viernes, 23 de enero de 2009

Déjà Vu

El déjà vu describe la experiencia de que una situación que es completamente nueva ya la hemos vivido previamente. Es una experiencia normal, le ocurre a la mayoría de las personas en algún momento de sus vidas.
Esta sensación la llevo viviendo durante el último año con las elecciones de EEUU, por que en el fondo ya la había vivido justo un año antes viendo la magnifica "The West Wing".
Son muchos los paralelismos entre la serie y lo que ha ocurrido en último año, tantos que se dice que los guionistas tomaron ideas de un senador emergente del bando demócrata para crear el candidato de las dos últimas temporadas. No os voy a chafar la serie con spoilers, pero quien no vea los evidentes paralelismos a nivel de contenido de programa entre Barack Obama y Matt Santos.
Pero lo mejor de la serie son los personajes que asesoran al presidente. Todos sienten que están realizando el sueño de sus vidas y por ello se someten a un ritmo vital trepidante en el que tienen poco tiempo para nada más.
Desde que empezó todo el circo mediático de estas elecciones iba identificando las situaciones que había visto en la serie y además, identificaba a las personas que se movian con Obama con los protagonistas de la serie. Es imposible no identificar al encargado de escribir los discursos con Sam Seaborn (Rob Lowe), al jefe de prensa con C.J. (Allison Janney), etc.
Realmente he de reconocer que desde que empecé a ver esta serie (gracias Mila) veo la política con otros ojos, mucho más crítico y analizando cada acción y cada gesto por lo que implica y por lo que no implica.
Todo el que ha visto la serie tiene su personaje favorito, aquel que más le llega, en mi caso es el del jefe de gabinete, Leo McGarry, que dio vida John Spencer y que desgraciadamente murió durante la grabación de la 7ª temporada.
Para los curiosos, una vez que hayáis visto toda la serie, podéis buscar en la red y descubrir los paralelismos entre la vida real del actor y la del personaje que interpretó.

lunes, 19 de enero de 2009

La ruina del jugador

Tendemos a creer que controlamos el entorno en el que vivimos, que lo podemos hacer predecible, y eso nos da seguridad para afrontar la incertidumbre de la vida. Para ello construimos toda una serie de rutinas que nos ayudan a predecir, que nos dan tranquilidad. Así, si primero realizo el paso número 1, luego el número 2, el paso número 3 y así sucesivamente, todo tiene un orden predecible y yo controlo mi realidad.
Es por este motivo que nos estamos volviendo más hipersensibles a las adversidades del día a día, y algunas son muy minúsculas, porque, cuanto más control consigo, más control deseo.
El azar es aparentemente homogéneo, pero en realidad no es así, se mueve por rachas dentro de su caos, pero no se distribuye de una manera homogénea.
Pongamos un ejemplo. Un jugador tira al aire una moneda. Si sale cara recibe un euro. Si sale cruz lo paga él. De salida cuenta con diez euros para apostar. Si juega hasta el infinito caerá en la bancarrota independientemente de cuales hayan sido sus ganancias en un determinado momento del juego. Esto ocurrirá por que si en alguna de las rachas negativas llega a cero euros, no tendrá capital con el que seguir apostando y tendrá que dejar de jugar. Pero no os preocupéis, para eso se inventaron las líneas de crédito de los casinos.
Creemos que si tiramos una moneda cuatro veces al aire y en las cuatro ha salido cruz hay más posibilidades de que salga cara en la quinta, pero en realidad es la misma posibilidad, por lo que acabamos apostando en base a una ilusión, una fantasía que nos da una confianza irreal. Y no conviene desdeñar esto, puesto que esta fantasía ha arruinado a muchos y muchas, tanto económicamente como emocionalmente.
¿Y qué tiene que ver aquí la vida emocional? Muchas personas se han enamorado alguna vez de alguien que tenía un comportamiento aparentemente correcto, ilusionante. Te ha salido cara. Pero de repente cambia y empieza a comportarse de una manera que provoca dolor y sufrimiento. Te ha salido cruz. La racha se alarga en el tiempo, pero tiene que cambiar, ¡yo le conocí siendo de otra forma! Algún día cambiará mi suerte y volverá a salir cara.
Obviamente siempre tirará de la línea de crédito emocional, de la cual los intereses pasarán a nutrir al maltratador, creando dependencia en el maltratado.

miércoles, 14 de enero de 2009

¿Qué desean las mujeres?

Este fin de semana estuve viendo los primeros episodios de Mad Men. Se basa en el día adía de un grupo de directivos de agencia de publicidad de New York en los años 60. El protagonista es el jefe de un grupo y se caracteriza por ser una persona que controla todo en todo momento, que no puede soportar la idea de dejar nada al azar, sobre todo si hace referencia a su vida personal, donde demuestra ser capaz de vivir a varias bandas.
En uno de los episodios su mujer sufre un crisis psicosomática y los médicos le aconsejan que visite a un psiquiatra. ¿Por qué? Tiene una vida perfecta, con un marido exitoso, dos hijos encantadores, amigas, dinero para gastar, una casa de ensueño... Ella no es todavía consciente de su infelicidad, pero sabe que algo no funciona como a ella le gustaría, o no sabe articularlo en las palabras adecuadas. Pero su marido si que se lo imagina, puesto que es un gran vendedor y un experto en detectar necesidades y debilidades humanas, de forma que se da cuenta de que su mujer no es feliz, o peor aún, no está satisfecha con su vida.
Esto le inquieta, su mujer estaba bajo control, y esto puede introducir caos en su controlado mundo. Por ello comienza a preguntar a todo el mundo "¿Qué es lo que desean las mujeres realmente?" Por supuesto todas las respuestas que el obtiene rezuman machismo, y ninguna le satisface, puesto que él sabe.
Viendo todo esto me acordé de uno de los cuentos de Canterbury, sobre la búsqueda de esta verdad que clama consciencias y sana las relaciones de pareja (si el hombre no es un machista)


Cuentan que..
Cierto dí­a, el Rey Arturo, cansado de tanto caballero y tanta mesa redonda, salió a dar un paseo a caballo por el bosque pero se internó tanto en él que, de pronto, se encontró rodeado por una densa capa de niebla que le desorientó al tomar el camino de regreso. Fue, en este momento, cuando escuchó una voz que le decía:

- Hola, Arturo, soy el Caballero de la Niebla. Estoy aquí para retarte a un duelo.
- No acepto tu proposición. Salí­, únicamente, a dar un paseo y, con la niebla, me he extraviado. Ya ves que no llevo mi espada.

- De nada vale tu negativa. Todo aquel que se interna en mis dominios tiene que luchar conmigo, quiera o no quiera, a no ser que sepa responder a una de mis preguntas.
- ¿ Y a qué esperas para plantearla ?

- Antes debo advertirte que si no me das la respuesta correcta, en un plazo de veinticuatro horas, morirás.
- No en vano soy el Rey Arturo.. te la daré, sin duda.

- Bien, pues, ahí­ va la pregunta: ¿ Qué es lo que le gusta a todas las mujeres, sin excepción? Recuerda, tienes veinticuatro horas para responder. Ahora puedes irte.
Cuando el caballero terminó de hablar desapareció la niebla y Arturo pudo encontrar, sin ninguna dificultad, el camino de regreso. Iba pensando que los sabios de su Reino no tardarían en hallar la solución a la enigmática prueba cuando vio, sentada sobre una piedra, a una anciana deforme, sucia e increíblemente fea que, riendo burlona, le dijo:
- Arturo, yo sé la respuesta, ji, jjjjiii, jjii. Si nadie de tu Reino puede ayudarte, yo puedo hacerlo. A cambio, deberás casarte conmigo.
- ¡Imposible! Estoy casado.
- En ese caso, aceptaría como esposo uno de tus caballeros. ¡Qué tengas suerte!
Cuando Arturo llegó a su Reino, fueron miles las respuestas que le dieron y, tan seguros estaban de que alguna serí­a la correcta, que el mismí­simo Sir Galahad se atrevió a decir que, en caso de que ninguna lo fuera, él tomaría por esposa a la vieja.
Ignorando que dar la respuesta correcta iba a traerle más problemas que la búsqueda del Grial, Arturo se encamina, de nuevo, al encuentro del Caballero de la Niebla con la certeza de que no morirá. Lleva en sus manos todas las bazas: las respuestas de sus caballeros, la de Ginebra (en la que más confía) y, si esto no bastara, podría­ sacrificar la felicidad de su mejor caballero. No había transcurrido mucho tiempo cuando, sobre él y su caballo, vuelve a caer la densa capa de niebla. Poco tiempo después, la misma voz pregunta:
- ¿ Crees haber encontrado ya la respuesta?

Arturo, sin perder tiempo, comienza a enumerar, una tras otra, todas las que le han dado: los hombres, las joyas, las riquezas, la ropa, las casas enormes, el lujo... e inumerables cosas materiales que el Caballero de la Niebla rechaza repitiendo una misma letanía:

- No todos, no a todas, no sin excepción, no siempre.. .
Guardaba, aún, la que le diera la dulce Ginebra: a todas las mujeres, sin excepción, nos gusta que nos amen.
Pero se queda de piedra cuando el hombre de la Niebla contesta:

- A muy pocas les gusta como amamos los hombres,Arturo, me temo que morirás.

No le queda más remedio que ir en busca de la vieja. A su regreso, cuando el Caballero de la Niebla escucha la respuesta que la mujer le ha dado, dice:
- No morirás de mis manos. Es la respuesta correcta!!

Vuelve a desaparecer la niebla y vuelve a aparecer la vieja. Arturo, que es un hombre de palabra, sin esperar que ella diga nada, la lleva a su palacio para cumplir la promesa. A su llegada, la cara de Sir Galahad, el caballero más grande, era todo un poema, sin embargo de su boca no salió ni una sola queja. Cuando llegó la noche y todos se retiraron a sus aposentos, Galahad hizo lo propio y, cuál no sería su sorpresa al ver acostada en su lecho a una mujer bellí­sima.
- ¿Tú eres..?
- No te incomode decirlo. Yo soy la vieja. Sin embargo, entre Arturo y tú habéis conseguido romper la mitad de mi encantamiento, ahora deberás elegir lo que deseas: verme bella de noche y horrible de dí­a o viceversa.
Galahad dudaba la resolución a tomar. Por un lado prefería que fuera bella en la intimidad de la noche pero pasear con un ser tan horrible de día, ante las burlas de todos, puede que no fuera la mejor opción. O bien, porque en los momentos en que los hombres no saben cómo resolver dejan que las decisiones las tomen las mujeres, o bien, porque recordó la respuesta de la vieja: "a todas las mujeres, sin excepción, nos gusta que se nos permita tomar decisiones", tuvo clara la suya.

- Prefiero que seas tú quien decida.

- Entonces seré bella de noche y de día porque, con tu respuesta, acabas de romper la otra mitad de mi encantamiento.
Y dicen que fueron felices el resto de sus días. Lo cual es verdad y no miento que como a mí me lo contaron yo aquí lo cuento.

miércoles, 7 de enero de 2009

Cómo calcular la vejez... y la juventud


Una de las cosas que más nos sorprende a todos en general es encontrar a alguien de cierta edad y comprobar que se conserva joven. ¿Cómo lo hace?
Las posibilidades son diversas, cada uno tenemos nuestra propia teoría, y he de decir que la mía la he ido construyendo a medida que me ido encontrando con situaciones de estas, preguntando y escuchando los secretos que me han querido compartir. Como siempre yo lo he sintetizado en dos pequeños axiomas de fácil comprensión:

1.- Las personas somos tan jóvenes como las ilusiones que tenemos y tan viejos como los recuerdos de los que vivimos. He comprobado que la gente que se conserva bien de salud, con ánimo joven y llenos de vitalidad, son personas que siempre hablan de aquello que les ilusiona, aquello que está por venir, no de lo que ya ha pasado. Son personas que tienen ganas de hacer cosas, que miran el futuro con esperanza y que creen que lo mejor está por escribirse todavía.
2.- La suerte es aquello que tú decides aprovechar. Son personas que siempre están aprendiendo y mejorando, aumentando su buena predisposición vital.
3.- Es importante conocer la diferencia entre perder y no ganar. Siempre buscan generar campos de posibilidades.
4.- Saben diferenciar muy bien entre la belleza y el atractivo. La belleza es la carcasa y no es más que la manifestación externa de una belleza interior (atractivo).

Estoy seguro que conocéis gente así y que si buscáis contrastaréis esto que yo digo. Si tenéis axiomas que os son útiles, no dudéis en compartirlos, así aprendemos todos.

viernes, 2 de enero de 2009

La historia de Elsa y Manel

Elsa y Manel se conocieron y se gustaron. Eso era evidente. Pero cada uno tenía una manera diferente de vivir ese interés mutúo. Para Manel era algo interesante, atrayente, algo que le motivaba a explorar. Para Elsa era algo que resultaba potencialmente peligroso y desestabilizador. Él se interesaba. Ella ponía barreras. Pero ninguno de los dos lo hablaba abiertamente.
Él no lo hacia por miedo a que ella se asustara. Ella lo hacía para no tener que arriesgarse y evitar el sufrimiento. Hasta aquí no hay nada nuevo, nada que no ocurra en muchas parejas que todos conocemos. ¿Qué les hace relevantes?
Desde el día en que se gustaron hasta el día en que Manel se decidió a evidenciar lo que pasaba entre ambos pasaron más de dos años. Durante este tiempo se fueron haciendo inseparables, se veían cada día, se buscaban, pensaban continuamente en el otro, confiaban en el otro, pero de una manera asimétrica, él sin reparos, ella con muchos.
Desde fuera todo el mundo les decía que si eran pareja, era un caso muy similar al de Fran y Ana.
La naturaleza de Manel es más confíada, explica a sus amigos lo que siente, es más espontáneo, y estos le conocen y le presionan para que evidencie lo que ocurre. Él no se muestra disconforme, pero ¿y si ella le dice que no? Pero, al final se lo dice a Elsa.
Ella le dice que no siente lo mismo, evidentemente él ya se lo imaginaba, pero es que además ella se siente decepcionada, ¿cómo es posible que él sienta eso cuando tenían una buena amistad?
Se distancian. A Manel se lo vi pasar mal, pero se empezó a rehacer a los pocos días. Pero ella le llama. Quedan para charlar. Ella quiere mantener una buena amistad. Él también. Pero ella pone una condición innegociable. ¿Condiciones en una amistad?, bueno vale. "No harás nada movido por el amor por mi, lo harás por amistad, y no intentarás que yo me enamore de ti".
Casi nada. Y a ver cómo se consigue eso. ¿Cómo niegas un sentimiento? Pero acepta, todo sea por no volver a decepcionarla. The power of love.
Mucha gente les diría que si se vuelven a producir las mismas condiciones y se exploran los mismos caminos, se llegará al mismo punto, y seguro que muchos se lo dijimos. Pero el corazón tiene a veces motivos que la razón no entiende.
A los dos meses vuelven a estar en crisis. ¿Por qué tan rápido? Porqué Manel ya ha pasado por este camino antes, y no le gusta la asimetría, se siente incómodo. Lo dice "No me gusta esta situación a la que hemos llegado. No tengo ninguno de los beneficios de una relación de pareja y sí la mayoría de sus inconvenientes"
Ella vuelve a mostrarse decepcionada. "Esto es lo único que puedo darte y no te entiendo. ¿Qué más quieres?"
Se vuelven a distanciar. Manel ha tomado una decisión. Ya sabe lo que busca y dónde no lo encontrará. Elsa está incómoda y no le gusta.
Elsa comienza a acercarse. Tercer intento. a la tercera va la vencida. Pero Manel parece ausente cuando se ven. La trata como los demás. Ya no es especial. Incluso a veces no puede quedar con ella. Ella le insiste. Incluso se desespera. Pero él parece no entender sus reacciones. Se siente ofendida, se distancia, está dolida y necesita unos días.
Quedan un día para tomar café. Manel está genial. Alegre, parece el de antes. Ella se emociona. se da cuenta de lo mucho que le gusta. Pero...
- Elsa, he de confesarte una cosa, he empezado a salir con alguien y creo que me he enamorado.
Ni os podéis imaginar los esfuerzos de Elsa por contener las lágrimas.