gusto para la gente que me rodea, o este tipo de personalidades no se me acercan en absoluto. Claro que también está la posibilidad de que no haya un porcentaje tan elevado, que sólo sea fruto de una extrapolación estadística equivocada...
Claro que si hacemos caso a la estadística casi todos tenemos que estar muy contentos, ¡puesto que tenemos más piernas que la media de la población mundial!
jueves, 8 de mayo de 2008
Motivación
Una de las palabras que más se ha pronunciado y sobre la que más se ha escrito en psicología es Motivación. Con mayúscula, puesto que es muy importante, todo el mundo habla de la importancia de estar motivado, incluso en el mundo de la atención a las toxicomanías se habla de entrevista motivacional, que es aquella en la que el profesional ha de recoger y enganchar a la persona adicta y conseguir convencerla de la necesidad de que haga tratamiento. Como si no tuviese que estar ya motivada la persona por sí misma.Una de las teorías más conocidas es la de Maslow, con su famosa pirámide de las motivaciones o necesidades, en la cual se empezaba por la base con las motivaciones o necesidades básicas y se acababa en el vértice con las de autorrealización. Si deseáis saber más, pinchad aquí.
Es una buena teoría, explicativa y sencilla, pero no sólo habla del orden de nuestras necesidades, no del origen.
Parece que por una cuestión de sentido común establecemos que la motivación es algo intrínseco, que nos moviliza a la consecución de una finalidad. Por tanto, la mayoría de las personas afirmarían que la motivación lleva a la acción. Y es verdad en la mayoría de casos, cuando nosotros estamos motivados.
Pero, ¿cómo motivarnos cuando estamos desmotivados?
Aquí es donde entra en juego una idea paradójica, ya que realmente es la acción la que lleva a la motivación. Si no haces nada nuevo no tienes nuevas referencias, y tus experiencias no aportan nada que pueda resultar mínimamente significativo. Si siempre tomas el mismo camino que lleva al mismo pueblo, no conocerás nada nuevo, y si encima el pueblo no te gusta...
De esta forma, si estoy desmotivado lo que tengo que hacer es cosas nuevas, seguramente la mayoría de ellas no me interesen ni me motiven en absoluto, pero como mínimo tendré información nueva que poder relacionar y conjugar.
La verdad es que no he conocido a nadie que se haya motivado desde la nada, siempre ha necesido un punto de apoyo, un inicio que le sirva de referente, y hay que buscarlo, hacer algo, la motivación no la venden en las tiendas. Yo siempre digo que en esta situación de desmotivación es cuando resulta conveniente comportarse como un gato de Skinner.
Claro que algunos puristas me dirán que hay que estar motivado para buscar una motivación... pero realmente me parece una excusa y no un motivo.
martes, 6 de mayo de 2008
La vida en los otros
El otro día me sucedió un hecho curioso. Claudia, la dependienta de la panadería donde merendamos, me llamó José. Y muy convencida de que este era mi nombre. Se sorprendió mucho ante mi cara de extrañeza, y cuando le dije mi verdadero nombre, me comentó que siempre había creído que mi nombre real era José. Para mi, lo más fuerte de esto es, que por un breve segundo, y ante la convicción de como me lo dijo, llegué a dudar (supongo que el estrés laboral no facilita las cosas). Medio en broma le comenté que si quería le podía enseñar el dni, aunque no sé si no era para asegurarme yo que mi nombre no era José.
Es una anécdota, pero pensando, me di cuenta que durante un año, para Claudia, yo he sido José, y este es un fenómeno que ocurre constantemente, y no sólo con los nombres, sino con factores de personalidad y con cualquier otro rasgo que nos defina, incluso con los recuerdos de las situaciones.
Como ejemplo, los publicistas hablan de "posicionamiento", este término hace referencia a que no es importante si tú producto es el mejor del mercado, sino que lo importante es que tu producto sea el mejor del mercado en "la mente de los posibles consumidores". Vamos, que la realidad es una construcción social.
En mi trabajo como terapeuta me encuentro con este fenómeno constantemente, muchas de las personas que inician un proceso de terapia lo hacen con unas ideas muy prefijadas de lo que puede ser un proceso de terapia, y de cómo es un terapeuta, incluso de cómo eres tú como terapeuta, sobre todo en aquellos casos en que la persona viene recomendada por otra, "Ves a ver a Miguel Ángel (o José, que más da), ya verás como con él..." y en muchas ocasiones es muy complicado "lidiar" con esta expectativa.
Ahora mismo podría derivar hacia una reflexión sobre los prejuicios, pero me parece más interesante centrarme en otra posibilidad. ¿No os parecería apasionante vivir/conocer todas las vidas que vivimos en las convicciones de los demás? Me refiero a esas convicciones íntimas, llenas de matices en muchas ocasiones, que guían el comportamiento de los demás, y que las palabras no pueden describir en toda su realidad emocional.
Posiblemente sólo lo consiguen unos pocos, muy afortunados, y no siempre de una manera definitiva, sino que a veces durante temporadas, seguramente son aquellos que conectan emocionalmente con alguien, se implican y aprenden a funcionar como un equipo, pero sobre todo, se comunican sin necesidad de palabras. Y eso esta tan lleno de matices...
Es una anécdota, pero pensando, me di cuenta que durante un año, para Claudia, yo he sido José, y este es un fenómeno que ocurre constantemente, y no sólo con los nombres, sino con factores de personalidad y con cualquier otro rasgo que nos defina, incluso con los recuerdos de las situaciones.
Como ejemplo, los publicistas hablan de "posicionamiento", este término hace referencia a que no es importante si tú producto es el mejor del mercado, sino que lo importante es que tu producto sea el mejor del mercado en "la mente de los posibles consumidores". Vamos, que la realidad es una construcción social.
En mi trabajo como terapeuta me encuentro con este fenómeno constantemente, muchas de las personas que inician un proceso de terapia lo hacen con unas ideas muy prefijadas de lo que puede ser un proceso de terapia, y de cómo es un terapeuta, incluso de cómo eres tú como terapeuta, sobre todo en aquellos casos en que la persona viene recomendada por otra, "Ves a ver a Miguel Ángel (o José, que más da), ya verás como con él..." y en muchas ocasiones es muy complicado "lidiar" con esta expectativa.
Ahora mismo podría derivar hacia una reflexión sobre los prejuicios, pero me parece más interesante centrarme en otra posibilidad. ¿No os parecería apasionante vivir/conocer todas las vidas que vivimos en las convicciones de los demás? Me refiero a esas convicciones íntimas, llenas de matices en muchas ocasiones, que guían el comportamiento de los demás, y que las palabras no pueden describir en toda su realidad emocional.
Posiblemente sólo lo consiguen unos pocos, muy afortunados, y no siempre de una manera definitiva, sino que a veces durante temporadas, seguramente son aquellos que conectan emocionalmente con alguien, se implican y aprenden a funcionar como un equipo, pero sobre todo, se comunican sin necesidad de palabras. Y eso esta tan lleno de matices...
jueves, 1 de mayo de 2008
Etiquetar
Necesitamos comprender y predecir nuestro entorno, y para ello nuestro cerebro dispone de diversas "técnicas" que le facilitan esta tarea. La más utilizada de todas ellas es el etiquetado. Ponemos etiquetas a todo lo que nos rodea, de una manera compulsiva, de manera que cuando no sabemos nos sentimos confundidos y reaccionamos según nuestra capacidad emocional.Las etiquetas en psicología, pero sobre todo en psiquiatría, se denominan "diagnóstico", y son muy útiles, ya que permiten conocer qué ocurre según un criterio más o menos estándar. Pero, el mapa no es el territorio, y la etiqueta o diagnóstico, no es la persona.
Uno de los principales problemas a los que se enfrenta la psicología, en mi humilde opinión, es que se ha socializado su terminología, de manera que no es extraño escuchar expresiones del tipo:
"hoy estoy bien, pero el lunes tenía una depresión...", "lo que me pasa es que me pongo histérica", usamos estos términos porque nos suenan "fuertes", pero desvirtuamos su significado real, y al final acabamos siendo lo que decimos, depresivas, histéricos...
Una investigación muy interesante respecto a este tema lo realizó David Rosenhan en los años 70. El experimento consistía en enviar a ocho personas cuerdas a una institución mental, la cual desconocía que era el "sujeto" de esta investigación.
En la entrevista de diagnóstico debían decir que sufrían alucinaciones, en las que oían "zas", algo demasiado inespecífico, y todas ellas fueron diagnosticadas como enfermos mentales, de esquizofrenia paranoide y psicosis maníaco depresiva.
Una vez ingresados todos los participantes del experimento se comportaron de forma completamente normal. Dijeron a los médicos que ya estaban bien. Que ya no escuchaban las voces. Eran educados, comían y, en teoría, tomaban su medicación, un montón de pastillas que ocultaban bajo la lengua y luego escupían en el váter. Sin embargo todos permanecieron ingresados una media de 19 días, 7 días el que menos y 52 el que más. Todos fueron dados de alta por “una buena reacción al tratamiento y una remisión de los síntomas”
Ni los médicos ni las enfermeras se dieron cuenta de que sus pacientes estaban completamente sanos. Los locos sí. Uno de ellos le dijo a Rosenhan: “Tú no estás loco. Eres periodista o profesor” Y otro: “Estás espiando el funcionamiento del hospital”.
Supongo que la falta de narcisismo profesional de los "locos" les permitió ver lo que los "profesionales" no supieron ver... aunque puede ser que estos profesionales no supieran lo que buscaban...
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