lunes, 28 de enero de 2008

Explosión Cámbrica

Con este nombre se conoce en paleontología a un importante cambio en un espacio de tiempo muy corto de la evolución de los microorganismos en cuanto a su número y diversificación.
Parece ser que hay diferentes teorías que intentan explicar este fenómeno, pero la que llamó mi atención es la más sencilla, aparentemente. Esta teoría afirma que fue un cambio en las circunstancias ambientales el que favoreció esta posibilidad.
Por tanto, la vida tenía la potencialidad de crecer y diversificarse y aprovechó la ocasión que le brindaba la situación geográfica. En definitiva, la vida esperó.
Esto mismo ocurre en muchas ocasiones con personas que acuden a psicoterapia. Estas personas están mal consigo mismas, con su entorno más próximo, sufren y llevan mucho tiempo intentando cambiar, casi siempre de la misma manera, buscando las llaves debajo de la misma farola, siendo El Pilar de todos los que la rodean...
Pero siempre existe un germen de cambio, que seguramente está esperando a que se dén las condiciones propicias para desencadenarse. Claro que a veces se puede hacer algo más que esperar, se puede, por ejemplo, iniciar el cambio, no en vano no somos seres unicelulares.
El proceso suele ser lento, y esto es muy importante, puesto que los cambios pequeños y hechos poco a poco suelen ser los que fundamentan los cambios más grandes.
Estos primeros pasos suelen ser dubitativos, pero, de forma gradual la persona va ganando confianza y comienza a aventurarse a hacer cambios un poco más grandes.
Aquí es donde comienza la “explosión cámbrica personal”. Lo más curioso es que el entorno inmediato comienza a sufrirlo, estaba acomodado a la situación previa, le cuesta adaptarse.
Desde luego esta incomodidad puede ser traspasada a la persona que ha decidido cambiar, para estar mejor consigo misma, para poder respirar, etc... y si no, preguntádselo a Gloria.

domingo, 27 de enero de 2008

Enamorarse

Hay multitud de estudios centrados en el enamoramiento, y parece ser que es una moda cíclica y que nunca se cierra del todo, tal vez porque todas las generaciones pasan por este estado. Pero una cosa es cierta, si uno no sabe si ha estado enamorado es porque no lo ha estado nunca, del mismo modo que si una persona no sabe si ha tenido un orgasmo es porque nunca lo ha tenido.

Muchos de los teóricos del enamoramiento definen este momento como un "estado psicótico", pero dentro de la normalidad. Para ello se sustentan en la idea de que la persona enamorada proyecta información "irreal" sobre la persona de la que se enamora sin ninguna base contrastable.

Otros, entre los que se encuentra Manel Villegas, afirman que no nos enamoramos propiamente del otro, sino que nos enamoramos o fascinamos del reflejo que el otro nos devuelve de nosotros mismos. Vamos, que nos enamoramos de lo bien que nos hace sentir la persona que amamos.

Personalmente no creo que haya una única teoría que pueda abarcar algo tan complejo y en el que influyen tanta variedad de diferencias individuales. En definitiva, cada uno tiene que hacerse con aquella teoría que le sea más útil para dar sentido a lo que siente.

Pero yo sólo quería hacer referencia a un aspecto que ha llamado mi atención en esto del enamoramiento. He podido observar que hay un grupo de personas que tienen un don especial. He de decir que cuando yo las conozco es porque el don se ha convertido en una maldición y es cuando acuden a consulta de terapia.

Podríamos describirlo como "la capacidad que tenemos de descubrir en el otro lo que potencialmente éste podría llegar a ser".

Así, estas personas no se enamoran de lo que es la otra persona, ni siquiera de aquello que les hace sentir, sino que perciben lo que la otra persona podría llegar a ser. Esto es algo que ellos ven, pero que el interesado no suele percibir en la mayoría de casos.

Pero, ¿cómo se transforma este don en una maldición?

La persona que tiene este don tiene una percepción tan clara de las potencialidades de la persona que ama que, no le importa la energía que tenga que invertir para hacérselo ver y facilitar el cambio. Una vez que ha fijado el objetivo nada le hará desistir (es un toro). Claro que en muchos casos, el otro no tiene especiales deseos de cambiar, y percibe los intentos el otro como un ataque y en el peor de los casos como una oportunidad de manipulación (es un torero).

Hay casos, realmente creo que son la mayoría, en los que los dos miembros de la pareja aprovechan la oportunidad para crecer mutuamente, y con sus crisis, viven una relación de pareja sana.

En los otros casos, la relación se enquista en un continuo querer y no poder, que es imposible de abandonar ante la gran cantidad de energía invertida.

En estos últimos casos, es la persona con el don la que suele acudir a terapia.

viernes, 25 de enero de 2008

¿Accidente?

Tenía preparada una entrada especial para hoy, ya que esta será la número 100 desde que inicié esta aventura del blog, pero leyendo el diario Público he encontrado una noticia que me ha puesto la sangre a punto de ebullición. Podéis leerla clickando aquí.

Si lo que publica este periódico es cierto, ¿Cuándo nos vamos a dar cuenta que un coche es tan peligroso como un arma de fuego? ¿Cómo la justicia puede tolerar ser utilizada por un psicópata, sociópata o anormal como el tío éste? No puedo evitar ponerme en la piel de los padres, encima, tener que pagar al asesino de su hijo.

Este tipo debe tener familiares, amigos, no sé, algo, ¿cómo pueden estar impasibles ante esto?
Cualquier persona que tenga dos gramos de empatía y de sentido común debe removerse en su silla al leer lo que este bastardo pretende.
Me genera tanta impotencia...

jueves, 24 de enero de 2008

Proyección

Hace poco leí el libro de Jorge Bucay "Déjame que te cuente", en el que encontré este cuento que me parece muy interesante y que refleja algunos de los temas sobre los que he estado reflexionando últimamente en este blog.

La esposa sorda

Un tipo llama al médico de cabecera de la familia:
-Ricardo, soy yo: Julián.
-Ah, ¿qué dices, Julián?
-Mira, te llamo preocupado por María.
-Pero, ¿qué pasa?
-Se está quedando sorda.
-¿Cómo que se está quedando sorda?
-Y si, viejo, necesito que la vengas a ver.
-Bueno, la sordera en general no es una cosa repentina ni aguda, así que el lunes tráemela al consultorio y la reviso.
-Pero
, ¿te parece esperar hasta el lunes?

-¿Cómo te diste cuenta que no oye?
-Y... porque la llamo y no contesta.
-Mira, puede ser una pavadita como un tapón en la oreja. A ver, hagamos una cosa: vamos a detectar el nivel de la sordera de María: ¿dónde estás tú?
-En el dormitorio.
-Y ella, ¿dónde está?
-En la cocina.
-Bueno
, llámala desde ahí.

-MARIAAA... No, no escucha.
-Bueno, acércate a la puerta del dormitorio y grítale por el pasillo.
-MARIIIAAA... No, viejo, no hay caso.
-Espera, no te desesperes. Toma el teléfono inalámbrico y acércate por el pasillo llamándola para ver cuándo te escucha.
-MARIAA, MARIIAAA, MARIIIAAAA... No hay caso, doc.
Estoy parado en la puerta de la cocina y la veo, está de espaldas lavando los platos, pero no me escucha. MARIIAAA... No hay caso.
-Acércate más.
El tipo entra en la cocina, se acerca a María, le pone una mano en el hombro y le grita en la oreja: ¡MARIIIAAAA!. La esposa furiosa se da vuelta y le dice:
-¿Qué quieres?, ¡¿QUÉ QUIERES, QUÉ QUIEREEEES?!, ya me llamaste como diez veces y diez veces te contesté ¿QUÉ QUIERES?... Tú cada día estás más sordo, no sé porqué no consultas al médico de una vez...

Esto es la PROYECCIÓN, cada vez que veo algo que me molesta en otra persona, sería bueno recordar que eso que veo, por lo menos (¡por lo menos!) también es mío...

domingo, 20 de enero de 2008

Ilusiones ópticas

Os hago una propuesta de carácter lúdico-reflexivo. Una buena amiga de la infancia, Inma Gota, me pasó el otro día un link que me resultó muy interesante.
Creo que es mejor no añadir nada, sólo funciona la primera vez que se hace, y si realizas un ejercicio reflexivo sobre como analizamos nuestra propia vida, las conclusiones son más que interesantes.

Para poder acceder clickad aquí

Si os sugiere alguna idea sobre cómo vivimos la vida, en comentarios, comienzo yo mismo

sábado, 19 de enero de 2008

Cómo busco...

- Durante seis años busqué la iluminación - dijo el discípulo -. Siento que estoy cerca y quiero saber cómo he de dar el siguiente paso. Un hombre que sabe buscar a Dios, sabe también cuidar de sí mismo.
- ¿Cómo te mantienes? - preguntó el maestro.

- Ése es un detalle sin importancia. Mis padres son ricos y me ayudan en mi búsqueda espiritual. Gracias a ello puedo dedicarme por entero a las cosas sagradas.

-Muy bien - dijo el maestro - entonces te explicaré el siguiente paso: mira al sol durante medio minuto.

El discípulo obedeció. A continuación, el maestro le pidió que describiese el paisaje a su alrededor

- No puedo hacerlo. El brillo del sol me ha deslumbrado.

- Un hombre que mantiene los ojos fijos en el sol, termina ciego. Un hombre que sólo busca la Luz y deja sus responsabilidades en manos de los demás, jamás encontrará lo que busca - finalizó el maestro.
La fotografía es cortesía de Boomings. Los comentarios, una vez más, sobran.

domingo, 13 de enero de 2008

La historia de Gloria


Durante la época en que colaboré con el CAS Fontsanta conocí a mucha gente fascinante, y muchas de ellas en el grupo de tabaquismo que llevaba con Pilar Ripoll. Este grupo se reunía los jueves de seis a siete, lo iniciaban unas quince personas que tenían que hacer una entrevista previa. Generalmente finalizaban el tratamiento unas cinco personas, lo cual muestra lo duro que es dejar el tabaco.

En este grupo conocí a Gloria. Nuestra relación no estaba destinada a llegar muy lejos, terapéuticamente hablando. En la entrevista inicial me explicó su vida, y desde luego no era nada alentadora. Su marido era camionero, estaba mucho tiempo fuera de casa y ella nunca lo controlaba, además debía de encargarse ella de todo, casa, hijos y su propio trabajo como mujer de la limpieza de una fabrica del pueblo. Desde luego se la veía infeliz, desengañada con la vida.

Pero eso no era todo, tenía una hermana que estaba separada y con dos hijos, y cuando tenía planes se presentaba en casa de Gloria y le dejaba los niños, sin ningún tipo de preaviso y se iba a pasárselo bien por ahí. El padre tenía un pequeño negocio en el barrio y hacía lo mismo, la llamaba a cualquier hora para que se hiciese cargo del negocio mientras él hacía "sus negocios".

En pocas palabras, Gloria era un auténtico Pilar, y un Toro, de los de verdad, y por lo que parece tenía muchos toreros, rejoneadores y banderilleros en su entorno inmediato.

Viendo este panorama me dio la impresión que dejar de fumar debía ser la última de sus preocupaciones, pero Pilar me convenció de que seguramente sería importante para ella. Yo empezaba en esto de la psicología, de forma que creí a Pilar (nunca se equivoca).

En el grupo se integró bien, y llegados al momento de dejar de fumar, sufrió, y mucho, pero poco a poco lo fue superando. Era curioso, pero desde que dejó de fumar se fue produciendo un cambio en ella, empezó a cuidarse y arreglarse, a quererse y valorarse, y la verdad es que cada día venía más guapa y serena.

Cuando ya llevaba un mes y medio sin fumar se produjo esta intervención por su parte:

- Desde hace unas semanas me he ido dando cuenta de una cosa, yo siempre había creído que sería incapaz de dejar de fumar, que eso era para personas fuertes y con personalidad.
- Claro que eres fuerte, muchas cosas en tu vida funcionan con tu energía, ¿no crees? - le contesté
- A eso iba - me dijo ella -, si he podido vencer al tabaco que creía que nunca podría, tal vez pueda enfrentarme a otras cosas que he empezado a darme cuenta que no me convienen.

El grupo le dijo que se lo tomase con mucha calma, que no introdujese tantos cambios de golpe, que a lo mejor eran demasiadas cosas, pero...

A la semana siguiente Gloria vino radiante, exultante, pletórica, estaba guapísima, os lo juro, nos sedujo a todos, y cuando intervino nos explicó que había empezado a poner límites a todos, a su marido, a su padre, a su hermana, y a algunas compañeras de trabajo, ¡y le había ido bien! Sintió que se le abría una nueva expectativa de vida. Todos la felicitamos, pero le avisamos de lo que puede suponer enfrentarse a tantas cosas a la vez, pero ella parecía estar en órbita.

Esa semana comenzaba la periodicidad quincenal, y cuando llegó la siguiente reunión todos vimos que algo no iba bien. Nada más entrar Gloria nos comunicó que había recaído, no entendía cómo ni qué había pasado, sólo repetía que había sufrido una especie de rapto ansioso que le hizo salir a la calle y cuando vio a un crió de quince años fumando, le pidió un cigarro. El grupo se volcó en animarla, no podía abandonar ahora que había pasado lo peor, y ella pareció convencerse y salió cargada de energía.

El día antes de la siguiente sesión me llamó para decirme que no iba a volver al grupo, la recaída era total, y claro, le daba vergüenza. La charla que mantuvimos fue larga, pero finalmente conseguí que viniese a despedirse en persona, ya que había sido muy importante para el grupo.

La Gloria que vino era la de hacía tres meses, pero emocionalmente más hundida. Fue una reunión muy dura, para todos, y ella no sabía explicar que es lo que le había pasado para recaer.

Sólo cuando faltaban pocos minutos para el final de la reunión nos dijo:

- Tal vez sí que teníais razón y quise cambiar demasiadas cosas. Mira, el día que volví a fumar habíamos tenido una comida familiar, y tanto mi padre, como mi marido y mi hermana me dijeron que no les gustaba el cambio que había dado desde que había dejado de fumar, que ahora me vestía y me pintaba como una buscona y que me había vuelto mala persona...

Ya tenía poca fe antes, pero os puedo asegurar que desde ese día perdí la esperanza en los grandes cambios repentinos. Pero sí que saqué una certeza, y es que los vampiros emocionales no dejan escapar fácilmente a sus victimas.

Yo sigo con la esperanza de que algún día reúna de nuevo la fuerza y la fe para sacudirse las sanguijuelas y siga mi consejo hacer psicoterapia.

Desde aquí, gracias por haberme enseñado tanto, espero que vuelvas a sacar esa belleza que nos mostraste y que algunos quieren mantener oculta. Un abrazo Gloria.

viernes, 11 de enero de 2008

Paradoja - Haz lo que digo...


Hace bastante tiempo que no propongo ninguna viñeta de Quino para la reflexión. Esta que os propongo hoy y que me dejó con una sonrisa atónita en la cara, fue publicada en la Muy interesante de diciembre. Como siempre es genial.
Desde pequeños nos dicen cómo tenemos que hacer las cosas, cómo tenemos que pensar y qué hemos de pensar, pero todos nos hemos dado cuenta que no siempre quien nos dice esto lo está cumpliendo. Y entonces nos asalta la duda. ¿Qué hacer, lo que se nos dice o lo que se nos demuestra?
Esta no es una cuestión insignificante, ya que es una primera expresión de cómo vamos a afrontar los conflictos. Desde luego el problema lo tiene quien plantea la paradoja, pero el espectador queda sujeto a ella. Lo mejor es tener referentes sanos, pero esos nunca los escogemos.
Pero, ¿qué hacer? ¿lo que me dicen o lo que demuestran?
Tal vez la respuesta más sana sea "haz lo que te dé la gana, es una trampa".
Para ello hay que tener en cuenta que estamos ante una situación de "doble vinculo", que se caracteriza por recibir dos mensajes al mismo tiempo de una persona de referencia, estos dos mensajes son opuestos entre sí y además se impide la comunicación sobre lo que está sucediendo. Es un juego-trampa, en el que no hay vencedores, todo el mundo pierde, pero uno juega a ganar y el otro a que no ganes, por lo que el que plantea la situación pierde menos.

"Haz lo que digo pero no lo que hago"

miércoles, 9 de enero de 2008

Agradezco de lo que pueda aprender

Uno de mis trabajos es en "L'Institut de Seguretat Pública de Catalunya", donde colaboro en la formación y evaluación de los aspirantes a Mossos d'Esquadra de sus clases prácticas.
Os podéis imaginar lo nerviosos que están siempre todos cuando tienen que salir a realizar sus role playings, tanto que a algunos esta ansiedad les provoca bloqueos que no les deja mostrar toda su capacidad. Yo siempre les digo que se ariesguen, que no tengan miedo a equivocarse, puesto que quien no se equivoca no aprende. Per supongo que no se fían de mi porque me siguen viendo como un evaluador.
Siempre he pensado que lo trágico no es equivocarse pero sí que lo es no aprender de los errores que cometemos.
Christian, que es una persona a la que admiro, me explicó hace tiempo un cuento, y ayer tuvo a bien refrescármelo, y se refiere a la importancia positiva que tienen ls errores en nuestra vida.

Dos amigos que no se veían desde hacía muchos años se encuentran un buen día. Después de la sorpresa inicial y de un par de cañas, se explican sus vidas.
A uno de ellos no le ha ido demasiado bien, pero al otro le ha ido muy bien, se ha convertido en un profesional de prestigio y ha formado una familia de la que está orgulloso.
Al que no le han ido tan bien las cosas esto le impresiona, y le pregunta:
- ¿Cómo has conseguido tener tanto éxito en la vida?
- Esa es una buena pregunta, nunca me la había planteado. A ver, déjame que piense - y se toma unos segundos en meditar su respuesta. - Creo que he tenido éxito en la vida porque he tomado buenas decisiones - responde finalmente.
- Buenas decisiones, claro - dice el otro -, pero, ¿como has conseguido tener la capacidad de tomar buenas decisiones?
- Tampoco me había planteado nunca esto - responde pensativo, y después de unos segundos de reflexión contesta - Creo que ha sido gracias a haber acumulado suficiente experiencia.
- Claro, experiencia, como no se me había ocurrido. Pero, ¿cómo has conseguido tener experiencia?

Y el viejo amigo sonríe y responde sin pensárselo ni un segundo:

- Tomando malas decisiones.

Yo sólamente añadiría: ¡y aprendiendo todo lo posible de ellas!

viernes, 4 de enero de 2008

Saber lo que busco

Las navidades dan, sobre todo, para poder ver a familiares que ves poco durante el año. Yo me encontré, entre otros, con un primo político que veo muy poco, al que admiro profundamente ya que ha montado una empresa de reparación y mantenimiento de maquinaria industrial.
Sabía que le iba muy bien, que trabajaba en fabricas de varios paises y que tenía contratados algunos empleados (comenzó él solo, como autónomo)
Me dijo que tenía un comienzo de año muy duro, ya que tenía que contratar a 10 trabajadores más, con lo que serían unos 22 en la empresa. Me maravillé, ¡qué capacidad de trabajo y de emprender! se lo dije, y claro, la empresa deberá ir de fabula, porque con tantos trabajadores no le deben faltar ingresos.
Pero me aseguró que no, resulta que cuando tienes más de cinco trabajadores dejas de ganar dinero de forma exponencial, y que lo único que crecen son las responsabilidades y los dolores de cabeza. Pero no podía renunciar y se veía obligado a realizar estas contrataciones, puesto que si no contrataba a esta gente, las empresas para las que trabajaba buscarían a otras empresas y la suya peligraría. Reconoció que la sensación que tenía era un poco de haberse metido en una ratonera.
A mi esta conversación me dio mucho que pensar, y me acordé de un cuento que había leído una vez, y que por serendipia me encontré en forum de psicólogos.


Un industrial rico y emprendedor se horrorizó cuando vio a un pescador tranquilamente recostado en su barca contemplando el mar y fumando su pipa después de haber vendido el pescado.

¿Por qué no has salido a pescar?- le preguntó el hombre emprendedor.

Porque ya he pescado bastante por hoy- le respondió el apacible pescador.

¿Por qué no pescas más de lo que necesitas?- insistió el industrial.

¿Y qué iba a hacer con ello?- preguntó a su vez el pescador.

Ganarías más dinero- fue la respuesta- y podrías poner un motor nuevo y hacer más potente tu barca. Así podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces.

Ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nailon, con lo que obtendrás más peces y más dinero. Pronto ganarás para tener dos barcas… y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico y poderoso como yo.

¿Y qué haría entonces?- preguntó de nuevo el pescador.

Podrías sentarte y disfrutar de la vida- respondió el hombre emprendedor.

¿Y qué crees que hago ahora?- contestó el apacible pescador.


Anthony de Mello

jueves, 3 de enero de 2008

No eres tú

Volvamos al tema sobre el que más he escrito en el pasado año, la pareja. Para ello nos vamos a centrar en una personalidad "tipo toro", de las que embisten, y que cuando la situación la consideran estable, se transforman en un buey que tira con lo que sea para adelante. Esta persona hace esfuerzos y sacrificios, pone a su pareja en un pedestal dorado, que puede acabar transformándose en una almena con todos los lujos posibles. Pero, un día, la pareja no desea más esos lujos, y quiere explorar nuevas cosas ya que se siente prisionera (la pareja no ha de ser necesariamente una "personalidad torera"). Este deseo de cambio lo puede expresar de una manera más o menos acertada, genrando más o menos posibilidades a la crisis.
Desde luego, el "toro" se sentira traicionado, engañado, furioso, confundido, vacío, hundido, etc, toda una serie de emociones que le afectarán a su día a día y que le pueden llevar a tomar decisiones radicales, en las que no valore las consecuencias a medio ni largo plazo, posibilitando que la crisis se enquiste por conseguir "pequeñas victorias".
Evidentemente hay quien supera esta situación de una manera más constructiva, y un ejemplo excelente de ello es la película que recomiendo, No sos vos, soy yo. Tiene muchos diálogos interesantes, uno de ellos lo podéis ver clickando aquí.
Abrazos

Cartel promocional de la película "No sos vos soy yo" tomado de www.filmaffinity.com

martes, 1 de enero de 2008

La farola

Un hombre volvía de madrugada a casa después de trabajar. En una calle cercana se encontró a otro hombre con evidentes signos de estar borracho que estaba buscando algo junto a la única farola que permanecía encendida en toda la calle. Parecía nervioso, por lo que nuestro hombre se acercó a él y le preguntó si le podía ayudar en algo.

- He perdido las llaves de mi casa y no las encuentro -farfulló-, ¿podría usted ayudarme? Es que estoy un poco bebido, ya sabe...

Se compadeció de él y se pusieron a buscar. Como no estaba borracho, nuestro hombre conservaba todas sus facultades sensoriales, peros sobre todo las cognitivas, y se dio rápidamente cuenta de que las llaves no estaban allí. Ni remotamente cerca. De forma que le preguntó al borracho de si estaba seguro de haberlas perdido allí, porque él no las veía.

- Ah, no, no las he perdido aquí, las he perdido allí - contestó el borracho señalando un punto lejano de la calle que permanecía a oscuras.
- Perdone, si las ha perdido allí, ¿se puede saber qué hace buscándolas aquí? - interpeló entre sorprendido e indignado.
- Bueno, es qe aquí es donde hay luz...

A veces no sólo es necesario saber lo que se busca, además tenemos que arriesgarnos a lo incierto, lo que no es seguro, en este caso, oscuro. "La locura no es hacer cosas alocadas, sino hacer siempre la misma cosa esperando obtener resultados diferentes". Y yo añadiría, "y que nos satisfagan instantáneamente".