Aún me dura la indignación. Una vez más han utilizado las noticias de una cadena de televisión, y en este caso una televisión pública, como elemento adoctrinante de la buena voluntad de la gente.
Esta vez ha sido en Tv3, en el telenoticies migdia, han publicado una falsa noticia, falsa porque el único sentido que tiene es la publicidad. La "noticia" era la importancia de la detección de los trastornos depresivos en los niños. Aseguraban que un elevado porcentaje de niños no estaban bien diagnosticados de su depresión ¡Así, a la brava!. Es que ya no se cortan ni un pelo. Y claro, eso no era suficiente, necesitaban meter miedo en el cuerpo a los padres, diciendo que si este trastorno no se diagnostica tempranamente y se sigue un tratamiento adecuado, la posibilidad de que el niño tenga más episodios de depresión, cuando sea adulto, es muy elevada.
Y claro, la atención psicológica (o psicoterapéutica) no es suficiente en todos los casos, y aquí entra la medicación psiquiátrica.
Pasemos por alto que la única profesional entrevistada es una psiquiatra de Dexeus (organizadora de un congreso que se celebra este fin de semana, curiosamente), lo importante, una vez más, es que nuestra sociedad tiene elementos para combatir las emociones, sobre todo las "negativas", pero no de los pobres niños, sino de los padres. Estos parecen no saber-querer-poder-intentar algo por sus hijos, que sufren como personas que son, y hoy día, no se tolera ninguna reacción emocional supuestamente negativa como la rabia o la tristeza.
No dicen en ningún momento que estos niños, si les permiten expresar sus emociones, tienen posibilidades de autogestionarlas, entenderlas y aplicarlas con criterio, y que esto les permitirá crecer más sanos, equilibrados y coherentes hacia ellos mismos, pero sobre todo, más inteligentes emocionalmente, sabiendo que en la vida hay buenos y malos momentos.
Espero que todos seamos mucho más inteligentes de lo que nos suponen estos "periodistas", y que no nos acabe calando el mensaje de "tómate esto y calla".
No he encontrado el vídeo de la noticia, pero sí la pagina web del Institut Dexeus en el que hacen referencia a esta "noticia", la podéis leer (es cortita) aquí. El detalle, cruel, es que extrapolan alegremente datos de estudios de Estados Unidos, sin decir quién los subvenciona...
No sé que os parece todo esto a vosotros, a mi me revuelve una cosa mala... sobre todo teniendo en cuenta todo lo que ya se les ha permitido hacer con los "niños hiperactivos", el famoso TDAH.
domingo, 24 de febrero de 2008
sábado, 23 de febrero de 2008
Porque deseo cuidarte, enferma para que yo sea feliz...
Hace unos años, en un congreso internacional de terapia familiar, Chloe Madanes nos expuso un vídeo de una terapia de pareja que se había desarrollado en Argentina. Aquel vídeo fue como una iluminación para mi, y las reacciones que algunos habéis tenido a bien compartir en los comentarios me han llevado a pensar en aquel momento.
Os pongo en antecedentes. Se trataba de una pareja de mediana edad, de unos 45 años más o menos, ella "padecía" agorafobia, que es miedo a los espacios abiertos, por lo que no salía de casa si no era acompañada de alguien. Se la veía atractiva, y ella explicaba que siempre había sido una persona muy activa, segura de ella misma, con iniciativa, y que desde hacía unos diez años no salía prácticamente para nada de casa, ¡y eso la estaba carcomiendo por dentro!
Había fracasado en diversas terapias de diferentes orientaciones y casi se había resignado a aceptar esta "suerte".
Lo novedoso, al menos para mi lo fue, es que el terapeuta era muy estratégico y hacía lecturas de la información que le daban que iban más allá de la evidencia y, además, tenía la suerte de tener a Chloe de supervisora. Explicó la teoría con la que trabajaron para desbloquear esta situación.
Aparentemente todos sufrían, ella por no salir de casa y él por no poder dejar de estar pendiente de las necesidades de ella. Este era el motivo de consulta, pero había un análisis más profundo. Él era un marido inseguro, de esos que consideran que le ha tocado la lotería con la mujer que se ha casado, y que no quiere perderla por darse ella cuenta que hay muchos hombres mejores. Por lo tanto, ya le iba bien que ella no saliese de casa así no conocía a otros hombres, y sus esfuerzos de ayuda a su mujer eran doble vinculantes, por un lado ayudaba, pero por otro desalentaba.
Ella se había sometido a la inseguridad del marido, pero se lo hacía pagar con sus constantes achaques, historias e histerias, de manera que conseguía que los dos compartiesen una más que cómoda infelicidad.
La estrategia del terapeuta pasaba por pedirle al marido que le dijese un mensaje a su mujer: "Cariño, deseo que te quedes siempre en casa, porque de esta manera te podré controlar y nunca me abandonarás", hizo que se lo dijese varias veces para poder memorizarlo, y los dos se rieron al escuchar la frase, aseguraban no entender el motivo de este ejercicio, pero como lo decía el terapeuta... Pero iba más allá, durante los próximos días, él le tenía que decir este mensaje a ella cada dos o tres horas, y si no estaba en casa la tenía que llamar, y por la noche se lo debía decir antes de ir a dormir. Después de la frase no podían hablar, no podían reflexionar como pareja sobre este mensaje. La siguiente visita se programó para dentro de cuatro días.
Dos días después, en menos de 36 horas, el terapeuta recibió una llamada urgente de esta familia, las cosas habían empeorado exponencialmente, ¡ahora ella tenía ataques de ansiedad dentro de casa!
La teoría que ponía de manifiesto esta estrategia es que había un mensaje oculto en esta relación, y así se ponía en evidencia. La mujer no se podía quedar impasible y tenía que hacer algo, y vaya si lo hizo, ¡se dio cuenta que la casa se le caía encima!, que estaba prisionera, y desde luego eso la motivó para salir.
Luego continuó la terapia, con un trabajo duro, como siempre. No recuerdo como se resolvió la situación, si con continuidad de la relación o con separación, pero eso es poco significativo.
En conclusión, si Alma Mahler no hubiese tenido un mensaje tan evidente de su prometido, no habría podido romper la relación unos años después, por lo que podríamos decir que escogió ser victima en un primer momento y luego no serlo más (muy acertado tu comentario Carles), y desde luego pocas parejas (hombres y mujeres, aunque más los hombres, estoy de acuerdo contigo Óscar) son tan explícitos, y eso ahorraría muchos disgustos (también de acuerdo con Mayte).
Pero estoy seguro que a pesar de todo, habría gente que se empeñaría en intentar cambiarle... y si no, ved este chiste del Perich,
Un abrazo
Os pongo en antecedentes. Se trataba de una pareja de mediana edad, de unos 45 años más o menos, ella "padecía" agorafobia, que es miedo a los espacios abiertos, por lo que no salía de casa si no era acompañada de alguien. Se la veía atractiva, y ella explicaba que siempre había sido una persona muy activa, segura de ella misma, con iniciativa, y que desde hacía unos diez años no salía prácticamente para nada de casa, ¡y eso la estaba carcomiendo por dentro!
Había fracasado en diversas terapias de diferentes orientaciones y casi se había resignado a aceptar esta "suerte".
Lo novedoso, al menos para mi lo fue, es que el terapeuta era muy estratégico y hacía lecturas de la información que le daban que iban más allá de la evidencia y, además, tenía la suerte de tener a Chloe de supervisora. Explicó la teoría con la que trabajaron para desbloquear esta situación.
Aparentemente todos sufrían, ella por no salir de casa y él por no poder dejar de estar pendiente de las necesidades de ella. Este era el motivo de consulta, pero había un análisis más profundo. Él era un marido inseguro, de esos que consideran que le ha tocado la lotería con la mujer que se ha casado, y que no quiere perderla por darse ella cuenta que hay muchos hombres mejores. Por lo tanto, ya le iba bien que ella no saliese de casa así no conocía a otros hombres, y sus esfuerzos de ayuda a su mujer eran doble vinculantes, por un lado ayudaba, pero por otro desalentaba.
Ella se había sometido a la inseguridad del marido, pero se lo hacía pagar con sus constantes achaques, historias e histerias, de manera que conseguía que los dos compartiesen una más que cómoda infelicidad.
La estrategia del terapeuta pasaba por pedirle al marido que le dijese un mensaje a su mujer: "Cariño, deseo que te quedes siempre en casa, porque de esta manera te podré controlar y nunca me abandonarás", hizo que se lo dijese varias veces para poder memorizarlo, y los dos se rieron al escuchar la frase, aseguraban no entender el motivo de este ejercicio, pero como lo decía el terapeuta... Pero iba más allá, durante los próximos días, él le tenía que decir este mensaje a ella cada dos o tres horas, y si no estaba en casa la tenía que llamar, y por la noche se lo debía decir antes de ir a dormir. Después de la frase no podían hablar, no podían reflexionar como pareja sobre este mensaje. La siguiente visita se programó para dentro de cuatro días.
Dos días después, en menos de 36 horas, el terapeuta recibió una llamada urgente de esta familia, las cosas habían empeorado exponencialmente, ¡ahora ella tenía ataques de ansiedad dentro de casa!
La teoría que ponía de manifiesto esta estrategia es que había un mensaje oculto en esta relación, y así se ponía en evidencia. La mujer no se podía quedar impasible y tenía que hacer algo, y vaya si lo hizo, ¡se dio cuenta que la casa se le caía encima!, que estaba prisionera, y desde luego eso la motivó para salir.
Luego continuó la terapia, con un trabajo duro, como siempre. No recuerdo como se resolvió la situación, si con continuidad de la relación o con separación, pero eso es poco significativo.
En conclusión, si Alma Mahler no hubiese tenido un mensaje tan evidente de su prometido, no habría podido romper la relación unos años después, por lo que podríamos decir que escogió ser victima en un primer momento y luego no serlo más (muy acertado tu comentario Carles), y desde luego pocas parejas (hombres y mujeres, aunque más los hombres, estoy de acuerdo contigo Óscar) son tan explícitos, y eso ahorraría muchos disgustos (también de acuerdo con Mayte).
Pero estoy seguro que a pesar de todo, habría gente que se empeñaría en intentar cambiarle... y si no, ved este chiste del Perich,
Un abrazo
martes, 19 de febrero de 2008
¿Sumisión por amor?
"Sigo dando vueltas a esa obsesión que se ha fijado en esa cabecita que yo tanto amo respecto a que deseas seguir siendo tú misma. Tú escribes: Tú y mi música. ¡Perdóname pero también tenemos que discutir eso! ¿Cómo te imaginas la vida matrimonial de un hombre y una mujer que son los dos compositores? ¿Tienes alguna idea de lo ridícula y, con el tiempo, lo degradante que llegaría a ser inevitablemente para nosotros dos una relación tan competitiva como ésa? ¿ Qué va ocurrir si, justo cuando te llega la inspiración , te ves obligada a atender la casa o cualquier quehacer que se presentará, dado que, como tú has escrito, quisieras evitarme las menudencias de la vida cotidiana? ¿Significaría la destrucción de tu vida [...]. Tú no debes tener más que una sola profesión: la de hacerme feliz. Tienes que renunciar a todo eso que es superficial (todo lo que concierne a tu personalidad y tu trabajo). Debes entregarte a mí sin condiciones, debes someter tu vida futura en todos sus detalles a mis deseos y necesidades, y no debes desear nada más que mi amor"
Extracto de la carta que recibió Alma Mahler de su futuro marido Gustav Mahler.
Del libro "Historias de Mujeres" de Rosa Montero
Personalmente creo que sobra cualquier comentario y que cada uno puede sacar sus propias conclusiones al respecto. Lo que no se le puede negar al bueno de Gustav es que sabía lo que quería y cómo conseguirlo...
Extracto de la carta que recibió Alma Mahler de su futuro marido Gustav Mahler.
Del libro "Historias de Mujeres" de Rosa Montero
Personalmente creo que sobra cualquier comentario y que cada uno puede sacar sus propias conclusiones al respecto. Lo que no se le puede negar al bueno de Gustav es que sabía lo que quería y cómo conseguirlo...
domingo, 17 de febrero de 2008
Deliciosa Martha, muy deliciosa
La fusión del cine y la Cocina suele dar como resultado un excelente menú cinematográfico. Esto ocurre sobre todo cuando hace referencia a la la Cocina con mayúsculas, que es aquella que practican los que la viven, los que la quieren, y no necesariamente en un restaurante. Las mejores cocinas son las de casa, que es donde se prepara la vida.Esta película se puede vivir de muchas maneras, pero sobre todo sobrecoge por su excelente elección de los ingredientes de actuación, todos frescos y naturales, sin ningún tipo de artificiosidad innecesaria ni ningún tipo de edulcorantes.
La trama no es original ni mucho menos, está muy trillada: una persona cree tener bajo total control su día a día; todo es previsible y aparentemente no tiene motivos para estar descontenta. Entonces ocurre un hecho inesperado, que como en este caso, suele ser un niño de quien tiene que hacerse cargo y que le pone su controlado mundo patas arriba, y le obliga a realizar pequeños cambios que acabarán por desencadenar una crisis, en la que como mandan los cánones aleccionadores, le llevará a escoger la oportunidad por encima del peligro.
Como en otras películas, lo que más me ha llamado la atención son los aspectos sutiles, las expresiones, las miradas, los gestos contenidos, pero sobre todo la frescura.
Me encanta que salga un terapeuta, y que este terapeuta no se entere de la misa la mitad, que no sea el motor de cambio, que sea anecdótico sin caer en la parodia.
Pero sobre todo me gusta el frescor, la sensación de que estás en la cocina de Martha, y que conoces a todos.

Hace unos días, alguien me dijo en terapia que había diseñado una estrategia de control, que podía conseguir controlar el amor, a su modo de parecer era perfecta, sin posibilidad de error. No pude evitar pensar que es una lástima que no le llegue una criatura por sorpresa y le gire el mundo.
Para los que no os guste la frescura del cine europeo, podéis optar por el remake americano, Sin Reservas, no puedo juzgar porque no la he visto, pero, nunca fui amante de los sucedáneos, ni en la cocina ni en ninguna otra área de la vida...
viernes, 15 de febrero de 2008
Tragaperras
Cuando estudiaba la carrera de psicología me explicaron una curiosa anécdota, la verdad es que no sé si es cierta o no, pero me pareció de un simbolismo muy significativo.Había un experimento en psicología conductista que consistía en entrenar a una rata a que apretase una palanca. Cada vez que lo hacía, de un agujero le caía una bolita de queso. Se cambiaban todas las condiciones posibles y se estudiaba mucho.
La anécdota pasa por un investigador de doctorado que reservó el laboratorio en fin de semana. El tema es que no se percató que no tenía suficientes bolitas de queso para todo el fin de semana. Cuando se dio cuenta, y no pudiendo interrumpir el experimento, tomó una decisión muy coherente con el espíritu científico: dar las bolitas de recompensa de manera aleatoria, a veces sí y a veces no. De esta forma no se agotarían. Desde luego, si él no decía nada, ¿quién se iba a enterar?
Pero no pudo ocultar su hallazgo, y no es que se fuese de la lengua o que le viese alguien, no, sino que la culpa fue... ¡de las ratas!
¿Y por qué? Muy sencillo. Pongamos que anteriormente la rata apretaba diez veces la palanca, y obtenía diez bolitas; ahora, apretaba más de cien, y con el refuerzo aleatorio obtenía menos que antes.
Desde luego era un hecho tan extraño que no se podía ocultar. De aquí se abrió una nueva línea de investigación que supongo habrá dado muchos frutos.
Pero tal vez lo más interesante sea el análisis del comportamiento de la rata. El hecho de no saber cuando se le iba a otorgar el premio disparaba su ansiedad. De forma que no le quedaba más remedio que apretar más. Es como si intentase adivinar cuando recibiría el premio.
No pude evitar hacer una comparación. Es el mismo mecanismo por el que funcionan las máquinas tragaperras. El sistema de recompensas es totalmente aleatorio, pero los que están enganchados no paran de elucubrar teorías que intentan explicar, y, sobre todo, predecir el comportamiento de la máquina. Yo he escuchado algunas y, la verdad, son alucinantes.Pero si lo extrapolamos a cualquier tipo de adicción, veremos muchas más semejanzas y seguramente más hirientes.
Tal vez lo más triste de todo esto es que, si la anécdota es cierta, la rata al menos obtenía comida, y no le costaba dinero...
domingo, 10 de febrero de 2008
"Erec y Enide" y los pequeños placeres
Hace un tiempo que leí este muy interesante libro de Manuel Vázquez Montalván en el que hilvana las trayectorias divergentes, paralelas y finalmente confluentes de un matrimonio de la actual clase media alta de Barcelona. El título hace referencia a dos personajes muy secundarios en las leyendas artúricas, y el libro se centra en los aspectos aparentemente más secundarios y pequeños de la vida, pero que son los que realmente la llenan de significado.Es un libro amable, de lectura fácil y que no te deja indiferente puesto que provoca empatía con todos los personajes, y esta empatía y la proyección subsiguiente hace que uno piense sobre su propia vida. En una entrevista que leí, el autor explicó que había querido hacer un libro sencillo, sin demasiadas pretensiones, pero no por ello se trata de un libro simple o pequeño, sino todo lo contrario. En él los personajes reflexionan sobre las cosas que les hacen seguir adelante. Un detalle curioso para los que conocéis mis gustos cinéfilos es que en el libro aparece una crítica de la película Mumford en función de cómo se ha sentido uno de los personajes (personaje del que estoy enamorado), basada en las actitudes y pequeños detalles que hacen significativa una relación personal y la calidad de vida.
Siempre son los pequeños detalles, los pequeños placeres y los pequeños regalos los que nos dan fuerza y ánimo para afrontar las pequeñas decisiones que nos llevan a afrontar las decisiones significativas.
En esta linea, ya hace unos meses inicié una serie de entradas sobre los pequeños placeres, y al recordar este
Hay un placer al que hemos sucumbido algunos de los miembros del equipo del Centro de Terapia Cognitiva.
En concreto somos cuatro los que nos regalamos este pequeño placer cada día que podemos. Y digo nos regalamos, porque hemos tomado la sabia decisión de invitarnos unos a otros y cada vez que lo hacemos, es un verdadero regalo.
El regalo consiste en bajar al Forn de pa Mascaró, que está al lado del Centro, y allí, Claudia nos cuida un ratito con sus cafés, cortados y cafés con leche, decorados como podéis ver en las
No puedo hablar por las demás, pero Claudia se ha vuelto alguien muy importante en nuestra práctica profesional diaria, y realmente cuando estamos descansando en el forn, nos sentimos cuidados. Muchas gracias Claudia por tu cariño y simpatía, y gracias a Eva Aguilar, Laia de Bolòs, Gemma Borraz y Mayte Leal por los regalos en forma de merienda y por el cariño con el que lo compartimos.
Besos
sábado, 9 de febrero de 2008
Lunar Park - Californication
Hace un par de años leí el último libro de Bret Easton Ellis, Lunar Park, y me dejó, como todos sus libros, con varias cuestiones sin cerrar durante mucho tiempo. Tal vez la que más me impactó fue la imagen que transmite en su (intencionadamente) desquiciado libro sobre el consumo de psicofármacos en los niños.En un par de pasajes hace referencia a la cantidad de medicación que los padres dan a sus hijos para que éstos rindan más en la escuela, para que no den tanto la lata y no agobien, o directamente porque sí, porque la hija de tal lo toma y mira lo bien que le va.
Todas estas ideas han confluido en estos días en mi cabeza a raíz de un mail que me ha enviado mi amiga Gemma Borraz sobre una propuesta de ICV sobre el consumo de psicofármacos. Es un poco largo, pero es sumamente interesante, lo podéis descargar aquí.
La otra idea confluente que me ha hecho recordar este libro es una serie de TV a la que me parece me estoy enganchando: Californication.
Viendo los primeros cinco episodios me dio por pensar en los libros de Bret Easton Ellis, y mirando por internet descubrí que no era el único que había detectado los evidentes paralelismos. Los que tengáis un poco de tiempo, y curiosidad, descargaros esta serie, ya que no creo que la den en España, es un caramelo envenenado, parece que va de una cosa pero en realidad está reflexionando continuamente sobre las relaciones de pareja, relaciones de poder, vampiros emocionales, obsesión por el culto al cuerpo, la tendencia a seguir aquello que se nos dicte sin ningún tipo de reflexión, etc.Tengamos en cuenta que es una serie de TV, no de filosofía, lo digo porque sé de algunos que se pueden decepcionar. Se trata de ver más allá de lo que te muestran.
Buscando por ahí, satisfice mi curiosidad sobre este autor en la wiquipedia y en este enlace.
Un abrazo
viernes, 8 de febrero de 2008
EL ZORRO MUTILADO
Hace un tiempo llegó a mis manos este cuento que reflexiona sobre el destino y la fe como única opción.
Un hombre que paseaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir. Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro.
Anthony de MelloHay una frase que me parece muy acertada y que define mi forma de entender el destino, la suerte, la fe y otras ideas abstractas que parece regir la vida de unos pocos afortunados y son la envidia de los demás: "Suerte es aquello que decides aprovechar"
Un hombre que paseaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir. Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro.
Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. El comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a sí mismo: "Voy también yo a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito".
Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y. el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una Voz que le decía: "¡Oh, tú, que te hallas en la senda del error, abre tus ojos a la Verdad! Sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado".
Por la calle vi a una niña aterida y tiritando de frío dentro de ligero vestidito y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me encolericé y le dije a Dios: "¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada para solucionarlo?". Durante un rato, Dios guardó silencio. Pero aquella noche, de improviso, me respondió:
Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y. el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una Voz que le decía: "¡Oh, tú, que te hallas en la senda del error, abre tus ojos a la Verdad! Sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado".
Por la calle vi a una niña aterida y tiritando de frío dentro de ligero vestidito y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me encolericé y le dije a Dios: "¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada para solucionarlo?". Durante un rato, Dios guardó silencio. Pero aquella noche, de improviso, me respondió:
"Ciertamente que he hecho algo. Te he hecho a ti".
Anthony de Mello
domingo, 3 de febrero de 2008
Nudo gordiano
Cuenta la leyenda que en la península de Anatolia había un monasterio en el que tenían un nudo que no había conseguido deshacer nadie. Se decía, por entonces, que quien consiguiese deshacerlo sería el conquistador del mundo.Allí llegó Alejandro Magno, después de varias victorias extraordinarias y que ya había sido declarado como dios en alguna de sus conquistas, como por ejemplo en Egipto. La leyenda del nudo gordiano llegó a oídos de sus generales que decidieron aprovecharla para allanarse el camino en las siguientes batallas. Si Alejandro conseguía deshacer el nudo, sus futuros enemigos tendrían más miedo a presentar batalla.
Por tanto lo llevaron al monasterio, donde se enfrentó al dichoso nudo. Os podéis imaginar la escena, rodeado de sacerdotes y de sus generales, atentos todos a cada uno de sus intentos. Unos, deseosos de que consiguiese deshacerlo, otros esperanzados de que no lo lograra, ya que si eso ocurría, se pondría fin a la leyenda.
Alejandro, debía estar agobiado por tener que salir triunfador de una situación que no había buscado, y bajo la presión de las expectativas y deseos de los que le observan.
Desde luego, cuando hay un nudo que no han conseguido deshacer antes muchos otros, debe ser por algo... Parece que Alejandro no debía ser tan Divino a pesar de la proclamación de algunos interesados sacerdotes y de la educación tutelada por Aristóteles, ya que no conseguía deshacer el nudo. Podía ver la satisfacción de los monjes y la decepción de sus generales.
Pero uno puede no ser divino y sí ser capaz de pensar con rapidez y buscar alternativas creativas en situaciones de crisis. Esta fue la gran capacidad de Alejandro Magno.
De forma que, en un solo gesto, desenvainó y cortó el nudo con su espada. El nudo cayó al suelo.
Desde luego las interpretaciones de los generales y de los monjes difirieron profundamente, pero lo cierto es que el nudo había pasado a ser historia. No podía rehacerse.
La pregunta que me hago yo es, ¿Por qué no somos capaces de hacer lo mismo con los nudos emocionales?
sábado, 2 de febrero de 2008
Derecho a amar
Hace ya algunos meses recomendé esta estupenda película, y, ahora que la he vuelto a ver, la recomiendo con más entusiasmo si cabe.Sobre todo me parece muy recomendable el proceso de cambio del protagonista, por ejemplo, hace continuamente lo mismo para estar mejor sin conseguir resultados (es muy obsesivo), y es sólo a través de cambiar la percepción que tiene de su hermano gemelo que puede mirarse de una manera diferente a él mismo.
He conseguido encontrar el diálogo que mantienen, pero para poder entenderlo os pondré en antecedentes:
El hermano obsesivo (Charlie) le explica al otro (Donald) que en una ocasión le observó mientras intentaba ligar con una de las chicas de su instituto. Y le dice que se sintió muy bien, orgulloso de ver lo contento y natural que estaba su hermano...
Este diálogo me hace recordar otro de la novela "La sombra del viento", en el que el protagonista intenta rechazar un regalo de un muy amigo por considerarlo demasiado caro (si no recuerdo mal) y la respuesta del amigo es sencilla, directa y, al menos a mi, me dejó sin palabras:"Los regalos son un placer de quien los regala, no un mérito de quien los recibe"
En definitiva, como debe ser.
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